La población se siente atemorizada e insegura por los frecuentes asaltos
17 septiembre, 2015 Deja un comentario
SANTO DOMINGO.- Prácticamente ya no existen lugares en el país donde las personas no sean objeto de un asalto. De las calles, estos actos violentos pasaron a las casas, luego a los colmados, cafeterías, ferreterías y otros tipos de negocios. Más tarde a los autobuses e iglesias y ahora hasta en fiestas se registran, como ocurrió hace poco en una boda. La modalidad ahora es asaltar lugares repletos de personas, a las cuales despojan de todo lo que llevan de valor.
La situación mantiene tan tensa a la población que está limitando sus salidas a lo menos posible y cuando lo hace toma una serie de precauciones para evitar ser la nueva víctima de los delincuentes. Salir de noche, sencillamente, es causa de temor para muchos, no importa si se desplazan como transeúntes o en sus vehículos. Los parqueos de las casas o apartamentos son otros de los lugares donde los malhechores atrapan a sus presas.
Paradójicamente, mientras los asaltos a mano armada se suceden unos tras otros en todo el país, las estadísticas señalan que los índices de criminalidad y violencia han bajado en los últimos años. Sin embargo, la mayoría de los asaltos no concluyen con una muerte, pero sí dejan a la población atemorizada y con una sensación de inseguridad, con cuestionamientos a las políticas ejecutadas por las autoridades para combatir el flagelo, debido al contraste de percepción con las estadísticas entre criminalidad, hechos violentos y muertes.
Otro aspecto a tomar en cuenta es que muchas veces los asaltos ya son tan comunes que quienes son objetos de ellos no los reportan a las autoridades correspondientes, convirtiéndose el hecho en una conversación alarmista en los colmados, salones de bellezas, carros de concho o en cualquier otro lugar.
De acuerdo a un estudio realizado en agosto de este año por el Grupo de Análisis de Estratégico Electoral (Gaee), el 68.07% de los capitaleños se siente inseguro en las calles del Distrito Nacional.
Además de los despojos de celulares, carteras, armas de fuego y joyas, ahora los delincuentes asaltan guaguas del transporte público, pizzerías y hasta fiestas, como ocurrió en una boda la noche del domingo 30 de agosto en la urbanización El Invi, de Santiago, donde unos individuos, pistolas en manos, de acuerdo a los presentes, les llevaron celulares, prendas, carteras, una tableta e incluso algunos adornos del lugar, así como parte del bizcocho. Señalaron que los hombres llegaron en motores y dispararon para arriba para asustarlos. De acuerdo a la Policía, los ejecutores del hecho fueron cuatro, pero hasta el momento solo Breilin Medina Alcántara (El SWAT), de 22 años de edad, fue apresado, los demás están prófugos.
Dos días antes, el viernes 28, cuatro individuos vestidos de militares asaltaron a 20 pasajeros que se desplazaban en un autobús en Barahona. El acto se perpetró cuando los malhechores, armados de escopetas, interceptaron la guagua en un muro de contención, en el tramo carretero que conduce de Tamayo a Batey 4. El autobús era una Toyota Coaster, ficha número 02, placa I06411, conducido por Wilson Rosario Vásquez. Al raso de la Policía Félix Antonio Rosario Vásquez, quien viajaba como pasajero, le llevaron su arma de reglamento. Todavía se desconoce la cantidad de dinero sustraído a los presentes. Igual que en el caso anterior, solo se apresó a uno de los supuestos implicados. Se trata Cristian Féliz Batista “Tibulé”, de 24 años, el cual fue identificado por el raso Félix Antonio Rosario Vásquez, como uno de los asaltantes del minibús que lo despojaron de su arma de reglamento.
El caso de la pizzería ocurrió el ocho de este mes en Villa Consuelo, Distrito Nacional, cuando tres hombres armados irrumpieron en el establecimiento de nombre Paola y amenazaron con matar a los clientes si no entregaban sus pertenencias. Les llevaron celulares, carteras, relojes.“Primero llegó un hombre, me sobó la pistola y me dijo, pásame el celular, luego entró, y les dijo a los demás que nadie se moviera, que se trababa de un atraco, advirtiendo que a quien gritara, su amigo que está en el frente le iba a disparar a la cabeza, indicando a otro hombre que estaba en dicho lugar, quien asintió, levantó el brazo y mostró un arma en la mano”, según reportó el vespertino El Nacional.
Medidas de seguridad
Ante esta situación, los dominicanos se han visto en la necesidad de utilizar algunos métodos para tratar de no ser víctimas de los atracos en las calles. Entre éstos está salir lo menos posible de los en la noche, andar en las calles con extrema precaución, lo que incluye cambiar de calle si se observa a algún sospechoso; permanecer atentos a los extraños que merodean por el sector donde se reside (esto incluye crear rondas de vigilancias y comunicarse por teléfono cualquier eventualidad ); no utilizar vehículos que no estén rotulados, en el caso del transporte público; tratar de esquivar a los motoristas cuando se desplazan hacía la persona, tratar de caminar en grupos en las calles. También algunas personas que hacen ejercicios en la mañana se arman con bates y palos, etc.
Si la persona es propietaria de un vehículo transita siempre con todos los seguros puestos; dura lo menos posible en los semáforos; no baja los cristales en ningún momento para hablar con alguien o comprar mercancías; el dar las llamadas “bolas” es cosa del pasado, aunque se trate de personas mayores, embarazadas o con niños. Otra medida es tintar los cristales lo más oscuro posible.
“Claro que sí, siento mucho miedo, yo no salgo a pie después la 7:00 de la noche, y cuando veo cualquier vehículo raro o motocicleta me pongo mosca, como dicen, porque en la misma calle de mi casa han asaltado personas a punta de armas de fuego y armas blancas a las 11:00 de la mañana y en horas de la tarde, y que conste, que yo vivo en un sector supuestamente relativamente seguro, porque hay un buen patrullaje del Plan Piloto”, dice Miguel Arias, quien reside en el sector Honduras, del Distrito Nacional.

