La democratización empresarial

MIGUEL GUERREROUno de los signos más preocupantes de la realidad dominicana es el descrédito de la clase política. Lo dicen las encuestas y las expresiones de rechazo que se observan en el diario quehacer nacional. Pero no estará lejano el día en que ocurra lo mismo con la clase empresarial, si no se democratizan las organizaciones que la representan.

Muchas entidades empresariales no reflejan las transformaciones de la sociedad dominicana, y causa de ello no pueden hablar por todo el sector, a despecho de que los gobiernos se sientan en estos ámbitos exclusivistas más cómodos y seguros. La apertura democrática ampliaría la capacidad de presión de esas entidades que han jugado, es justo reconocerlo, un papel muy importante en la discusión de los temas básicos. Leer más de esta entrada

No se trata de principios

MIGUEL GUERREROLa división de los partidos en nada contribuiría a mejorar la situación del país. Por el contrario, sería muy negativo para el proceso electoral. En los próximos comicios estarán en juego más de cuatro mil posiciones electorales, incluyendo las del Poder Ejecutivo, en una sola jornada de votación. Si los partidos se dividen o no logran resolver sus diferencias internas el panorama sería mucho más complejo y complicado, con un balance difícil de calcular.

Por esa y otras razones, la situación planteada por el expresidente Leonel Fernández, poniendo al borde de un rompimiento la unidad en el partido gobernante al rebelarse contra una decisión del Comité Político del PLD, su máximo organismo ejecutivo, más la división que fraccionó al principal partido de oposición a raíz de las elecciones pasadas, puede derivar en un clima de confrontación política de alto riesgo para la estabilidad que requiere un proceso diáfano que sea garante de los derechos de todos los actores del proceso. Leer más de esta entrada

El discurso de Leonel Fernández

MIGUEL GUERREROLos seguidores del expresidente Leonel Fernández talvez no se han percatado todavía del significado de su discurso el lunes de esta semana, con el que cerró toda posibilidad de un entendimiento para ponerle fin a la situación generada en el Partido de la Liberación Dominicana por el cambio en la correlación de fuerzas que dan al presidente Danilo Medina el control y el liderazgo de la organización.

Acorralado por la pérdida de la supremacía partidaria, el tres veces presidente de la República pareció esa noche incapaz de colocarse a la altura que le impone su condición de presidente del partido, desafiando la autoridad que las reglas y la tradición le han impuesto desde su fundación hacen más de 40 años.

Sin hacer mención alguna de ella, Fernández expresó su rechazo tajante a la decisión del Comité Político, la máxima jerarquía ejecutiva que él encabeza, de llevar al Congreso un proyecto de ley de reforma constitucional, que permitiría al presidente Medina optar por un segundo mandato consecutivo. La aprobación de esa ley cambiaría radicalmente la dirección de los vientos con los que Fernández aspira a ser nuevamente el candidato presidencial, a despecho de su creciente tasa de rechazo. Su posición más que de principio obviamente radica en ese punto: su desplazamiento como líder de la organización. Leer más de esta entrada

Los tratados de libre comercio

MIGUEL GUERREROLos tratados de libre comercio representan infinidad de oportunidades, a despecho de lo mucho o poco que la nación haya conseguido con ellos. Esa es una realidad, a pesar del riesgo que confrontan numerosas empresas dominicanas por el bajo nivel de competitividad y las desventajas comparativas de nuestra economía. Todo lo cual nos traza deberes ineludibles. En lugar de agregar lamentos y oponer resistencia, el país debería asumir acciones que permitan superar esas dificultades.

Por supuesto, no se trata de una iniciativa que sólo competa al sector privado. Es algo que está más allá de las decisiones unilaterales. Se refiere a un compromiso grande que envuelva a todos los sectores importantes de la nación y en el que el Estado asuma con carácter permanente, como una meta de su diario accionar, la parte que a él le corresponde. Leer más de esta entrada

Hablemos de democracia

MIGUEL GUERREROUn régimen de libertades civiles plenas no es, ni podrá ser, contrario a como todavía se cree, el legado de un partido y mucho menos el de un líder. La democracia, con todas sus ventajas colaterales, no se pone en vigencia mediante un decreto presidencial o la simple aprobación de una ley por el Congreso. Es el fruto de la experiencia de una nación y el resultado de un proceso en el que intervienen, en distintas épocas, diferentes hombres, mujeres, partidos y grupos sociales. Cada uno de ellos juega de acuerdo a su capacidad y condicionado por las circunstancias políticas, económicas y sociales del momento.

