Don Alejandro y el Banco Popular

MIGUEL GUERREROEl país celebra en estos días el 53 aniversario de una de sus grandes instituciones: el Banco Popular Dominicano. Fundado el 23 de agosto de 1963, la entidad inició formalmente sus operaciones cuatro meses y nueve días después, el 2 de enero de 1964, convirtiéndose así en el primer banco nacional privado y abriendo una nueva fuente de financiamiento para amplias capas de población, sin acceso hasta entonces a esa posibilidad. El nacimiento del Banco Popular constituye pues el inicio real del proceso de democratización de los servicios bancarios, que hasta ese ya lejano enero estaban bajo el absoluto control y predominio de la banca extranjera.

En la actualidad más de dos millones de dominicanos, poco más de la quinta parte de la población del país, están íntimamente relacionados con el Popular como accionistas, clientes, ahorristas o suplidores, lo que le convierte en una verdadera marca país. Leer más de esta entrada

La ideología no hace la diferencia

MIGUEL GUERREROLos dominicanos y cubanos no seremos más buenos ni más revolucionarios sólo porque adoptemos una filosofía política o un dogma ideológico. Los sistemas no cambian a los hombres ni a las mujeres, ni modifican la naturaleza humana. Hay los llamados revolucionarios buenos como los hay también malos y muy malos. Y lo mismo ocurre con otros sistemas políticos.

Lo importante por lo tanto no es que nuestros dirigentes políticos, empresariales y sociales sean marxistas o de “ideas avanzadas”, como se dice a veces sin saber de qué se trata. Lo importante es que sean hombres y mujeres capaces, conscientes de sus responsabilidades elementales y de fina sensibilidad social. El sentido del deber es el primer paso hacia una conducta efectivamente revolucionaria.

Conozco a una gran cantidad de conservadores y tradicionalistas con una clara y desarrollada percepción de ese deber, y a un número mayor de individuos de esas “ideas de vanguardia” total y absolutamente desprovistas de ella. En ese aspecto, la fertilidad de nuestro país es asombrosa. Podemos ver diarias expresiones de esa fecundidad en los medios. Leer más de esta entrada

La Mesa de Exportaciones

MIGUEL GUERREROLa creación de una Mesa de Exportaciones, encabezada por el presidente Danilo Medina, como lo ha sugerido en distintas ocasiones el empresario Fernando Capellán, sería un foro estupendo para analizar las bases de una sólida y funcional estructura con el propósito de despejar de escollos legales y burocráticos los trámites que han impedido que el país desarrolle todo su inmenso potencial exportador. Si se la concibe como un compromiso gobierno-sector privado de largo alcance, la iniciativa no sería una prueba más de laboratorio, como tantas otras ensayadas en el pasado. Países que hace medio siglo competían en volumen de exportación con el nuestro son hoy verdaderas potencias económicas, como son entre otros los casos de Corea del Sur y Taiwán. Esas naciones entendieron la importancia de expandir su comercio exterior y no vacilaron en asumir los costos que entrañaban esa meta. En el mundo en que vivimos es imposible aspirar a un salto hacia el futuro ignorando esas grandes realidades. Leer más de esta entrada

Prensa y literatura (5 de 5)

MIGUEL GUERREROA partir del éxito de las ferias anuales del libro, ha crecido el interés entre periodistas e intelectuales dominicanos por la polémica antigua de cómo o cuándo una historia real puede ser convertida en ficción a través de una novela. Tal vez no podamos nunca llegar a un consenso sobre el tema. Lo que sí podemos aceptar como una regla, es que los límites de la literatura y el periodismo están dictados por la necesidad y obligación moral que tienen los periodistas de narrar las historias conforme a una visión de la realidad la más cercana a lo que la inteligencia humana nos permite. Y aún dentro de las libertades narrativas que la nueva forma de periodismo, conocido como literario, consiente, su distancia de géneros como la novela sigue siendo lejana, por lo que no existe peligro mayor de contaminación, tanto para un género como para el otro, que traspasar esas fronteras, resguardadas por la obligación de ser fieles a la verdad como a la imaginación.

