El futuro de la minería ( 2 de 2)

En varias oportunidades me he referido en esta columna y en la red al sabio consejo del entonces presidente de Ecuador, Rafael Correa, en ocasión de su visita al país en el año 2013, cuando al referirse a la actividad minera local, dijo enfáticamente: “No le digan no a la minería”. Confieso que el señor Correa nunca ha sido de mi total agrado pero su argumentación tiene un innegable valor porque en su gobierno la explotación racional de los recursos del subsuelo, especialmente el petróleo, fue de la más alta prioridad.

La apasionada inclinación a rechazar la realidad de la actividad minera, a base de lugares comunes y descalificaciones que suponen una falta descomunal de conocimiento, puede congelar nuestro proceso de crecimiento y reducir nuestras posibilidades económicas a renglones sin ningún peso en el comercio internacional. Estar de acuerdo con la explotación de los recursos mineros no significa aceptar los males de una actividad irresponsable, sin vigilancia estatal y sobre contratos onerosos. Los términos de cualquier concesión es competencia del gobierno. Leer más de esta entrada

El futuro de la minería (1 de 2)

Para responder a un lector escribí en Twitter que estoy de acuerdo con la explotación de Loma Miranda y que al igual que la mayoría de los países, el nuestro debe aprovechar sus recursos mineros con estricta vigilancia del medio ambiente y en condiciones contractuales ventajosas. Las reacciones en mi contra fueron devastadoras, con epítetos que no conocía, deseándome algunos la peor de la suerte que la vida le puede deparar a un ser humano.

Como el ejercicio independiente del periodismo me ha curado de todas esas cosas, no le presté entonces mucha atención, a excepción del comentario de una joven de Santiago de formidable formación en el campo de la ingeniería ambiental, María Isabel Serrano Diná, quien me escribió diciendo que había sabido que Falcondo había comprado mi conciencia. Admito que ese tipo de juicio descalificativo, propio de gente carente de criterio es muy común en la red, pero viniendo de una joven de tan vasto conocimiento en su área, me impactó. Me impactó porque confirma la terrible enfermedad nacional de rehuir el debate serio de los temas fundamentales reduciéndolo a una simple descalificación. Leer más de esta entrada

La revolución bolchevique (2 de 2)

A base de infinidad de mitos se atribuyó a la sociedad comunista un proceso permanente de evolución social que en realidad nunca poseyó, ni en la Unión Soviética ni en ningún otro lugar. El carácter heroico otorgado a los movimientos revolucionarios marxistas era y continúa siendo una de las leyendas más propaladas. Sin embargo, el heroísmo y el sacrificio extremo como se cuentan en las historias oficiales de esos movimientos, no fueron las notas descollantes en muchos de esos procesos revolucionarios. La colectivización, que provocó más de veinte millones de muertos, fue el paso crucial para la consolidación de la revolución bolchevique y es imposible encontrar en ese proceso negro de la historia soviética algún rasgo de humanidad o algo que la justifique, que no sea la ganancia del poder por parte de Stalin y sus colaboradores, convertidos en su tiempo en los nuevos zares de Rusia.

Finalmente, la sociedad que pretendía ser perfecta e igualitaria se derrumbó en Rusia por efectos de sus propias contradicciones y carácter totalitario, no a consecuencia de una conspiración exterior del occidente capitalista. Leer más de esta entrada

La revolución bolchevique (1 de 2)

La noche del 7 de noviembre de 1917 (octubre en el calendario Juliano de la etapa zarista, abolido después por los bolcheviques), unas dos horas después de que el crucero Aurora disparara su primera descarga en blanco contra el Palacio de Invierno de Petrogrado (después Leningrado y ahora San Petesburgo) y una hora escasa después de que el batallón de mujeres que lo defendía entregara sus armas, el buque disparó nuevamente contra el edificio en que se encontraban los ministros del gobierno provisional de Alejandro Kerenski.

