El irrespeto a la bandera

MIGUEL GUERREROUn amigo me hizo llegar a través del correo electrónico una fotografía de las banderas colocadas en el corredor de ingreso de los viajeros en el Aeropuerto Internacional Las Américas. La visión multicolor de todas las enseñas de los países americanos dejaría una grata sensación a los dominicanos, si la nuestra no tuviera allí invertidos los colores de sus cuadrantes. Una bandera se iza o coloca al revés, cuando el país que representa está enfermo o en guerra. Afortunadamente no es nuestro caso, pero el irrespeto de no tomar en serio al mayor de los símbolos patrios, inobservando la ley que regula su uso, es una afrenta imperdonable.

Es muy común ver desplegadas una del lado de otra, banderas con matices diferentes en sus cuadrantes azules, incluso en los edificios públicos más emblemáticos de la dignidad estatal, como el Congreso, las alcaldías, la Suprema Corte y el palacio presidencial. Le he preguntado a congresistas, funcionarios e historiadores acerca de esta práctica y ninguno de ellos me ha parecido interesado en el tema, como si se tratara de algo irrelevante; algo así como perderse un partido de béisbol. Llegué incluso a escribirle sobre el caso a los presidentes de ambas cámaras, donde suelen izarse banderas en mal estado, prohibido por la ley, y con distintas tonalidades del azul, sin recibir respuesta alguna. Leer más de esta entrada

El potencial que no explotamos

MIGUEL GUERREROLos dominicanos nos estamos volviendo en extremo pesimistas. Estamos perdiendo la fe en el futuro y en nuestras propias capacidades para enfrentar los desafíos que la dura realidad impone. Se puede ver por todas partes. El empresario próspero habla de lo mal que le va en el negocio. El profesional de clase media se queja de que los ingresos no le alcanzan. Las jóvenes parejas no se casan porque temen que la falta de oportunidades les impida educar correctamente a sus hijos.

Entiendo que la situación actual induzca a ese estado de ánimo casi colectivo. Pero si no cambiamos de actitud jamás podremos conseguir todo lo que el potencial nacional permite. Estaremos tan mal como pensemos. Y mientras mayor sea el nivel de derrotismo imperante peores serán los resultados de nuestros esfuerzos como nación.

No intento, por supuesto, desconocer la situación, para muchos desconsoladora, que confrontamos y el hecho de que en muchos aspectos de la realidad social retrocedemos en lugar de dar pasos hacia delante. Leer más de esta entrada

Los “progresistas”de la política

MIGUEL GUERREROA despecho de su sabor amargo, hay un elemento fascinante en la política dominicana: el incansable e inagotable sentido del humor de ciertos actores. El más resaltante, por su permanente presencia en el escenario, es de tinte negro, y el color que se le atribuye al más pesado de los chistes, no tiene vinculación alguna con la negritud de la piel ni la fobia contra el vecino que alimentan algunos grupos minúsculos y que blanden como un activo, cual rosario de odio al que agregan cuentas cada día.

El humor de la política vernácula hiere y se crece cuando a los grupos más atrasados, algunos provenientes de la extrema derecha, se les da con llamarse “progresistas”. El mote, ¿acaso se le puede tildar de otra manera?, alcanza el Everest, cuando plantea soluciones a los problemas nacionales sobre pancartas xenofóbicas e intenta sustentarse en base a cuestionables protestas éticas y morales, desprovistas de solidaridad humana y con una descarnada pretensión de superioridad racial, sin eco ya y desde hace tiempo, en la comunidad internacional, e incluso en las más retrógradas de las confesiones. Leer más de esta entrada

Las elecciones de mayo

MIGUEL GUERREROApoco más de cuatro meses de las elecciones de mayo, la geografía nacional luce atiborrada de afiches promocionales con los rostros de los miles de aspirantes al Congreso y los municipios, pero no he escuchado ni leído todavía una sola propuesta de algunos de ellos sobre lo que piensan hacer una vez elegidos o acerca de su visión sobre la vida parlamentaria, el gobierno municipal o el futuro de la nación.

Y dudo que se molesten en darles esa obligada explicación al electorado nacional.

