Una responsabilidad de todos

MIGUEL GUERRERONo pasa un día sin noticias de un asalto a un vecino o compañero de trabajo, o el robo con violencia de un vehículo propiedad de un familiar o amigo. La frecuencia con que ocurren estos hechos delictivos terminará generando una especie de pánico colectivo y una amarga sensación de impotencia en la población. Sensación esta que de continuar dañará el ánimo nacional y convertirá a un pueblo generalmente alegre y despreocupado en su pobreza, en un amasijo de gente asustada y temerosa de salir a la calle para hacer cuanto gusta y está acostumbrada a hacer.

Es preciso, pues, que la población asuma la responsabilidad que le corresponde en la lucha contra ese flagelo, respaldando las medidas que asuman las autoridades, antes de que el fenómeno nos arrope. Sería iluso creer que los ciudadanos puedan por sí solos encarar el desafío. Leer más de esta entrada

El aporte de los medios al pesimismo

MIGUEL GUERREROHay una considerable dosis de contribución de los medios al creciente pesimismo que se observa en amplios sectores de la sociedad, cuando se escucha constantemente decir que el país “está jodido”, “se jodió” o va a “joderse”. El problema radica en que el estado de ánimo resultante podría hacer que en situaciones muy adversas el mal augurio se cumpla, porque el derrotismo pulveriza las fuerzas con las que es posible y absolutamente necesario hacer que una nación se mantenga en pie o se levante cuando las rodillas le flaquean.

Cuanto se escucha en la radio o se ve en la televisión, especialmente en las mañanas e incluso en el espacio en que participo, es carga demasiado abrumadora, para gente que vive saltando de un problema a otro. Con ese legado diario, hay que ser en extremo optimista para ir al trabajo con deseos, o de confiar que el porvenir nos reserve cosas buenas. Leer más de esta entrada

Un impostergable compromiso

MIGUEL GUERREROLas interminables quejas sobre la actitud de las autoridades frente a los casos de corrupción casi siempre pasan por alto un detalle fundamental que le otorga una dimensión desconsoladora: la complicidad de grupos privados en esa práctica viciosa y destructiva. Con frecuencia se pretende justificar la evasión bajo el alegato de que los impuestos se lo robarán en el gobierno. Lo curioso es que la evasión, especialmente la de algunas modalidades impositivas como el ITBIS, por ejemplo, equivale a robarse primero lo que se dice se robarán después los funcionarios públicos.

Ahora viene a saberse, por la publicación de un artículo en elCaribe del economista Andrés Dauhajre, que la evasión de ese impuesto supera miles de millones de pesos, en gran medida amparada por un carnet de exención por donde se cuelan compras y ventas no relacionadas con una gracia impositiva, de la que se aprovechan cientos de empresas, entre las que se encontrarían algunas de las más grandes y prestigiosas de la nación.

Es lógico pensar que la revelación del economista no les era desconocida a las autoridades, lo cual implicaría una dolorosa complicidad, en prejuicio del Estado y de la capacidad recolectora del gobierno. Ilógico sería en lo adelante que esa situación continúe sin tomarse las medidas necesarias para ponerle término a una práctica que hemos sufrido por décadas, en detrimento de las arcas públicas.

Conscientes del problema, se precisa ahora de un abarcador acuerdo nacional que permita a la nación salir airosa del impostergable compromiso de llegar a un sistema impositivo justo, libre de inequidades, que fortalezca la capacidad recaudadora del sector público y dote a los sectores productivos de la estabilidad necesaria para impulsar el crecimiento de actividades económicas que promuevan el desarrollo y la generación de empleos. Solo bastaría un poco de coraje para alcanzarlo.(Reproducido con autorización del autor.Publicado en elCaribe)

La crítica en una democracia

MIGUEL GUERREROPor años he insistido sobre el peligro de aislamiento en que caen gobiernos democráticos, cuando solo ven en la crítica mala intención o un deseo de entorpecer iniciativas oficiales. Si bien muchas veces ese sentimiento domina los enjuiciamientos públicos a las acciones del gobierno, no siempre esa es la intención que prima. Con más frecuencia de la que se admite, las observaciones a determinadas conductas o prácticas gubernamentales o de funcionarios, están inspiradas en sanos propósitos.

