Los retos del futuro

MIGUEL GUERRERONecesitamos definir lo que queremos ser y cómo deseamos vernos dentro de quince o cincuenta años. Tal esfuerzo no corresponde a una administración ni mucho menos a una fuerza política. Se trata de un ejercicio de conjugación de voluntades, por encima de toda confrontación o prejuicio partidista. Si las diferencias prosiguen obstaculizando la búsqueda de ese objetivo común inaplazable, las posibilidades de un futuro promisorio serán escasas. En sociedades democráticas las disparidades de criterio enriquecen el debate y ayudan a encontrar senderos seguros hacia el desarrollo y el fortalecimiento institucional.

La imperiosa necesidad de encontrar vías de consenso para enfrentar los desafíos del porvenir de manera alguna significa una renuncia a esas diferencias. Una cosa es la diversidad de opinión, que es la esencia misma de una sana práctica democrática, a la rencilla que ha caracterizado el juego político en el país. Leer más de esta entrada

En el reino de la vulgaridad

MIGUEL GUERREROEl desconsolador panorama descrito por el Episcopado en muchas de sus pastorales en ocasión de efemérides patrias no es de la exclusiva paternidad del ámbito político. Admitamos con pesar que se da también, con idéntica intensidad, en un amplio sector de los medios electrónicos, especialmente en la radio, con diarias exhibiciones de vulgaridad e insolencia que estremecen, sin ninguna consecuencia y con la innegable aceptación de una buena parte del país que ha hecho de esa práctica un estilo exitoso de periodismo.

Todos los límites se han violado y ninguna reputación, por bien ganada que haya sido, empresarial, personal o política, está al resguardo de esos desenfrenos. Lo que suele escucharse en algunos medios, especialmente en días recientes en relación con la campaña electoral, es espantoso y dice el espeluznante nivel de pobreza moral al que se ha descendido, con las más diversas formas de chantaje, para atraer ganancias, audiencia y publicidad. Leer más de esta entrada

Un tema de fin de semana

MIGUEL GUERREROMuchos amantes de la ópera creen que la coloratura es propia sólo de las buenas sopranos líricas ligeras, pero como técnica al fin es realizable en todo tipo de voz. La coloratura (color) requiere de una buena dicción y sobre todo de un canto preciso, ya que no es más que la capacidad de ejecutar sucesiones de notas rápidas y de esta manera poder extender la vocal de una sílaba a varias notas seguidas.

Las composiciones de Mozart, por ejemplo, demandan el dominio perfecto de esa técnica y grandes compositores del bel canto la elevaron al extremo de amplitud, agilidad y rapidez, como aparecen en casi todas las obras de Rossini, Bellini y Donizetti, aunque no con la misma frecuencia e intensidad en las de Verdi y Puccini, considerados ambos, sin embargo, como los dos más grandes genios de la tradición italiana de la ópera. Leer más de esta entrada

Con saco y corbata

MIGUEL GUERREROBajo determinadas circunstancias, un buen saco y una corbata, pueden ser el mejor aliado de un reportero en épocas de convulsión. Lo comprobé personalmente en los años setenta, mientras cubría para la agencia internacional de noticias de la que era corresponsal a tiempo completo, una huelga violenta de protesta contra el gobierno de Balaguer en San Francisco de Macorís.

Usualmente iba trajeado a la pequeña oficina donde operaba la agencia en la calle Mercedes, a pocas yardas del parque Independencia, frente a una funeraria, porque en mis diarios recorridos visitaba el Palacio Nacional y cuando lo requería el Congreso. Mi urgente traslado ese día al centro de la trifulca no me permitió detenerme en casa para cambiarme de ropas y estar más a tono con lo que sucedía. Allí, en medio de una refriega, me encontré de pronto en el dintel de la puerta de entrada de una residencia en un barrio donde tenía lugar una verdadera batalla campal. Leer más de esta entrada

El “periodismo histórico” (3 de 3)

MIGUEL GUERREROEs evidente, siguiendo con el tema de las últimas entregas, que muchos escritores y académicos no comparten mis puntos de vista sobre el valor del testimonio personal en la narración de los hechos de valor histórico. Y así se han encargado de hacérmelo saber. Sin embargo, me parece absurdo que en la narración de acontecimientos recientes, los estudiosos de un tema menosprecien el valor documental del testimonio personal; las versiones de aquellos que en su momento formaron parte de los hechos y basen su relato sobre la base única de documentos de archivo que pueden ser tan falsos o inexactos como la versión más descabellada de un presunto testigo presencial.

