Es posible que todos tengan la razón, más no la verdad

AMAURIPor: Amaury Rodríguez/Estudiante

Vamos a resumir la razón, como la causa o motivo para pensar o exponer algo. Y la verdad, como la calidad y la certeza de la realidad de las cosas. La verdad es sublime, y es una sola, aunque siempre anda en compañía de tres valores muy importantes: sabiduría, pureza y honestidad.

“Ojo” Desviándome un poco del tema, como he mencionado la sabiduría, me arriesgo a decir que, la sabiduría no tiene nada que ver con el conocimiento, aunque de vez en cuando anden a la par, hay mucho contraste entre ellos. La sabiduría es un arte, es un Don; es como el verbo que da acción y efecto al conocimiento. En cambio, el conocimiento se obtiene de algo ya ocurrido, de un hecho, de una historia, de las noticias, de los libros, de la ciencia, en fin, el conocimiento nos  hace estar al tanto de  algo que anteriormente  ignorábamos.

Existen personas que pueden memorizar los conocimientos y procedimientos de muchas cosas, sin embargo  puede que no tengan la sabiduría para ejecutarlos y ponerlos en acción, porque el conocimiento y la ciencia son todo teorías, en cambio, la sabiduría es toda práctica y acción. Una persona puede estar preparada en todo conocimiento, y es posible que esta carezca de sabiduría. La sabiduría al igual que la verdad, está más allá de lo que muchos imaginan.

La pureza y honestidad son prácticamente la misma cosa, solo una persona con  dignidad y moral puede hacer uso de estos valores, los cuales son muy escasos hoy día. Parece como que  la moral y  los valores estuvieran en peligro de extinción. Pero bien, empecemos.

Cada quién tiene sus razones para defender un hecho o caso, pero eso no significa que posea la auténtica verdad en su totalidad.

Todos los que entran en debate tienen sus razones para contender sobre sus opiniones, porque cada quien avizora las cosas desde su  propio punto de vista. Todos basan sus opiniones en/o hasta adonde alcanzan sus limitados ojos. Todos mantienen las doctrinas que les han sido inculcadas y las defienden. Cada cual habla sobre las cosas dependiendo de lo que ven sus ojos y de lo que han escuchado y aprendido de ellas. Todos hacen su propio juicio, todos son libres pensadores, y todos tienen la razón, o sus razones. Pero, ¿significa esto, que tengan la verdad? Si se evidencia lo contrario, es posible que no.

Lo más impresionante, es que muchos comparan la razón con la verdad, y en este punto, me atrevo a decir que existe la posibilidad  de que estén  equivocados.

Por ejemplo, siglos atrás, cuando la ciencia aún no se había desarrollado tanto,  se creía que la tierra era horizontalmente plana o llana, y los que afirmaban esta alegoría,  tenían toda la razón, más no tenían la verdad. Sin embargo, aunque hoy es evidente que la tierra es redonda, desde un punto de vista natural, mirando al horizonte, desde la tierra todo se ve razonablemente plano, en cambio si subimos al firmamento y miramos desde aquel punto de vista, la verdad es que la tierra es un globo ovalado u ahuevado. Es decir, que “las cosas no son lo que parecen ser”, por eso no es bueno que juzguemos por vista, ya que los ojos son limitados y nos pueden engañar, por tanto la frase “ver para creer” dependiendo del argumento que se esté debatiendo, posiblemente pierda credibilidad en este punto, sino se busca la verdad del asunto.

Hay otro ejemplo de debate acerca de la existencia de la tierra y la de todas las cosas, y es la Creación vs Evolución. Este debate aún está vigente. Unos dicen que el universo y la tierra existen por casualidad de El Big Bang (Gran Explosión) y otros dicen que la tierra fue creada por un Dios o Creador todopoderoso. Todos los que exponen sus tesis, teorías o argumentos, aseguran tener la razón.

