Con motivo del Año Nuevo, Cardenal dominicano expresa buenos augurios para el pueblo dominicano.

CARDENAL DOMINICANOSANTO DOMINGO.- Con asistencia del presidente Danilo Medina, el jefe de la Iglesia Católica dominicana, Nicolás de Jesús- Cardenal- López Rodríguez, encabezó la misa  efectuada este martes en la Catedral de Santo Domingo, con motivo de celebrarse  el Día de Año Nuevo 2013 y  la Jornada Mundial de la Paz, homilía en la que aprovechó para expresar sus mejores votos y augurios a todo el pueblo dominicano.

Durante la homilía, el prelado católico, principalmente por la celebración de la Jornada Mundial de la Paz, se refirió con puntualidad al elocuente mensaje inspirado en las palabras de Jesús  que citan la frase “Bienaventurados los que trabajan por la paz”, precisando que parte de esta afirmación: “Cada Nuevo Año trae consigo la esperanza de un mundo  mejor”.

Durante su intervención, López Rodríguez, hizo referencia también al contenido del mensaje dirigido a toda la humanidad, por el Papa Benedicto XVl  con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de la Paz.

“Puede afirmarse categóricamente -dijo-  que, a pesar de los conflictos bélicos en Oriente y Asia, de la barbarie del narcotráfico que ha ido extendiendo sus tentáculos macabros en varios continentes, de las crisis económicas que se prolongan y generan airadas protestas en muy diversas naciones, de las variadas formas de terrorismo internacional y de los fundamentalismos y fanatismos que distorsionan la verdadera naturaleza de la religión, a pesar de todo eso, en el corazón del hombre hay un deseo de paz basada en la justicia y coincide en cierto modo con el deseo de una vida humana plena, feliz y lograda”, sentenció López Rodríguez al analizar el mensaje de Benedicto XVl, dirigido a toda la humanidad.

En otras palabras, acotó, el deseo de paz se corresponde con un principio moral fundamental, a saber, con el derecho y el deber a desarrollo integral, social y comunitario, que forma parte del diseño de Dios sobre el hombre.

Significó, asimismo, que el hombre está hecho para la paz, que es un don de Dios.

En el curso de la homilía con motivo de la celebración del Año Nuevo y de la Jornada de la Paz, López Rodríguez, dijo que las bienaventuranzas proclamadas por Jesús son promesas, no meras recomendaciones morales.

Afirmó, asimismo, que la bienaventuranza de Jesús dice que la paz es al mismo tiempo un don mesiánico y una obra humana. “La paz presupone un humanismo abierto a la transparencia, mientras que también es el fruto del don recíproco, de un enriquecimiento mutuo, gracias al don que brota de Dios y que permite vivir con los demás y para los demás”.

Agregó, además, que la ética de la paz es ética de la comunión y de la participación.

Indicó, asimismo, que una condición previa para la paz es el desmantelamiento de la dictadura del relativismo moral y del presupuesto de una moral totalmente autónoma, que cierra las puertas al reconocimiento de la imprescindible ley moral natural inscrita por Dios en la conciencia de cada persona.

Al hacer referencia al mensaje de Benedicto XVl  a toda la humanidad, López Rodríguez, significó que para llegar a ser un auténtico trabajador por la paz, es indispensable cuidar la dimensión trascendente del ser humano y el diálogo constante con Dios su Padre misericordioso, mediante el cual se implora la rendición que su Hijo Unigénito nos ha conquistado.

Destacó el prelado dominicano varios puntos importantes presentados por el sumo pontífice de la Iglesia Católica, Benedicto XVl, con respecto a la paz mundial, especialmente al referente al papel de la familia y de las instituciones en la construcción por la paz, significando que todos los que trabajan por la paz están llamados a cultivar la pasión por el bien común de la familia y la justicia social, así como el compromiso por una educación social idónea.

Por otra parte, la homilía, además, del presidente Medina, contó con la asistencia de diversos funcionarios del Gobierno, entre los que se destacan, almirante Sigfrido Pared Pérez, ministro de las Fuerzas Armadas,  doctora Josefina Pimentel Villar, ministra de Educación, y José Ramón Peralta, ministro Administrativo de la Presidencia.

Asimismo, se encontraban presentes en el acto solemne, el vice-ministro de Educación, licenciado Luís de León, y el asistente personal del presidente Medina, Carlos Pared Pérez, entre otros funcionarios civiles y militares.

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