El rigor reside en la armonía, en la justa conjugación de todos los recursos de que pueda disponer un autor en relación con el pasado. Se apela por lo regular al calificativo de periodismo histórico o historia periodística para referirse a todo relato referente a hechos recientes de nuestra historia, como si sólo lo muy lejano en el tiempo pudiera ser considerado como parte de la historia. Leer más de esta entrada

El “periodismo histórico” (2 de 3)

MIGUEL GUERREROUna información falsa o inexacta puede ser mañana un documento de consulta. Una parte de los papeles encontrados en archivos extranjeros y nacionales sobre los que se han escrito infinidad de libros relativos a episodios de nuestra historia reciente, están llenos de inexactitudes y prejuicios.

En modo alguno pretendo invalidar el uso de este recurso. Pero es injusto rechazar que bajo ciertas circunstancias el testimonio personal tiene tanto o más valor que el documento escrito. Los calificativos de género no le restan importancia ni valor a la investigación. Lo primero que deberíamos establecer es qué persigue un autor al escoger entre los métodos. Habrá quienes escriban para obras de consulta o textos para escuelas y universidades. Son los que llenan sus obras de referencias bibliográficas y citas de otros autores para sustentar opiniones o pasajes de sus propios relatos, sin tomar en cuenta muchas veces la legitimidad de las fuentes en que aquellos basaron sus propios textos. Leer más de esta entrada

El “periodismo histórico” (1 de 3)

MIGUEL GUERREROMuchos escritores yerran al calificar el tipo de narración que cuenta la historia a través del testimonio de sus protagonistas. Con evidente desdén, encasillan ese estilo de narración con el nombre de “periodismo histórico o historia periodística”.El calificativo encierra un gran prejuicio sobre una manera de contar la historia. La creencia entre muchos de ellos es que los elementos de color en la narración, la parte anecdótica detrás de todo relato histórico le despoja de su rigor académico.

Hay distintas maneras de exponer la historia. Muchos académicos se aferran al método simple de la cronología y han hecho del relato histórico una de las formas más aburridas de la literatura. También hay quienes sostienen que el rigor del relato, riñe con la amenidad. Para ellos la única vía para la narración exacta o correcta de los hechos descansa en la reproducción textual de los documentos disponibles en los archivos o las referencias a lo que otros ya antes han relatado o descubierto. Todo lo que no se ciñe a estas reglas por lo tanto no es historia. Leer más de esta entrada

¿Dónde están sus asesores?

MIGUEL GUERREROEl candidato del PRM, Luis Abinader, es una de las grandes revelaciones políticas y una promesa sólida de relevo generacional, pero temo que haya apostado todo al 15 de mayo.

A los errores comunes a todos los candidatos a la Presidencia que se dan sin excepción en los procesos electorales, especialmente cuando las rivalidades se tornan irreconciliables, Abinader tuvo en la fase final del certamen tres tropiezos muy visibles, con un alto costo político.

La elección como candidatos al Congreso de tres figuras públicas muy controversiales del negocio del transporte de carga y de pasajeros, inexplicablemente dio la espalda a reclamos de la sociedad civil y del sector empresarial, de donde él proviene y forma parte.

Se interpretó como una acción para atraerse el voto de esos sectores, pasando por alto el hecho de que una de las grandes discusiones de la agenda nacional se relaciona con los efectos negativos que para la economía y el desenvolvimiento cotidiano tienen los odiosos y costosos monopolios que en sus respectivas áreas de negocios ellos representan y la posibilidad, además, de que en un eventual triunfo suyo esos grupos dejaran de ser sus aliados y pasaran a ser sus peores antagonistas. Leer más de esta entrada