De Partido de Liberación a Partido de Opresión

JUAN VARGAS 4A

Por Juan Vargas

En la década de los 70 florecieron a lo largo de América Latina partidos de izquierda tanto flexibles como radicales, estos partidos incluían en sus nombres palabras que reflejaban su ideología tales como Partido de Liberación, Partido Revolucionario, Partido Socialista, Partido de los Trabajadores etc, agregando siempre la inicial del país al que pertenecía para ser más específicos.

Estos partidos eran formados por intelectuales defensores de las clases oprimidas tanto económica como políticamente en todos los países y obviamente los militantes de estos partidos eran las personas más pobres, los ignorados, los hijos de machepa, la gente de a pie. Estos partidos daban una formación política solida a sus militantes, por lo cual eran partidos de cuadros, es decir, de gente preparada políticamente.

¿Para qué se formaban estos partidos? Para llegar al poder y desde allí hacer los cambios necesarios para que estos países fueran más justos; mejores salarios, mejor educación, para que hubiera libertad de expresión, libertad de culto y libertad de asociación política. Leer más de esta entrada

Un tema aún pendiente

MIGUEL GUERREROPor años he escuchado a los dirigentes políticos pontificar respecto a que los problemas nacionales son de tal envergadura que se precisa de una acción conjunta de todas las fuerzas políticas y sociales para encararlos. Pero de ahí a los hechos ha mediado un largo e interminable trecho.

Las rivalidades partidistas se anteponen a ese enorme compromiso nacional, siempre pendiente. Usualmente, los partidos se hacen la ilusión de que el fracaso de una administración les favorece y les allana el camino al poder. Esa percepción es errónea y denota una escasa visión de futuro. Los tropiezos de un gobierno, cuando es legítimo, son de todo el país. Y si la oposición llegara a beneficiarse de ello, le tocaría un fardo de problemas como herencia. Leer más de esta entrada

Las tensiones bilaterales

MIGUEL GUERREROLos conflictos han sido una constante en la historia de las relaciones entre los dos países que compartimos una misma y pequeña isla del Caribe. Sin embargo, las tensiones del presente no han sido ni las más intensas ni las más graves en el último siglo. Hacen exactamente 52 años, varios delicados incidentes diplomáticos estuvieron a punto de conducir a un enfrentamiento bélico, de consecuencias difíciles de calcular, entre abril y septiembre de 1963.

El último ocurrió menos de dos días antes del golpe que derrocó al presidente Juan Bosch. Las tensiones entre los dos países venían ya acentuándose desde comienzos de ese año fatídico. Pero la ocupación violenta de la embajada dominicana en Puerto Príncipe por fuerzas policiales haitianas, bajo el pretexto de que allí se daba refugio a un oficial de ese país acusado por el dictador Francois—Papa Doc—Duvalier, del fallido intento de asesinato contra sus hijos mientras se dirigían escoltados hacia el colegio, motivó una airada reacción del presidente Bosch y llevó las relaciones a un punto de congelación desde abril hasta en la última semana de septiembre. Leer más de esta entrada

Un poco de historia ( 2 de 2)

MIGUEL GUERREROLa explotación de un negocio del “capitalismo decadente” por Stalin en Georgia, no hería los sentimientos revolucionarios de Lenin. “Nada me importa que tengas o no asuntos con las mujeres ni que cambies de mujer con tanta frecuencia como de camisa”, escribió Lenin a Stalin. “Pero lo que sí me importa es el buen nombre de nuestro Partido Bolchevique”.

En esa perla de la herencia literaria leninista, prevenía sobre la necesidad de guardar las apariencias: “No estoy de acuerdo en que sea la mejor política para nuestro partido el estar abiertamente conectado con los burdeles que tú y Koresku organizasteis, los cuales están prosperando. Aunque comprendo muy bien que debemos obtener los fondos para nuestra lucha por el procedimiento que sea, ya que los precisamos imperiosamente, creo, sin embargo, que debería hacerse en forma tal, que jamás pueda acusársenos de valernos de la prostitución como un medio de conseguir los ingresos para sufragar nuestra obra revolucionaria”. Leer más de esta entrada

Un poco de historia (1 de 2)

MIGUEL GUERREROEn el período previo a la Revolución de 1917, y tras su a Bakú después de haber escapado con una identidad falsa del confinamiento en el Norte, José Stalin encontró la organización de los bolcheviques de Georgia virtualmente diezmada. Sufrían sobre todo una aguda escasez de fondos.