La sabiduría de un gobierno consiste en poder apreciar la diferencia. La falta de esa capacidad impide aprovechar oportunidades excepcionales de corregir posturas y políticas inadecuadas o ganarse nuevos afectos. Casi siempre, el rechazo instintivo a la crítica no alcanza a ponderar su alcance ni la finalidad que esta persigue. Leer más de esta entrada

Balaguer y la Constitución

MIGUEL GUERRERODos frases pronunciadas por Balaguer, citadas por sus adversarios fuera de contexto, le han perseguido incluso después de su muerte. Durante un largo período de precios deprimidos del mercado azucarero, el entonces Presidente de la República intentaba obtener un aumento de la cuota en el mercado norteamericano, donde priman precios preferenciales. La situación internacional no le era nada favorable al país y el gobierno dominicano tenía entonces problemas de comunicación con la Casa Blanca debido al deterioro del clima de derechos humanos prevaleciente en aquella época.

En un discurso ante la Asamblea Nacional, Balaguer apeló a la comprensión de la administración del presidente Nixon, señalando que si su presidencia constituía un obstáculo al logro de una mayor cuota azucarera él estaría dispuesto a asumir un sacrificio y renunciar al cargo. Leer más de esta entrada

Una experiencia personal

MIGUEL GUERREROLa idea más aceptada en el país de un puesto público es la de llegar allí como una oportunidad para hacerse rico. Por eso es tan difícil crear una verdadera conciencia nacional en contra de la corrupción y por esa misma causa los delitos económicos quedan siempre cubiertos por un manto de impunidad.

Cuando renuncié en enero de 1988 a la dirección general de CORDE, en conflicto abierto con el presidente de entonces Joaquín Balaguer, todos los caminos se me cerraron. Aunque mis relaciones con el caudillo reformista sobrevivieron a ese difícil momento, lo cual me salvó de algunos embarazosos momentos con la zona más salvaje de su entorno palaciego, la situación se me hizo cuesta arriba.  Leer más de esta entrada

El valor de las cosas pequeñas

MIGUEL GUERRERONuestro mayor error es dejar todas las soluciones al Gobierno. Los ciudadanos tenemos una cuota de responsabilidad en esa tarea. Por su naturaleza muchos de los conflictos y problemas que hacen difícil la vida cotidiana pueden ser resueltos con una mejor actitud ciudadana. El del tránsito, por ejemplo, tal vez uno de los que más nos irrita, tiene su origen en el desprecio a las normas y el desconocimiento de la ley. Aunque el parque vehicular ha crecido al punto de generar congestionamientos que antes nadie se imaginaba, la forma en que conducimos agrava la situación.

Se anda con demasiada prisa, como si el mundo estuviera a punto de terminar y fuera preciso llegar antes que nadie para asegurarse un pasaje seguro al más allá. Leer más de esta entrada

Una tarea de la escuela

MIGUEL GUERREROAhora que, ¡por fin!, un gobierno se ocupa seriamente de la educación, me parece una prioridad que el sistema escolar enfatice en la necesidad de que los estudiantes mejoren su dicción y aprendan a hablar bien su idioma, el español. Muchos de los problemas que técnicos y profesionales confrontan en el mercado laboral se relacionan con su incapacidad para expresarse correctamente, en especial en los casos en que el lenguaje juega un papel fundamental en el ejercicio de una profesión o un oficio.

Hablar con propiedad es un atributo que se aprende a temprana edad. Y enseñarlo adecuadamente es una tarea primordial de la escuela, desde que se ingresa a ella, porque el regionalismo insular en el habla crea vicios imposibles de superar cuando se alcanza cierta edad. Leer más de esta entrada