La Operación Medusa

Medusa es el nombre de la nueva operación que el Ministerio Público lleva a cabo contra el exprocurador general Jean Alain Rodríguez, quien se encuentra en prisión desde el martes junto a otras seis personas por supuestos delitos de corrupción y fraude contra el Estado dominicano.

En la mitología griega, Medusa es un ser clónico que convertía en piedra a todos los que osaban mirarla a la ojos, y quien fue decapitada por Perseo, un semidiós, hijo de Zeus, la gran divinidad, “padre de los dioses y los hombres”, del Olimpo.

En la lucha contra la corrupción, centrada en el gobierno anterior, vale preguntarse ¿quién es nuestra Medusa y quién será finalmente el Perseo que la decapitará? ¿Quién es el Dios Zeus que los gobierna y cuándo ese padre y juez soberano del Olimpo criollo dará la orden contra Medusa?

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Una vecindad difícil (21)

La reunión había sido convocada a instancia de Diego Bordas y entre los asistentes se encontraba Bienvenido Fenelón Contreras Mejía, de 43 años, dirigente del Catorce de Junio. Manolo Tavárez había visitado personalmente esa tarde a Fenelón en su residencia del otro lado de la ciudad, en el ensanche Ozama, para encargarle la “delicada e importante” misión de representarle en esa cita. De mediana estatura, ancho de hombros y tupido bigote, Fenelón era un enlace del líder del Catorce de Junio con estamentos militares. Esto se debía a que estaba casado con una pariente del coronel Neit Nivar Seijas, un oficial partidario del ex presidente Balaguer.

El propósito de esta reunión era discutir una estrategia conjunta para enfrentar la eventualidad de un golpe de estado que todos los reunidos allí daban casi como un hecho. Al cabo de varias horas de discusión, acordaron que Bordas cruzara al Palacio y advirtiera a Bosch de la necesidad de hacerle frente a la conspiración. Bordas regresó una hora después con la información de que el Presidente descartaba la posibilidad de un golpe militar. Bosch le contó de un almuerzo reciente con oficiales y alistados de las Fuerzas Armadas. A pesar del desarrollo de los acontecimientos de ese día y sus claras desavenencias con el mando castrense, sus relaciones con los militares eran, según explicó a Bordas, “de las mejores”. El Presidente rechazó tajantemente una sugerencia del grupo de convocar al mando militar a una fiesta donde serían todos emborrachados y detenidos.

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Una vecindad difícil (20)

Fue en ese momento en que el comodoro Rib Santamaría intervino para proponer el envío de una comisión a Dajabón.

Cualesquiera hayan sido los incidentes, lo cierto es que no hubo ataque alguno a Dajabón y que ese mismo día la Cancillería dominicana debió retractarse de las nuevas acusaciones contra Duvalier. Bosch había quedado muy mal parado de esta segunda confrontación con su vecino hostil. No cabían dudas de que su imagen ante los jefes militares había descendido con esta nueva crisis.

En su edición del día siguiente, feriado de la Virgen de las Mercedes, elCaribe expondría, en un editorial titulado “Alarma y confusión” el sentir de una parte importante de la opinión nacional:

“El pueblo dominicano vivió ayer largas horas de alarma y confusión, provocada principalmente por contradictorios boletines que intermitentemente estuvo transmitiendo la radio oficial sobre una supuesta invasión de territorio dominicano por tropas haitianas.

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Una vecindad difícil (19)

Según Luna, mientras se preparaban los aviones logró comunicarse por radio con el puesto militar de Dajabón para saber que había sucedido. El sargento encargado de las comunicaciones le dijo que no había acontecido nada grave. Con excepción de unos cuantos disparos del otro lado, sin consecuencias, todo estaba normal. Bosch le había convocado a su casa. Allí se encuentra con varios ministros. El de Obras Públicas, Del Rosario Ceballos, le preguntó qué él necesitaría de su ministerio en caso de una guerra con Haití. El general Luna le respondió:
-¡Todo, Sr. Ministro. Todo, incluyendo patanas para trasladar los tanques!

Después de una breve espera, la esposa del Presidente le dijo que Bosch prefería verle en el Palacio, para donde saldría de inmediato. En el despacho presidencial aguardaban ya los jefes de Estado Mayor de la Marina, Rib Santamaría, y del Ejército, Hungría Morel. Al llegar Bosch con Viñas Román, el primero le dijo a Luna:

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Una vecindad difícil (18)

Esa mañana Bosch envió un cable al representante dominicano ante la OEA a fin de que presentara una enérgica protesta por esta nueva agresión haitiana. El canciller Héctor García Godoy, quien había sustituido a Freites, reunió al cuerpo diplomático para comunicarle la intención del Gobierno de dar un ultimátum a Duvalier para que cesara de inmediato el fuego contra una población dominicana. El país, le dijo el Canciller, se reservaba el derecho de responder con los medios que considerara a su alcance.