Para salvar al movimiento, el futuro «Zar de la Rusia Soviética» confeccióno una lista de comerciantes ricos, con la ayuda de algunos delincuentes convictos por robo, a los que se le exigió un pago de protección. Los que se resistieron al chantaje no tardaron mucho en lamentarlo, pues sus establecimientos fueron objetos de ataques o incendios nocturnos.

Muypronto Stalin llegó a la conclusión de que esto no era suficiente para mejorar las finanzas del partido en Georgia y recurrió a su amigo Lajos Koresku, reunió a un grupo de prostitutas y monto una serie de prostíbulos en Tiflis, Bakú y otras ciudades. Parte del dinero de esas actividades era entregada a Stalin para el partido. Durante algún tiempo el negocio de la prostitución constituyó la principal fuente de ingresos de los bolcheviques de Georgia y de todo Cáucaso, lo cual le permitió al futuro amo de Rusia reactivar el apartado bolchevique en esa vasta y agitada región. Leer más de esta entrada

El oficio del periodismo (3 de 3)

MIGUEL GUERREROEs cierto que la prensa ha sido víctima de la intolerancia de quienes no creen en ella o la ven como un obstáculo a sus ambiciones desmedidas. Pero no es menos cierto que muchos ciudadanos, en la política, la farándula, el deporte y el gobierno, son con la misma frecuencia víctimas de los prejuicios y la incompetencia de quienes han encontrado en el ejercicio del periodismo un medio para exhibir sus mediocridades intelectuales.

A menos que esté preparada para aceptar los más severos juicios sobre su papel, la prensa nacional, y en particular los periodistas, no estaremos en condiciones de contribuir eficazmente a la creación de un clima libre y sin prejuicios para el debate de las ideas, lo cual es fundamental para la democracia. Los ejemplos diarios de intolerancia periodística son tantos como los que la prensa critica. Leer más de esta entrada

El oficio del periodismo ( 2 de 3)

MIGUEL GUERREROA pesar del tiempo transcurrido, recuerdo perfectamente las protestas y quejas que abrumaron en agosto de 1985 al entonces síndico del Distrito Nacional, José Francisco Peña Gómez, cuando, en ejercicio pleno de sus derechos, cuestionó la capacidad de articulistas y comentaristas que habían escrito y hablado en forma crítica sobre él y sus posibilidades electorales en aquella época dentro del PRD. Peña Gómez los llamó “disparatosos”.

La reacción de quienes se sintieron aludidos por el calificativo fue desproporcionada y no guardó el debido respeto a las opiniones de un líder sobre la prensa. El episodio reforzó mi criterio de que si el clima de libertad y de desarrollo democrático alcanzado en los últimos años reivindica el derecho de los periodistas a la crítica de las actuaciones de los hombres públicos, éstos tienen igual derecho de sentirse molestos con los juicios de la prensa y manifestarse públicamente, sin tener que padecer el peligro, como ocurre a menudo, de represalias que muchas veces toman la forma de un boicot de sus actividades en las páginas de un diario u otro medio. Leer más de esta entrada

El oficio del periodismo (1 de 3)

MIGUEL GUERREROLos periodistas no estamos exentos de la intolerancia que tantas veces erosiona el clima de respeto a las opiniones ajenas que caracteriza el ejercicio democrático. Así como la prensa tiene absoluto derecho a formarse los juicios más severos sobre los líderes nacionales, éstos pueden forjarse los suyos con respecto a los medios y, en particular acerca de quiénes escribimos en ellos, sin excepción.

Si la crítica, a veces amarga, dura y sistemática, contribuye a recordarles a ciertos dirigentes sus limitaciones y el alcance de la prensa en una sociedad democrática, los periódicos y los periodistas deben aceptar que ella se le aplica en lo que a sus deficiencias se refiere. Leer más de esta entrada