¿Saben por qué? Simplemente porque muy poco les importan los deberes implícitos a las posiciones que aspiran asumir y su compromiso se reduce a ajustarse a la línea de obediencia partidaria que se les trace, aún en situaciones en que el deber con la nación y el bienestar de la sociedad deberían estar primeros. Leer más de esta entrada

Por una cultura exportadora

MIGUEL GUERREROLas exportaciones latinoamericanas han descendido en los últimos tres años y la tendencia se mantendrá sin cambio en el 2016, según un pronóstico basado en las estadísticas. En el país se impone, por tanto, un giro en la política económica para crear una cultura exportadora. El reclamo no es en forma alguna una crítica a como pudieran hacer creer algunas epidermis muy sensibles que merodean alrededor del poder político nacional. Todo lo contrario. Es un reiterado deseo de cooperación para impulsar acciones que tiendan a fortalecer los sectores más productivos de la economía.

Si el país no logra aumentar sus exportaciones tendrá serios problemas en el futuro, más de los que en la actualidad encara ya de por sí difíciles de sobrellevar. Incrementar el comercio exterior en un mundo cada vez más competitivo no es tarea fácil ni se logra de la noche a la mañana.
Pero mientras más tiempo se pierde, menores serán las oportunidades. Las empresas dominicanas se desenvuelven en un ambiente poco propicio. Sus pares de Centroamérica disponen de muchas más facilidades y menos cargas impositivas. Leer más de esta entrada

La humillante desigualdad social

MIGUEL GUERREROUno de los imperativos del presente, y del futuro por supuesto, es encontrar la forma de conciliar los logros del crecimiento económico, alcanzado en nuestro país en las últimas décadas, con una mejor y más equitativa distribución de sus frutos. Entre la aceptación de esta realidad y la voluntad para llevarla a la práctica, han mediado abismos insondables.

Desde la fundación de la República, nos ha faltado la decisión necesaria para realizar aquellas empresas que demandan nuestras necesidades, tanto en lo político como en lo privado, entendiendo ese defecto no sólo como el fruto de decisiones y políticas gubernamentales, sino más bien como la falta de vocación general para acometerlas. Este es uno de los puntos, sin embargo, en que la mayoría de los políticos dominicanos, con honrosas excepciones, Leer más de esta entrada

Los años electorales

MIGUEL GUERREROLos años electorales han sido a lo largo de nuestra vida democrática periodos de incertidumbre. Las perspectivas palidecen y la gente se deja atrapar por las sombras de sus propios temores. La razón radica en las ilusiones que los dominicanos se forjan en cada proceso, por la enorme influencia estatal en la vida ciudadana.

La visión miope del equipaje que trae consigo el año electoral no deja ver con claridad, sin embargo, su verdadero valor. El hecho de que los dominicanos podamos ejercer el voto cada cierto tiempo para decidir quién gobernará a la nación y quienes irán al Congreso y a los gobiernos municipales no tiene precio. Independientemente de los resultados y de los vicios propios de nuestras deficiencias democráticas los años electorales constituyen un importante paso adelante, a despecho de las prácticas viciosas y clientelares características del quehacer político nacional. Leer más de esta entrada

El turismo y la ciudad colonial

MIGUEL GUERREROLa ciudad colonial, con su valiosa herencia de monumentos arquitectónicos, muchos de ellos en mal estado, otros en ruinas, constituye el activo más importante en los planes de impulsar la capital dominicana como destino turístico. Pero cometeríamos un grave error si la planificación se sostiene sobre la base de atraer los visitantes en base a los museos y el legado religioso de la conquista. La razón es muy sencilla, los extranjeros no gastarán su dinero para ver iglesias y reliquias menores y menos antiguas que las que existen en otros países.

Pese al hecho de ser más antiguas, la catedral y las iglesias de nuestra Zona Colonial no están ni en mejor estado ni son más monumentales que las que han desafiado el paso del tiempo en México, Perú y Colombia, para citar sólo las de algunos. Ni vendrán tampoco para ver la cama donde María de Toledo dormía.
Cartagena debería servirnos de modelo. Allí se ha desarrollado un turismo pujante, vigoroso y seguro. En la semana que pasé allí 17 cruceros tocaron su puerto. La ciudad amurallada se ha convertido en el lugar más atractivo. Viejas casonas en ruinas han sido restauradas preservando su fisonomía exterior, que nadie puede modificar, convirtiéndolas en modernas y amplias residencias. Leer más de esta entrada