El historiador Robert K. Massie, describe esos momentos cruciales de la historia de la humanidad: “A las once, otras treinta o cuarenta descargas silbaron sobre el río desde las baterías de la Fortaleza de Pedro y Pablo. Sólo dos proyectiles tocaron levemente el palacio dañando el revoque. De todos modos, a las dos de la mañana del 8 de noviembre, los ministros se entregaron”. Leer más de esta entrada

El difícil Do de pecho

El famoso Do de pecho, nota muy aguda que sólo con mucho esfuerzo puede alcanzar un tenor, y que tanto hace vibrar a los entusiastas de la ópera, riñe según los expertos con el buen canto. Grandes cantantes han estropeado su voz al abusar de su capacidad para alcanzar ese alto registro. Tal vez el caso más conocido sea el del incomparable Giuseppe Di Stefano, cuya facilidad para lograrlo era memorable. Según sus biógrafos su voz de enorme personalidad, se deterioró a tal grado que a su retiro de los grandes escenarios ya había perdido su hermosísimo timbre y su envidiable extensión, al adentrarse en el incierto sendero de la producción de sonidos, lo cual terminó restándolo estabilidad a su zona aguda.

Di Stefano fue de los pocos tenores de su tiempo con capacidad para cantar verdaderos Do de pecho. Plácido Domingo, con todo y ser considerado como el más grande de su generación, careció de esa capacidad y buen conocedor de sus habilidades vocales pocas veces se arriesgó a intentarlo, aún en el punto más alto de su carrera. Leer más de esta entrada

La “cuestión haitiana” (2 de 2)

Definir una política hacia Haití sobre la base de un respeto mutuo, tomando en cuenta el historial de nuestros vínculos y las características de esa relación, es una de nuestras prioridades. La inmigración ilegal es tema pendiente de abordar con la seriedad y profundidad que amerita.

No se sabe cuántos haitianos viven ilegalmente en el país. Sobre la cifra se han hecho infinidad de cálculos. Se habla hasta de millón y medio, lo que representaría alrededor del quince por ciento de la población adulta dominicana, según el censo nacional. Sean reales o no las estimaciones, lo cierto es que el aumento de la inmigración agrava los problemas sociales, por efecto de su impacto en el empleo, los servicios hospitalarios, la enseñanza pública y otras áreas de la vida nacional.

Los dominicanos hemos rehuido el debate de este tema, esencial en el marco de las relaciones con el estado vecino. Leer más de esta entrada

La “cuestión haitiana” (1 de 2)

En el tema haitiano solemos dejarnos arrastrar por el fanatismo. Lo inteligente sería invitar a las organizaciones que nos acusan de maltrato a los ilegales a extender de manera conjunta su lucha por los derechos de los inmigrantes haitianos a su país. Así, un esfuerzo loable, de enorme contenido humano, beneficiaría a más de 10 millones de personas en lugar del millón que se dice vive ilegalmente en la República Dominicana.

No podemos decir que este sea el paraíso para los haitianos que se van de su país tratando de encontrar en el nuestro una oportunidad que el suyo no les brinda. Pero si bien es cierto que miles de ellos pasan penurias aquí, muchos otros, la mayoría, logra establecerse sin extremas dificultades, copando áreas enteras del mercado laboral al que miles de dominicanos desempleados ya no tienen siquiera acceso.

Es obvio que hay dominicanos xenófobos. Sin embargo, la mayoría no lo es. Y a pesar de los problemas que acarrea la inmigración ilegal incontrolable en una economía como la nuestra sin capacidad para absorberla, el país no practica una política de discriminación contra sus vecinos geográficos. Leer más de esta entrada

La creciente popularidad de “Los puritanos”

Muy pocos tenores, desde su estreno en el Teatro Italiano de París en enero de 1835, han incorporado a su repertorio “I puritano” (Los puritanos) la célebre ópera de Vincenzo Bellini, que uno de sus mejores intérpretes de todos los tiempos, el mítico y legendario tenor lírico canario Alfredo Kraus, llegó a calificar de “inhumano” tras renunciar a interpretarlo de nuevo por el enorme esfuerzo que requiere el papel estelar del personaje Arturo Talbot. Algunos biógrafos del compositor aseguran incluso que su temprana muerte, sin haber cumplido los 34 años, meses después del estreno de la obra, tuvo que ver con la fatiga que en él produjo escribirla.

A pesar de su corta carrera, Bellini dejó a la posteridad un amplio catálogo de obras, que incluye otras nueve óperas, algunas de ellas entre las más famosas como Norma y La sonámbula, seis sinfonías, un concierto para oboe y orquesta, numerosas arias, romanzas, cantatas y un tedeum. Leer más de esta entrada