Los desequilibrios sociales

MIGUEL GUERREROLas conquistas, débiles todavía, en el marco político tras varias décadas de ensayo democrático superan las obtenidas en el plano de la distribución del ingreso. Y esto no debe ser motivo de orgullo porque estamos muy lejos de haber alcanzado un nivel de institucionalidad que garantice un total respeto de los derechos políticos y económicos de los ciudadanos.

Probablemente la caída de los mercados internacionales de los productos básicos de exportación y otros factores ajenos a la voluntad nacional, como el alza del petróleo, hayan entorpecido el avance hacia un equilibrio más o menos aceptable en la escala social. Pero tal vez por eso mismo se impone un esfuerzo que haga posible el ideal de reducir las enormes e inquietantes brechas sociales existentes que no hacen de nuestro país una sociedad justa desde el punto de vista de los valores que inspiraron la creación de la República. Leer más de esta entrada

Mi amada ciudad inhóspita

MIGUEL GUERREROSin negarle mis amores, reconozco que vivimos en una ciudad inhóspita, agresiva, que no ofrece a sus residentes muchos lugares de esparcimiento. Los sitios públicos de entretenimiento y dispersión son escasos e inseguros.

Son muy pocos los espacios donde las familias pueden disfrutar de una tarde de ocio los fines de semana o ir a acampar para un picnic, tendido en la hierba, en un área verde, la mayor parte de las cuales han sido cerradas con verjas para limitar el acceso de personas, algo insólito y aberrante.

Los problemas comunes de una ciudad grande como la capital dominicana se resuelven entre nosotros con la más absoluta falta de originalidad, cerrando el paso, trátese de gente como de vehículos. Así resulta un fastidio asistir a los pocos espectáculos dignos de verse que cada cierto tiempo se presentan en escenarios como el Teatro Nacional, donde dicho sea de pasada los jóvenes talentos líricos tienen menos oportunidades que los reyes del reguetón, la bachata y el rap, el primero y el último de por sí suficientes para matar el espíritu más sensible. Leer más de esta entrada

Mataron la esperanza.

SAMUEL BLANCPor Samuel Blanc

Los que de algún modo hemos elegido la política como actividad básica y esencial en nuestras vidas, movidos por el interés de crear espacios de oportunidades y participación colectivos e individuales, de modo que podamos transformar nuestras realidades comunes; vemos con escepticismo los momentos presentes y venideros del quehacer político en Pedro Brand.

Para ilustrar nuestras preocupaciones recordaremos que al igual que los procesos de características naturales, la actividad partidaria, también es cíclica, a saber lo que por mucho tiempo hemos escuchado: «La política es una lucha generacional», por los que viejos actores deben sumergirse para que nuevos emerjan.

A partir del año 2006, cuando por primera vez este municipio se abocó a elegir sus primeras autoridades edilicias, se despertó un gran entusiasmo e interés por la participación y activismo electoral, se combinaron figuras frescas y tradicionales con ciertas legitimidad para protagonizar este empuje, entre los que destacamos: Frank Feliz (Papote), Gertrudis Ramirez,  Mirtha Perez (La Popy), Eugenio de La cruz (El Pato), Genaro Ayala, Romell Reinoso (Moreno), David Rivera, Ramon Rosario Suarez (Mamble), Ramon P. Gomez(Mello), entre otros que encabezaron la lucha por el control municipal. Leer más de esta entrada

Periodismo crítico

MIGUEL GUERREROLa ausencia de un periodismo crítico despoja a los gobiernos de la capacidad para medir sus propias limitaciones. Con insólita frecuencia se cede aquí a los impulsos del entusiasmo al enjuiciar una gestión administrativa. Estos despropósitos de nuestra retórica encuentran inmensos espacios en la prensa.

La costumbre de atribuir méritos, por lo general inexistentes, a toda actuación oficial, termina siempre nublando la óptica gubernamental, reduciendo así su capacidad para analizar objetivamente el alcance y consecuencias de sus propias acciones.

