Variaciones sobre un tema (1)
5 abril, 2014 Deja un comentario
A pesar del enorme déficit presupuestario, se pueden contar por montones las yipetas y carros de lujo con placas oficiales estacionados en los parqueos de los restaurantes de lujo a cualquier hora del día. Las cuentas con toda seguridad pasan a engrosar los gastos de representación de los funcionarios que en esos lugares se dan la gran vida en días laborables y no laborables en el calendario oficial.
Gobierno tras gobierno se le escucha reclamar respaldo a sus esfuerzos por nivelar las finanzas públicas, que la tendencia histórica al gasto sin control ha desnivelado. Pero salvo una que otra medida más bien simbólica, no se imponen al sector público las mismas restricciones que a los ciudadanos comunes y corrientes. Las quejas se escuchan por doquier y periódicamente los transportistas amenazan con protestas callejeras, lo cual muchas veces ocasionan confrontaciones innecesarias.
Cuando la gente de un gobierno actúa en riña con la austeridad que los tiempos y la ley imponen, la posibilidad de que sus demandas de apoyo encuentren eco es prácticamente nula.
Si quienes sufren los rigores de los vientos de calamidad que soplan sobre el país no ven ejemplos desde arriba que justifiquen sus propios sacrificios, no estarán entusiasmados con ofrecerlos. Nada irrita tanto como el que se quiera imponer mayores sacrificios y constreñimientos en el pretexto de que aquellos a los que el pueblo ha estado sometido son todavía insuficientes.
En definitiva, y contrario al pensar oficial, son muy pocos los que aquí “viven como ricos” y sí muchos, en cambio, los que están saturados de impuestos. Esa es una realidad que los gobernantes tienden a ignorar cuando los períodos iniciales de luna de miel empiezan a desaparecer y surgen las dificultades. Es cuando se olvidan de que están ahí para garantizar el patrimonio público, no para disponer de él como si fuera propio. (Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe.)

