Un país excesivamente caro

La estructura de precios de nuestra economía es sumamente alta y especulativa en casi todas las áreas. Es cara hasta para quienes pagan en dólares y euros.

Un amigo español, de visita con otros académicos de la Universidad de Valencia, me dijo hace ya algún tiempo que sus compañeros quedaron sorprendidos por lo costoso  que resulta ir a los restaurantes en Santo Domingo. Y tiene razón. Cualquier restaurante mediocre supera aquí en precios a lujosos y sofisticados establecimientos de ese género de Europa y Estados Unidos y qué no decir de la calidad de la comida entre uno y otros.

De manera que si de pronto continúan cerrándose negocios de ese tipo no será sólo por la inflación, con mérito suficiente para matar del corazón a cualquiera. Leer más de esta entrada