Dos frases de fuentes ilustres ayudan a entender las complejidades propias del tema. Los hermanos Edmundo y Julio Goncourt, novelistas franceses del siglo IXX, escribieron que la historia no era más que una novela que ha sucedido y la novela una historia que hubiera podido suceder. Y Oscar Wilde, a quien ya he citado en una entrega anterior, dijo: “Se puede muy bien despojar una historia de su realidad al intentar hacerla demasiado verídica”. Leer más de esta entrada

Prensa y literatura (4 de 5)

MIGUEL GUERREROAl contrario de los novelistas, que no tienen por qué serlos, los periodistas literarios deben ser exactos. “A los personajes del periodismo literario se les debe dar vida en el papel, exactamente como en las novelas, pero sus sensaciones y momentos dramáticos tienen un poder especial porque sabemos que sus historias son verdaderas”, dice el académico norteamericano Norman Sims, quien sostiene que la calidad literaria de las obras proviene “del choque de mundos, de una confrontación con los símbolos de otra cultura real”.

Las fuerzas esenciales del periodismo literario residen en la inmersión, la voz, la exactitud y el simbolismo. De suerte que no debe confundirse la literatura propiamente dicha con este tipo de periodismo conocido como literario y que ha tenido su máxima expresión en los años sesenta y comienzos de la década siguiente, período durante el cual en los Estados Unidos, y años después en España y Latinoamérica, y más recientemente en nuestro país, surgieron numerosos periodistas que se dedicaron a la tarea de publicar libros, muchos de los cuales contribuyeron a enriquecer el llamado periodismo histórico y la novela. Leer más de esta entrada

Prensa y literatura (3 de 5)

MIGUEL GUERREROLas crecientes exigencias de información sobre la más amplia gama de acontecimientos, plantean la necesidad de que los periodistas se esfuercen por mejorar sus técnicas de redacción, para decir más cosas con menos palabras, y en un lenguaje lo más próximo posible a la perfección. Como en literatura, en el periodismo las ideas importan más que las palabras. Esto no significa un desprecio por el valor que el idioma pone a servicio del escritor o periodista para expresar esas ideas. Pero de nada valen las mejores palabras, si detrás de ellas no se ocultan o surgen buenas ideas.

En el prólogo de un importante libro titulado “Los periodistas literarios o el reportaje personal”, el escritor norteamericano Norman Sims hace la reflexión siguiente: “Las historias cotidianas que nos hacen penetrar en la vida de nuestros vecinos solían encontrarse en el mundo de los novelistas, mientras que los reporteros nos traían las noticias de lejanos centros de poder que a duras penas afectaban nuestras vidas. Leer más de esta entrada

Prensa y literatura (2 de 5)

MIGUEL GUERREROExiste una tendencia muy arraigada en la prensa de nuestros días a confundir los límites de la actividad literaria de las fronteras del periodismo. Es cierto que las páginas de un periódico o de una revista, y los espacios de radio y televisión, son excelentes vehículos de promoción de los géneros literarios. Más lo es aún el hecho de que todo buen periodismo, aquí o en cualquier parte, ha debido nutrirse de la más auténtica literatura y, por supuesto, de los más genuinos representantes de sus géneros. Pero el periodismo en fondo y esencia es muy distinto de la literatura. Todo intento de hacer literatura a través del periodismo termina en el fracaso y no logra siquiera construir buenas lecturas periodísticas.

El pensador y académico norteamericano John McPhee nos ha dicho: “Las cosas que son vulgares y chillonas en la novela funcionan maravillosamente en el periodismo porque son ciertas. Por eso hay que tener cuidado de no compendiarlas, porque se trata del poder fundamental que uno tiene en sus manos. Hay que disponerlo y presentarlo. Hay en ello mucho de habilidad artística. Pero no se debe inventar”. Leer más de esta entrada

Prensa y literatura (1 de 5)

MIGUEL GUERREROUno de los entretenimientos más antiguos alrededor del ejercicio del periodismo ha consistido en descifrar la relación que él tiene con la literatura. Grandes escritores y literatos han sido primero periodistas. Y casi todos han confesado alguna vez que la práctica del periodismo, en sus diversas modalidades, mejoró notablemente su habilidad para contar historias. “Por quién doblan las campanas” de Ernest Hemingway, es sólo un ejemplo, tal vez de los más conocidos entre nosotros. Pero son incontables las grandes historias perpetuadas en la literatura universal nacidas de las experiencias vividas por sus autores como reporteros.

Algunos de nuestros mejores novelistas y literatos han salido de las redacciones de los medios de comunicación y continúan ejerciendo al mismo tiempo la profesión de periodistas. Incluso en la actualidad, muchos grandes novelistas e historiadores ejercen simultáneamente la profesión, ya sea como comentaristas, articulistas o corresponsales de prensa extranjera. Leer más de esta entrada