El Mescyt desconoce si todos los becados en el exterior cumplen con contrato

Alejanrina Germán, Ministra de Educación Superior

SANTO DOMINGO.- El Ministerio de Educación Superior Ciencia y Tecnología (Mescyt) no cuenta con un mecanismo fuerte que le permita llevar un control del retorno y permanencia en el país de los graduados en el extranjero, beneficiados del programa estatal de Becas Internacionales, creado en 2005. Solo en 2016 el costo promedio de las becas otorgadas fue de casi un millón de pesos.

Ante una solicitud hecha al Mescyt sobre el retorno de los beneficiarios, la institución se respondió que “más del 90 % de los becados para estudiar en los Estados Unidos, Cuba, Honduras, Reino Unido, Rusia y Francia han retornado y se encuentran residiendo en el país. Referente a los demás países en los cuales se otorgan becas, los egresados no están cumpliendo con el registro de retorno, lo que nos imposibilita disponer de las estadísticas solicitadas”.

Entre los demás países a los que se refiere el Mescyt en su respuesta está España, a donde se fue a estudiar el 68 % de los 9,879 becados entre 2012-2017, de acuerdo a estadísticas institucionales. Otros destinos de los que no se pudo suministrar datos son Alemania, capital de la República Checa, Brasil, México, Puerto Rico, Costa Rica, Corea del Sur y un grupo de territorios que no se citaron por sus nombres, a los que fueron 651 personas en el referido periodo.

Los becados por el Gobierno para estudiar en el extranjero firman un contrato con el Mescyt antes de viajar. En uno rubricado el año pasado se consigna lo siguiente: “El becario se compromete a concluir satisfactoriamente el programa académico para el cual fue becado, y al término del mismo, regresar a República Dominicana, para integrarse profesionalmente por un mínimo de dos (2) años en el sector estatal o privado, establecer su propio negocio y/o realizar pasantía o trabajo social, para contribuir al desarrollo del país, con lo cual queda liberado del compromiso asumido en este contrato”.

“Hay que mejorar las condiciones laborales, eso es decisivo cuando decides convertirte en extranjero, en inmigrante. Creo que es el principal factor que desencadena o justifica la fuga de cerebros en un país, eso y la propia situación económica y social”.

El contrato autoriza a la institución académica de acogida para ejecutar los controles migratorios internos del país receptor del estudiante una vez termine, con la finalidad de que el becario retorne a la República Dominicana, incluyendo, de ser necesario la deportación.

El control del que dispone el Mescyt para registrar el regreso está establecido en el contrato: “Para fines de registro, el becario al término de su programa o carrera, debe presentarse al Mescyt, al Departamento de Becas Internacionales, y entregar su reporte académico y currículum”.

Aunque la firma de los estudiantes da fe de que están de acuerdo con los términos del contrato, queda bajo “su propia voluntad” pasar por el Mescyt a cumplir con lo anterior. La institución no tiene un mecanismo sólido para ubicar a aquellos que no registran su regreso, aunque estén en el país, como es el caso de un joven que cursó una maestría en España y regresó hace nueve años, pero no ha visitado el Ministerio ni lo han contactado. Tampoco otro que completó en 2011 una especialidad en tecnología en los Estados Unidos.

También incumplió “Estela”, una becada que prefirió no identificar su nombre real. Completó un programa en España en una rama de la medicina cuyo costo total no recuerda. Sí tiene presente que el Gobierno dominicano le suministraba mensualmente 700 euros para su manutención.

Ella parafrasea lo que estipula el contrato sobre su retorno. “Debía regresar al terminar el curso y permanecer por dos años. Durante este tiempo debía ‘implementar los conocimientos adquiridos durante el curso en beneficio del país’. Sí regresé, pero solo estuve en el país por unos pocos meses y volví a irme”, dice.

Estuvo en su tierra por seis meses y no pasó por la sede del Mescyt a registrarse; alega que desconocía que debía hacerlo, a pesar de que firmó un contrato que lo establecía.

“Aún tenía visado español vigente, por lo menos por unos seis meses más, y me hicieron una oferta de trabajo, por lo que regresé a probar suerte”, cuenta para explicar el porqué no se quedó.

En las memorias institucionales del Mescyt de 2016 se reportó que al menos 114 egresados estaban fuera del país sin autorización, y al 30 de diciembre de 2017 se esperaba que 1,824 becados hicieran su reporte de retorno.

El Mescyt busca una forma de enmendar el sistema

“Se va a rediscutir el mecanismo de seguimiento que tiene el Ministerio para que esos becarios, una vez terminen, vengan al país”, dijo Avelino García, director de Comunicaciones del Mescyt, a nombre de la ministra. “Mientras tanto se está haciendo hincapié en el compromiso que cada uno asume cuando firma un contrato”.

El funcionario no identificó uno de los posibles mecanismos que se pueden aplicar. Destacó, en cambio, una dificultad que se deberá discutir y es la no facultad sancionadora del Ministerio. “Por ejemplo, yo soy becario y me voy a España, terminé mi beca y me quedo por allá, llego y duro dos o tres meses aquí con la familia y salgo del país, entonces tú no puedes (sancionarlo), porque ya él tiene el título que le avala, no puedes sancionarlo ni prohibirle”, reflexionó.

García reconoció que el mercado laboral local no es atractivo para el personal calificado y responsabiliza al Estado de la solución. “Eso es un problema de políticas públicas y eso lo ha explicado el presidente anterior, el presidente actual y otros presidentes, que como el mercado laboral todavía es pequeño no hay la posibilidad de darle empleo a todos esos muchachos que vienen con esas capacidades”, dijo.

Puso como ejemplo la maestría en Negocios Internacionales, una de las más demandadas. “¿Qué tantas oportunidades tiene el mercado laboral dominicano para colocar esos muchachos que cursaron maestría en Negocios Internacionales?”, cuestionó.

Aseguró que el Ministerio tiene currículums archivados en un banco de datos, a modo de bolsa de empleo, para los interesados en contratar el personal becado. “Pero para eso ellos tienen que venir y registrarse, y por eso es la exigencia”, observó.

 

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