El infame delito de blasfemia

Las naciones democráticas libran todavía una fiera batalla contra los intentos de 57 países islámicos de imponerle a las Naciones Unidas una resolución que convertiría en un delito de difamación o blasfemia toda referencia o actitud que se considere ofensiva al Islam o a Mahoma. Con ello se pretende validar las sentencias condenatorias impuestas en muchos países musulmanes contra ciudadanos acusados de difamar la religión, como es el caso actual de la cristiana paquistaní, Asia Bibi, quien sigue amenazada de ser ejecutada por ofender al profeta.

En Irán, una mujer está condenada a morir flagelada por adulterio, considerado un delito por el Islam, a pesar del repudio internacional y los reclamos de clemencia que los líderes de la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y el Papa han elevado al gobierno de Teherán, en casos muy emblemáticos. Se recuerda el suplicio a que fue sometido el escritor inglés de origen indio, Salman Rushdie, condenado hace ya varios años por el líder de la revolución iraní, ayatolá Jomeini, por la novela Versos satánicos, en la que se hacen algunas observaciones al Corán. Leer más de esta entrada

En aras de un gran acuerdo

Las elecciones del 2020 demandan un esfuerzo de la comunidad política dominicana para alcanzar acuerdos que trasciendan las diferencias que por años han obstaculizado la aprobación de pactos en áreas fundamentales como la educación, la salud, el medio ambiente y, sobre todo, el transporte público. La complejidad del proceso hacia esos comicios obligan a darle prioridad a esa búsqueda, sin que ello signifique renuncia alguna por parte de la oposición o del gobierno.

Nuestro problema radica en la falsa creencia de que la colaboración da a un gobierno el respiro necesario para sortear las crisis. Todas las administraciones de los tres grandes partidos que han ejercido el poder desde el desmembramiento de la tiranía a finales de 1961, las han sufrido. Actuando sobre esa base, hemos perdido tiempo y oportunidades irrecuperables. También ha sido la causa de que lleguemos tarde a las reformas, razón por la que una vez aprobadas se requiera reformarlas. Desde comienzos del presente siglo se discute sin llegar a ninguna parte, la imperiosa e impostergable necesidad de alcanzar acuerdos que ayuden a eliminar las trabas y prejuicios partidistas que arrojamos en el camino, lo que al final siempre nos alejan de la meta que perseguimos. Leer más de esta entrada

Una experiencia en Haití

A comienzos de 1973 me tocó cubrir para la agencia de noticias para la que trabajaba, la inauguración de la hidroeléctrica de Peligre, en el mismo corazón de Haití. De las calles de Puerto Príncipe fueron retirados los Ton Ton Macoutes, para borrar el aspecto de cárcel abierta que en vida de Papa Doc, el padre del presidente Jean Claude Duvalier, ofrecía la capital del vecino estado. Pero el largo recorrido por una estrecha y sinuosa carretera hasta Peligre estaba lleno de esos agentes represivos.

Se les veían ataviados con sus chillones uniformes y pañuelos rojos ceñidos al cuello. Muchos de ellos llevaban viejos revólveres o largos machetes al cinto.

Cuando se paró de su asiento en la tribuna frente a la hidroeléctrica a pronunciar el discurso de inauguración, Jean Claude sostenía una pistola alemana en la mano derecha, de la que nunca se separó mientras se dirigía después hacia un punto de la obra donde cortó la cinta para dejarla en servicio. A los periodistas se nos obligó a permanecer de pie bajo un intenso sol por horas, hasta que el último de los invitados de la familia al acto abandonara el lugar. Leer más de esta entrada

Miren cómo funciona

Vean ustedes cómo funcionan las cosas. Hace un buen tiempo recibí la llamada de un influyente empresario solicitando un consejo sobre un problema que no lo dejaba dormir. La causa de su inquietud eran los ataques personales y a sus empresas, cada vez más frecuentes, al través de un medio electrónico. Tres días antes de su llamada, le había contactado un mensajero con una oferta de paz. Las referencias a su persona y empresas terminarían y no se haría caso alguno a “insistentes rumores” que le pondrían en apuros con su familia, a cambio de una suma generosa.

