De solidaridad y obligaciones

Las estadísticas sobre las mujeres haitianas que cruzan la frontera para parir en nuestros hospitales no serían tan preocupantes si no existiera el criterio en sectores de opinión pública y en organismos internacionales, de que por esa razón sus hijos deben ser inscritos en el Registro Civil como dominicanos. El espíritu de humanidad que acoge a esas parturientas no conlleva obligación adicional. La República Dominicana no puede cargar con el peso de la irresponsabilidad de su vecino, porque tiene también sus propios problemas y son limitados sus recursos.

De hecho, no es un secreto que la acogida que se les da a esas parturientas va en detrimento de la capacidad de nuestros hospitales para atender los partos de las mujeres dominicanas. Y buena parte del presupuesto del Ministerio de Salud para ese renglón se consume en atender a las haitianas que no encuentran en su propio país facilidades para dar a luz en condiciones higiénicas, como se les ofrecen en esta parte de la isla. De manera, pues, que se trata de un problema que amerita la pronta atención debida, ya que tiene el potencial de un explosivo.

Leer más de esta entrada

El respeto a las leyes impulsa el progreso

El éxito de las políticas gubernamentales no depende sólo de quien las pone en práctica, sino de quienes están obligados a cumplirlas. Nuestra tradición indica la resistencia de los ciudadanos a valorar las acciones y programas que muchas veces se conciben para mejorar su calidad de vida estableciendo niveles de organización indispensables al buen funcionamiento de una ciudad o del país.

Pongamos, por ejemplo, el tránsito. Todos sabemos que se trata de uno de los más serios problemas que hoy, y desde hace décadas enfrentamos y no precisamente por falta de voluntad de las autoridades. Los dominicanos dejamos ver el primitivismo que todo ser humano lleva dentro cuando estamos al frente de un volante. Si se hiciera obligatorio un examen riguroso a todos aquellos que ya tenemos licencia de conducir, incluido el de naturaleza sicológica requerido para una licencia de arma de fuego, probablemente una buena parte la perdería. Y no porque desconozcan la forma de conducir e incluso las señales de tránsito, sino por la conducta que exhiben cuando conducen, se vuelan semáforos, se estacionan en sitios prohibidos, copan las intersecciones y se suben a las aceras.

Leer más de esta entrada

¿Está nuestra suerte echada?

Amedida que avanzamos hacia las elecciones del año próximo, surgen muchas interrogantes sobre el futuro de la democracia y la estabilidad social y económica de la República. Y revive la inquietud acerca de la posibilidad de que ese proceso nos ponga en la encrucijada de cruzar el Rubicón que siempre ha sido la política dominicana.

El Rubicón es un río de pocos kilómetros de estrecho caudal del nordeste de Italia. Durante el imperio romano, se les prohibía a los generales cruzarlo con sus ejércitos. La prohibición tenía una finalidad. El río dividía y servía de frontera entre la República de Roma y la provincia de la Galia y protegía a la primera de invasiones militares. Medio siglo antes de Cristo, Julio César, ordenó a sus tropas cruzarlo iniciando la guerra civil, con el dicho siguiente: “La suerte está echada”. Con el tiempo la frase “cruzar el Rubicón” se interpreta como exponerse a una situación en extremo riesgosa, de fatales consecuencias.

Leer más de esta entrada

Un proyecto contra la República

En un mundo de permanente confrontación, normada por los más fuertes, es comprensible que las naciones pequeñas como la nuestra se rindan a las presiones del juego de los intereses de las potencias, especialmente cuando el principio de hegemonía se encuentra en medio de los conflictos.

Pero hasta la sumisión tiene sus límites. Y cuando se alcanza ese punto, solo queda un rotundo “¡hasta aquí!”; un alto que rescate el honor que hace grandes a las naciones chicas en los momentos difíciles, para salvar sus tradiciones y su derecho a vivir conforme a los valores forjado en un pasado, casi siempre lleno de heroísmo y sacrificios como ha sido nuestro.

Leer más de esta entrada

Las posibilidades en segunda vuelta

El periodista puertorriqueño Rubén Sánchez, a quien conozco desde mediados de la década de los setenta del siglo, es un fino y agudo estudioso de la política dominicana. Recientemente me preguntó mi parecer sobre las perspectivas electorales del año próximo.