Con demasiada frecuencia los partidos que ejercen el poder se atribuyen la paternidad de la democracia en que vivimos. Además de constituir una sobrestimación de su rol en el proceso político nacional del último medio siglo, la pretensión denotaría una perspectiva estrecha de las causas que han impulsado los acontecimientos dominicanos, si no fuera por el hecho, por muchos conocidos, de que la modestia no ha sido nunca virtud de quienes en años recientes han tomado parte en dichos sucesos o dirigidos nuestros partidos. Leer más de esta entrada

El recuerdo de una pareja italiana

MIGUEL GUERREROEl fallecimiento a comienzos de septiembre de 2008 de la señora Dirce Strozzi de Cavagliano pasó desapercibido para la prensa, lo cual fue una muestra elocuente del rasgo de indiferencia característico de la memoria nacional. Lo cierto es que no hay dinero ni forma alguna de pagarle nunca los valiosos servicios que ella y su esposo Mario, fallecido en el 2003, le brindaron al país en momentos muy inciertos de su historia.

A comienzos de junio de 1961, siendo funcionarios consulares de Italia, acogieron en su residencia al hoy mayor general Antonio Imbert Barreras, salvándolo así de la cruenta persecución que los organismos de seguridad de la tiranía desataron contra los autores del asesinato de Trujillo. Los esposos Cavagliano no conocían a Imbert y al darle refugio ponían en riesgo no sólo su seguridad, sino también la de sus hijos, Gianni y Liliana. Esta última redactó a máquina un relato que Imbert le dictó de cómo habían dado muerte al tirano. El escrito fue entregado semanas después a Armando D´Alessandro, quien había sido detenido en las investigaciones del complot contra Trujillo. Leer más de esta entrada

Mi primera vez

SAMUEL BLANCPor Samuel Blanc

Por años han perfumado mis oídos con la frase popular que reza «la experiencia no se improvisa», es como si desde esta mirada el cúmulo de vivencias respecto de uno o varios temas, o situaciones, colocaran a un individuo especifico en ventajas sobre otro creando una ambientación favorable sobre si mismo. Nos faltó experiencia para poder asimilar, desde los aspectos psicológicos y emocionales, las condiciones infrahumanas a la que fuimos sometidos un grupo de ciudadanos comprometidos y empoderados que el pasado 14 de mayo solo esperábamos ejercer un derecho.

La carta sustantiva de nuestra patria y a la que orgullosamente llamamos constitución, cualquier ciudadano común o cualquier argumentador jurídico, encierra en su articulo cuatro (4) el término «republicano» y en el siete (7) especifica que somos un estado social democrático y de derechos, en nuestra forma de gobierno, lo que debe garantizar, por el significado de estos articulados, que el gobierno debe ser ejercido desde la separación estricta de los poderes del estado, garantizando la dignidad humana, así mismo con estricto respeto a los derechos humanos. Eso seria respetar la institucionalidad del estado, vista como un proceso sistemático de consolidación, permanencia y uniformidad, de ideas y conductas, a través de medios e instrumentos (organizaciones y medios) para alcanzar un fin social, cuya expresión practica se asimila como valores, es así como lo plantea Piu Daeza. Leer más de esta entrada

Postura y actitudes revolucionarias

MIGUEL GUERREROEn los cálidos ambientes políticos dominicanos no se acepta la diferencia entre una postura y una actitud revolucionaria. Las posturas revolucionarias tienen mucho que ver con lo que se sostenga en el plano de la ideología. Las actitudes revolucionarias con lo que una persona es en su vida diaria.

La primera se asume abrazando simplemente el castrismo. Una conducta revolucionaria se alcanza al cabo de una larga vida de desprendimiento y servicio. He visto por eso a marxistas reaccionarios y a un buen número de empresarios revolucionarios. Siempre será más difícil mantener una conducta revolucionaria que una postura a favor de un efectivo cambio social. Principalmente porque la mayoría de quienes alegan un historial revolucionario viven y actúan en constante riña con sus prédicas políticas. Leer más de esta entrada