El buen señor prometió pensarlo. Las referencias pararon y el hombre no se preocupó más por el asunto. Un día le llamó uno de sus socios para preguntarle: “¿Oíste lo que de ti dijeron?” y él saltó vuelto un etcétera de su asiento en la oficina. Llamó a la publicitaria a cargo del manejo de sus productos y consiguió una grabación. Lo que escuchó, sin embargo, no era comparable con lo que se le había dicho antes. Los amigos le aconsejaron que no le hiciera caso a esas cosas pero no pudo dormir tranquilo.
Los días transcurrían y nada nuevo pasaba. Estaba a punto de enterrar sus preocupaciones cuando se enteró de otra mención capaz de alterarle la jornada. Leer más de esta entrada

Un legado de García Márquez

En papeles viejos, ¡qué fastidio esta sintaxis para no iniciar con un gerundio!, encontré un recorte de octubre de 1996, sobre el texto de una conferencia del Premio Nobel de Literatura, el colombiano Gabriel García Márquez, sobre el oficio que muchos periodistas hemos ejercido con pasión y entrega a lo largo de nuestras vidas.

Al releer ese texto magistral, de uno de los más grandes maestros del periodismo latinoamericano, me pareció que muchos de los jóvenes que laboran para nuestros medios pudieran encontrar en él algunas enseñanzas provechosas. Me he permitido por tanto hacer aquí una mención brevísima de esa conferencia con la esperanza de que algunos de ellos, se regale un poco de tiempo para estudiarlo. La lectura de este texto enseña e ilustra más sobre el buen periodismo, que todo un semestre académico en cualquiera de nuestras escuelas especializadas en el arte de la comunicación.

García Márquez planteó en esa conferencia, con extraordinaria sencillez y precisión, los conflictos resultantes de la alocada carrera que la tecnología ha traído a nuestro oficio. Leer más de esta entrada

La mujer en el periodismo dominicano

La presencia femenina en el periodismo dominicano data de años. El que esa presencia sea más notable en una época que en otras, no desdice del valor que ha representado para el periodismo nacional e incluso para la literatura. La mujer comenzó a afianzar el espacio que hoy ocupa en esta área de la actividad profesional en los años setenta, cuando un grupo importante de egresadas de la Escuela de Información Pública de la UASD, como se llamaba entonces, llenó las redacciones de los periódicos y estaciones de radio—para esa época no existían las oportunidades de ahora en la televisión–, impregnándolas de inteligencia y buen sentido.

Esas pioneras del diarismo nacional contribuyeron también a darle un toque de afabilidad al trato interno en las redacciones, por lo general muy rudo en ausencia de ellas. La llegada de aquel grupo abrió las puertas del periodismo a otras generaciones de mujeres, españolas y chilenas entre ellas, que resultaron igualmente brillantes. Leer más de esta entrada

El legado democrático

Contrario a como todavía se cree, un régimen de libertades civiles plenas no es, ni podrá ser, el legado de un partido y mucho menos el de un liderazgo. La democracia, con todas sus ventajas colaterales, no se pone en vigencia mediante un decreto presidencial o la simple aprobación de una ley por el Congreso. Es el fruto de la experiencia de una nación y el resultado de un proceso en el que intervienen, en distintas épocas, diferentes hombres, mujeres, partidos y grupos sociales. Cada uno de ellos juega de acuerdo a su capacidad y condicionado por las circunstancias políticas, económicas y sociales del momento.

Con demasiada frecuencia los partidos que ejercen el poder se atribuyen la paternidad de la democracia en los países donde existe. Además de constituir una sobrestimación de su rol en el proceso político del último medio siglo, en el caso nuestro la pretensión denota una perspectiva estrecha de las causas que han impulsado los acontecimientos, si no fuera por el hecho, por muchos conocidos, de que la modestia no ha sido nunca virtud de quienes han tomado parte en dichos sucesos o dirigidos a nuestros partidos. Leer más de esta entrada

Marxismo y realidad social

El marxismo no fue nunca un método infalible de análisis de la realidad social. Pero hay quienes todavía creen que el materialismo histórico es una regla eficaz y única para predecir el curso de los procesos sociales. Pero es precisamente esa obstinación la que le dificulta una visión justa de la realidad y de sus posibilidades inmediatas.

El propio Lenin no fue capaz de evaluar en su justa perspectiva la realidad rusa en las postrimerías de la lucha popular contra el zarismo. El líder bolchevique era esencialmente escéptico respecto a las posibilidades de un triunfo revolucionario, en momentos en que la monarquía agonizaba. Unas semanas antes de la abdicación de Nicolás II, Lenin había dicho, abatido por la desilusión en su exilio en Suiza, que no creía en las perspectivas de una victoria cercana. Exactamente el 22 de enero de 1917 declaró en una reunión pública: “los hombres mayores no viviremos para ver las batallas decisivas de la revolución”. Leer más de esta entrada