En la “trattoria” de David Pezzotti
17 marzo, 2016 Deja un comentario
En medio de la insoportable discusión política que llena todos los espacios, nada mejor para el espíritu que una velada de buen humor con un grupo de amigos inteligentes, amantes del buen comer y la buena música. Son esos breves momentos en la vida que se disfrutan a plenitud, como la noche hace ya un tiempo en que coincidimos con mi esposa Esther en Trattoria Angiolino, del gran amigo David Pezzotti, con José Del Castillo, Onorio Montás y Harold Priego y juntamos sillas en la sobremesa para hablar de todo un poco, permitiéndonos descubrir una enorme afinidad. Y sobre todo, la sorprendente afición del genial caricaturista, por desgracia ya ido, por la ópera, su pasión especial por Rigoletto, de Verdi su preferida, y su capacidad para tararear “Bella figlia dell´amore”, lo que, confieso, nunca he podido.
Lo fascinante de este cuarteto de la escena final del tercer acto, es que el tenor, el Duque de Mantua, debe cantar todo el tiempo en registro agudo y mantenerse así por encima de las otras tres voces de barítono (el jorobado bufón Rigoletto), soprano (Gilda, su hija) y contralto (Maddalena). La pieza es una de las más celebradas del reportorio verdiano, debido a que esas cuatro voces se fusionan excepcionalmente al final de la melodía hasta formar un todo pleno de fuerza sobrecogedora. Leer más de esta entrada