Probablemente no se conozcan nunca todos los detalles de lo sucedido ese día. Pero Bartolomé Benoit, entonces jefe del comando de Mantenimiento de la Base de San Isidro, a cuyo cargo estaban el cuidado de los aviones y los blindados, me relató, en todas las entrevistas que sostuvimos, que a muy temprana hora de esa mañana del 23 de septiembre fue enviado a buscar por el general Atila Luna. El jefe de la Fuerza Aérea estaba con Bosch en el extremo de la pista, casi al borde de los montes que la rodean, esperando dentro de un automóvil. Las escoltas de ambos vigilaban unos metros más atrás. Después de la breve presentación de rigor, el Presidente se dirigió a Benoit: -¡Prepárese, coronel. Quiero que nuestros aviones comiencen a dejar caer sus bombas sobre Puerto Príncipe a más tardar a las once de la mañana!-

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Una vecindad difícil (17)

En el Libro Blanco publicado meses después por las Fuerzas Armadas para justificar el golpe contra Bosch, se da una versión distinta. “A las ocho de la mañana de ese día (23 de septiembre), el Presidente Bosch citó para una reunión a los Jefes de las Fuerzas Armadas. En el curso de la misma ordenó al general Miguel Atila Luna, jefe de la Fuerza Aérea, que dispusiera de un avión militar para arrojar millares de volantes sobre Haití, cuyo texto había redactado de su puño y letra. Le ordenó, además, que preparara aviones para bombardear Puerto Príncipe a las once de la mañana. El Comodoro Rib Santamaría, jefe de la Marina de Guerra, propuso que se enviara una comisión a la frontera para conocer la verdad en el terreno de los hechos”.

Esta comisión realmente fue designada. Estaba integrada por altos oficiales de todas las ramas de las Fuerzas Armadas. En otro avión militar volaría un grupo de periodistas de El Caribe y el Listín Diario. Estaría también Rafael Bonilla Aybar, director de Prensa Libre.

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Una vecindad difícil (16)

En ese clima de tensión, Bosch expresó el temor de que Duvalier generara “nuevas violaciones de carácter irreparable contra las personas de los funcionarios que integran nuestra misión, contra los ciudadanos haitianos que se acogieron a nuestro asilo diplomático, y contra los ciudadanos dominicanos residentes en Haití, violencias que mi Gobierno se siente en la imperiosa necesidad de conjurar en cuanto esté a su alcance”.

La crisis se prolongó hasta mediados de mayo, aun cuando la intervención de la OEA alejó desde mucho antes la amenaza de un conflicto armado. En agosto, un fracasado intento de invasión a Haití revivió la rivalidad entre los dos gobiernos, sin alcanzar las dimensiones de una crisis internacional. Lo del 23 de septiembre fue otra cosa.

Las primeras informaciones sobre el nuevo incidente fronterizo fueron difundidas por Radio Santo Domingo en su boletín de las 6:30 de la mañana. Poco después, a las ocho, Bosch convoca a los jefes militares a una reunión.

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Una vecindad difícil (15)

En la comunicación del canciller haitiano al dominicano, se rechazaban cargos de violación a la embajada en Puerto Príncipe y se acusaba al gobierno de Bosch de provocar un enfrentamiento entre las dos naciones. También anunciaba la decisión haitiana de romper relaciones diplomáticas con el país.
Freites respondió al día siguiente la comunicación, haciendo responsable al gobierno haitiano de la seguridad del personal de la misión dominicana en Puerto Príncipe y de los haitianos que allí habían buscado refugio.

“Ante la negativa del Gobierno de Vuestra Excelencia de admitir las inauditas violaciones de que se ha hecho víctima a la representación diplomática dominicana en Haití, cúmpleme reiterar, por medio de la presente, la veracidad de las citadas transgresiones, las cuales han sido ya atestiguada por terceros idóneos”.

La Cancillería insistía en que el Gobierno “no tiene dudas de que las imputaciones que Vuestra Excelencia formula en su comunicación cablegráfica contra los representantes diplomáticos dominicanos responden al propósito de encontrar una disculpa a las transgresiones insólitas y que por tanto no merecen ser tomadas en cuenta”.

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