Otro ejemplo más: Un ladrón o saqueador, suele justificar la razón por la que roba. Estos suelen decir que lo hacen por hambre y necesidad, sus razones según ellos son válidas porque no tienen dinero, no tienen empleo, no tienen nada más que hacer. Pero, al punto de vista de la sociedad sus razones no son justificadas, ya que muchas personas pasan la misma situación de necesidad que ellos y su moral no les permite rapiñar lo que no les pertenece.

Sin fines recriminatorios, podemos decir, que también existen personas que en su forma de vestir “elegante y prudente”, y en su forma de hablar y  expresarse delante de la muchedumbre, aparentemente tienen muy buena reputación delante de la sociedad, pero, en la intimidad, ¿Es esa la realidad de las cosas? ¿Es a la verdad lo que aparentan ser? Por ejemplo, algunas personalidades; políticas, social y religiosa, son muy halagadas por la sociedad, pero, a sinceridad, ¿Sus familiares, y quienes conviven junto a ellas, piensan lo mismo? O ¿Tienen otro punto de vista, muy diferente al de la sociedad? ¿Es verdad lo positivo que la gente pueda pensar sobre ellos?  Dice un dicho de un pensador que; “El corazón tiene sus razones que la razón desconoce”. Y otro, muy popular también dice; “No todo lo que brilla es oro”.

Las dos caras de la moneda con sus dos versiones.

Siempre que una persona lleva a cabo una incriminación contra otra persona, lo primero que se espera es que el juez  opte por ver las dos caras de la moneda y por escuchar las dos versiones. Y para determinar quién tiene la verdad, tanto el acusador como del acusado, ambos tienen que llenar ciertos requisitos y traer consigo las pruebas contundentes, las que puedan desmentir y las que puedan culpar. Esta tarea suele ser muy difícil, ya que ambos contrincantes pueden contratar sus abogados, los cuales mediante artículos y leyes constitucionales, pueden comprobar y desaprobar las acusaciones a favor de, y en contra de, dependiendo de la posición legal y judicial en que se encuentre cada uno de ellos. ¿Quién tiene la razón? Posiblemente, ambos tengan la razón para defenderse, pero, ¿Quién dice la verdad?

Encontrar la verdad es un arduo trabajo, ya que muchas personas suelen adulterar las evidencias, para usarlas a favor de, y en contra de, como ya se ha dicho en el párrafo anterior. Entonces en este caso, la verdad puede estar escondida, y la pueden disfrazar de mentira. Dice un dicho, que la mentira más perversa es aquella que contiene un 99 % de verdad y un 1 %  embuste.

¿Dónde está la verdad?

Ya sabemos que la verdad, es posible que la represente la realidad. La verdad puede estar escondida en algún espacio del firmamento, no siempre es muy común verla, a veces aparece en las cuerdas vocales de personas íntegras, a veces aparece en la misma naturaleza, a veces en la sonrisa de un bebé o en los labios de un niño, en los ojos triste de un animal en peligro de extinción, en las manos vacías de  un necesitado, en las lágrimas de un criminal que desea arrepentirse y purgar sus malos aportes a la sociedad, en fin, la verdad puede esconderse, en donde menos tenemos la perspectiva. Y quienes dicen tenerla, pueden estar muy lejos de esa realidad.

La verdad tiene su nido u origen, en el silencio del Creador de todas las cosas. Pero cuando él la envía a merodear la tierra, no tiene un lugar fijo para resguardarse, ya que esta, se mantiene huyendo de los hipócritas que la persiguen para destruirla, debido a que  ella puede revelar y traer a la luz las iniquidades de ellos.

Desde hace 2015 años, se dice que “por la verdad murió Cristo” pero hoy día, nadie quiere morir por la verdad, al contrario, parece como si algunos quisieran matarla, exterminarla y destruirla.

(amauryrodriguez27@gmail.com)

Acerca de pedrobrandnoticia
Portal de noticias e informaciones editadas en el municipio Pedro Brand, provincia Santo Domingo, República Dominicana

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