El deber de la prensa es situarse en un plano intermedio, en el que el juicio y la crítica resistan las tentaciones de la adulación, que tanto se escucha en las mañanas, o de la oposición a ultranza, tan propias de nuestras tardes. El pueblo acude a las elecciones cada cuatro años con la ilusión de elegir a personas capaces y aptas para desempeñar las labores del gobierno. Leer más de esta entrada

Lenin y la realidad de su tiempo

MIGUEL GUERREROEl marxismo no fue nunca un método eficaz de análisis de la realidad social, ni nada que se le pareciera. Pero hay quienes todavía creen que el materialismo histórico es una regla infalible para predecir el curso de los procesos sociales. Pero es precisamente esa obstinación la que le dificulta una visión justa de la realidad y de sus posibilidades inmediatas. El propio Lenin no fue capaz de evaluar en su justa perspectiva la realidad rusa en las postrimerías de la lucha popular contra el zarismo. El líder bolchevique era esencialmente escéptico respecto a las posibilidades de un triunfo revolucionario, en momentos en que la monarquía agonizaba.

Unas semanas antes de la abdicación de Nicolás II, Lenin había dicho, abatido por la desilusión en su exilio en Suiza, que no creía en las perspectivas de una victoria cercana. Exactamente el 22 de enero de 1917 declaró en una reunión pública: “los hombres mayores no viviremos para ver las batallas decisivas de la revolución”. A mediados de marzo de ese mismo año, la Duma o parlamento asumió el poder logrando no sólo la renuncia del zar Nicolás, sino también la de su heredero, el pequeño Alexis, enfermo de hemofilia. Leer más de esta entrada

Dejemos de buscar culpables

MIGUEL GUERRERO¿Cuántas veces nos hemos hecho la pregunta? ¿Cómo se explica el sorprendente desarrollo industrial, tecnológico y cultural de Israel, Taiwán y Corea del Sur, en circunstancias tan adversas, y los problemas de un país como el nuestro, rico en recursos naturales y geográficamente situado en el centro del Caribe, con fácil acceso a los grandes mercados, como Estados Unidos y Europa?

No pretendo hacer comparaciones, por lo general enojosas. Pero la respuesta pudiera estar en la incapacidad como nación para planificar a largo plazo y en la intensa pasión por la retórica estéril, que agota las energías y nos hace mirar siempre por el retrovisor, no por lo que figura delante de nosotros. Nos falta tal vez vocación para concertar compromisos, mientras nos sobra entusiasmo para la improductiva tendencia a escuchar el eco de nuestras propias voces, descartando las demás. Leer más de esta entrada

Lo de nunca acabar

MIGUEL GUERREROFueron muchas las veces que Leonel Fernández se manifestó a favor del sistema de dos periodos consecutivos y nada más. Así se establecía en la Constitución que él revocó en el 2010, porque su carrera presidencial terminaba el 16 de agosto del 2012, cuando entregó la presidencia a Danilo Medina. La Constitución actual, hecha a su medida, no prohíbe la reelección aunque sí la consecutiva. La reelección diferida o indefinida, en la carta vigente, no termina los ciclos ni le pone término a los liderazgos, que suelen anquilosarse con el ejercicio del poder y el tiempo.

La crisis en el PLD es consecuencia de no reconocer que el liderazgo del partido pasó a manos de su sucesor, quien posee mayoría en el Comité Político de 35 miembros y en el Comité Central de más de 600. LF controla buena parte de los legisladores del PLD en ambas cámaras y esos votos podrían ser necesarios para impulsar la reforma que le permita a Medina presentarse una única vez más como candidato. Leer más de esta entrada

Constitución… ¿Relajo o arma de doble filo?

JUAN VARGASPor Juan Vargas

Aunque para muchos la constitución de la República no es más que un pedazo de papel higiénico destinado a limpiar las partes más sucias del cuerpo de las personas más poderosas de este país, la Constitución o carta magna es un conjunto de normas que tienen como objetivo organizar y armonizar el funcionamiento general de una Nación determinada.

Juan Jacobo Rousseau en su libro «El contrato Social» explica para qué y por qué se crea una Constitución, la cual es una especie de contrato que hacen un grupo de personas del mismo país. En dicho contrato todos acuerdan comportarse de una manera ante determinadas situaciones, es decir, en la Constitución están las reglas del juego, de manera general, de una sociedad.  Leer más de esta entrada