Sin caer en el error, muy común en los medios nacionales, de proyectarlas según mis preferencias personales, le respondí que a tan larga distancia de esa importante cita cívica era arriesgado hacer vaticinios sin caer en elucubraciones, en medio de una guerra de encuestas de procedencias desconocidas.

Sí le dije que en mi particular impresión del proceso, si el presidente Luis Abinader decidiera correr por su reelección, constitucionalmente permitida, la que solo descartan los idiotas del parnaso político nacional, que son muchos, se vería obligado a ganar en primera vuelta. El escenario de una segunda ronda le sería condenadamente desfavorable, quien fuera su rival, sea el candidato del PLD, Abel Martínez, la nueva figura ascendente, o el expresidente Leonel Fernández, de la Fuerza del Pueblo, partido nacido con su renuncia en octubre del 2019 del partido que lo llevó tres veces a la Presidencia de la República, tras ser derrotado en su lucha por una cuarta nominación, ocho años después de haber terminado su tercer mandato.

Leer más de esta entrada

Las encuestas adivinadoras

A despecho de cuanto hoy pronostiquen encuestas adivinadoras del futuro, la realidad podría hacerles una mala jugada a quienes insisten en valorarlas bajo la falsa premisa de pretender cambiar las preferencias electorales por efecto de la manipulación y la inoculación de espejismos, como si los cuadros electorales se dieran en los desiertos.

Lo cierto es que la realidad es el lado extremo de muchos de esos vaticinios extemporáneos. Primero, porque las elecciones presidenciales serán en el tercer domingo de mayo del 2024 y no hoy, como se le pregunta ahora a los encuestados. Segundo, porque las necesidades materiales del votante promedio son susceptibles de cambios conforme a la intensidad del viento que sople sobre la situación. Y si bien es cierto que la capacidad de soborno electoral ha mostrado efectividad en la compra de cédula, y la promesa de empleo y la dádiva surten sus efectos en la votación, el estómago y la frustración juegan también papeles decisivos en la conducta colectiva.

Leer más de esta entrada

El tercer mensaje presidencial

El presidente Luis Abinader deberá concurrir el próximo lunes, 27 de febrero, aniversario de la Independencia ante la Asamblea Nacional, reunión conjunta de las dos cámaras del Congreso, a fin de rendir cuentas de su gestión en el último año. Será la tercera vez que lo haga cumpliendo así con un mandato constitucional.

Si bien se trata de un acto protocolar, pocas veces en las últimas décadas, un Presidente se ha visto en la necesidad de cumplir con ese rigor en medio de una situación de tanto cuestionamiento, a causa de recientes iniciativas puestas en manos del Congreso.

Precisamente por eso, su comparecencia ante la Asamblea reviste un mayor interés. Dado que la Carta Magna le permite optar por un segundo y último mandato, y crece entre los partidarios de su partido, el PRM, una fuerte corriente a favor de su nominación a las elecciones programadas para el tercer domingo de mayo del año próximo, la oposición como sus seguidores estiman la posibilidad de que aborde la cuestión. Hay muchas expectativas alrededor del mensaje presidencial, a causa de la airada reacción que dos iniciativas suyas sobre trata de personas y política migratoria, han generado en amplios sectores políticos y sociales.

Leer más de esta entrada

Sin olvidar un pasado que pesa

Mientras el país se estremecía debido al enorme déficit fiscal provocado por la anterior administración, hablamos del periodo 2012-2016, el principal responsable, el expresidente Leonel Fernández, se paseaba en el exterior moralizando sobre el buen gobierno. Sus violaciones a la ley del presupuesto y a la Constitución, a la anterior y la que él mismo promoviera y promulgara en enero de 2010, debieron ser suficientes para aconsejarle una pausa; una salida por un largo tiempo de los escenarios internacionales en los que él se movía, y aun se mueve con menos gracia, como si se tratara de un líder mundial con categoría suficiente para indicarle a la humanidad el sendero correcto de la redención económica.

Su verdadero valor como jefe de Estado no fue otro que lograr una falsa armonía entre la realidad y la ficción, que le inyectó al país la idea de una sociedad próspera y estable, basada en una economía blindada, que al final resultó en una débil burbuja. Cuando toda esa mentira, sostenida en una permanente campaña de desinformación y relaciones públicas, se hizo evidente ante la insostenibilidad de la maquinaria que hacía posible ese gasto desmesurado, la verdad en toda su crudeza salió a la superficie, para desengaño de aquellos que se negaban a ver lo que en el fondo existía.

Leer más de esta entrada