La antorcha del señor Fernández

A ctuaciones del expresidente Leonel Fernández resaltan dos aspectos de su personalidad: su falsa modestia y su incapacidad para administrar enconos. Recuerdo dos sorprendentes artículos publicados en mayo del 2014 sobre el liderazgo que él redujo a la capacidad de un gobernante para repartir dinero del Estado en “sobrecitos”, interpretándose, no habiendo otra lectura posible, como un intento de desvalorización del creciente liderazgo de su sucesor.

Luego vino un tercero comparándose con Moisés—seguro habrá leído El papel del individuo en la historia, de Plejanov, siendo probablemente el único dirigente que se iguale a sí mismo con el personaje bíblico que condujo en larga peregrinación al pueblo judío a la tierra prometida.

En un cuarto artículo se atribuyó el “mérito” de haber encontrado siendo muy joven una contradicción o error en Cien años de soledad, la obra cumbre del Nobel colombiano Gabriel García Márquez, hecho que según Fernández llamó de tal modo la atención de Juan Bosch, presente en la tertulia en la que habría ocurrido el hecho, que le abrió años después el camino a la presidencia de la República. Leer más de esta entrada

Las reacciones a esta columna

Contrario a aquellos que se irritan por las críticas, considero un ejercicio divertido y relajante la lectura de comentarios en mi contra que envían algunos lectores de esta columna. En especial las que atribuyen mis referencias al expresidente Leonel Fernández una razón personal, motivada en la envidia o el resentimiento por haberme despedido de un cargo al que renuncié a menos de un mes de su primera presidencia.

Un viejo artículo sobre uno de sus muchos y prolongados viajes presidenciales provocó hace años las más diversas reacciones. Uno de los correos llegados me mandaba a callar por ignorante y otro, igualmente generoso, me tildaba de obstinado dispuesto a criticar cuanto hiciera el entonces presidente. Para un tal Lorgo, la columna me convierte en el “resentido social número uno de la República”, envidioso incorregible y uno más del montón de “teóricos dominicanos que todo lo resuelven en los medios”, creyéndome además un “sangre azul”, a pesar de ser mulato. Leer más de esta entrada

La ruta más corta hacia el futuro

Necesitamos definir lo que queremos ser y cómo deseamos vernos dentro de quince o cincuenta años. Tal esfuerzo no corresponde a una administración ni mucho menos a una fuerza política. Se trata de un ejercicio de conjugación de voluntades, por encima de toda confrontación o prejuicio partidista. Si las diferencias prosiguen obstaculizando la búsqueda de ese objetivo común inaplazable, las posibilidades de un futuro promisorio serán escasas. En sociedades democráticas las disparidades de criterio enriquecen el debate y ayudan a encontrar senderos seguros hacia el desarrollo y el fortalecimiento institucional.

La imperiosa necesidad de encontrar vías de consenso para enfrentar los desafíos del porvenir de manera alguna significa una renuncia a esas diferencias. Una cosa es la diversidad de opinión, que es la esencia misma de una sana práctica democrática, a la rencilla que ha caracterizado el juego político en el país. El país ha encontrado siempre, aún en los momentos más trágicos de su historia, fuerza suficiente para salir airoso de las situaciones más difíciles. Leer más de esta entrada

La búsqueda de un pacto imposible

Si llegara a firmarse, el Pacto Eléctrico quedará algún día como muestra de que las diferencias no son obstáculos para un buen entendimiento cuando está en juego el interés general y ejemplo patético de nuestra inigualable capacidad para dejar pasar grandes oportunidades. Si existe un documento que resuma una aspiración colectiva no es otro que la Estrategia Nacional de Desarrollo, que lo contempla como uno de sus objetivos básicos.

Cuando el nuevo acuerdo se firme, lo que dudo por ahora, dos de los tres grandes compromisos de ese acuerdo quedarán sellados, pues ya el país cerró filas en el 2011 alrededor de los objetivos en el campo de la educación, el primero de los tres pactos consagrados en la Estrategia de Desarrollo. En el espinoso trayecto hacia la consecución del eléctrico han quedado al desnudo la diversidad de intereses que a lo largo de nuestra historia, han entorpecido, en momentos cruciales, la búsqueda del bien común. Y ahora sabemos de antemano cuán mucho más empinado será el trayecto hacia el pacto fiscal. Leer más de esta entrada

La ruta más corta hacia el futuro

Necesitamos definir lo que queremos ser y cómo deseamos vernos dentro de quince o cincuenta años. Tal esfuerzo no corresponde a una administración ni mucho menos a una fuerza política. Se trata de un ejercicio de conjugación de voluntades, por encima de toda confrontación o prejuicio partidista. Si las diferencias prosiguen obstaculizando la búsqueda de ese objetivo común inaplazable, las posibilidades de un futuro promisorio serán escasas. En sociedades democráticas las disparidades de criterio enriquecen el debate y ayudan a encontrar senderos seguros hacia el desarrollo y el fortalecimiento institucional.

La imperiosa necesidad de encontrar vías de consenso para enfrentar los desafíos del porvenir de manera alguna significa una renuncia a esas diferencias. Una cosa es la diversidad de opinión, que es la esencia misma de una sana práctica democrática, a la rencilla que ha caracterizado el juego político en el país. El país ha encontrado siempre, aún en los momentos más trágicos de su historia, fuerza suficiente para salir airoso de las situaciones más difíciles. En los últimos años, se han cifrado grandes expectativas en la reforma judicial. Leer más de esta entrada

División de la circunscripción y la creación de una provincia.

Por Ares Lendo

Es muy lamentable que para las elecciones del 2020 no tengamos la división de la Circunscripción 5, ni una nueva provincia que inicie desde la parte Oeste, Herrera, Alcarrizos y Pedro Brand.

La División de la Circunscripción 5 resolvería un problema grave que existe, y consiste en la asignación de la partida presupuestaria que mana del Gobierno Central. Además que se les hace muy tedioso para los aspirantes a diputados trasladarse hacia Los Alcarrizos  y vice versa.

También la creación de la provincia daría una oportunidad para un@ Senad@r, y así se haría un mejor trabajo para Herrera, Los Alcarrizos y Pedro Brand. Pero la falta de visión y la dejadez de los políticos de esta circunscripción va a permitir que estemos atrasados en ese sentido.

En el nuevo aniversario del Popular

La semana pasada se conmemoró un nuevo aniversario del Banco Popular, una de las más sólidas y confiables instituciones del país, y el fruto de un gran visionario, don Alejandro E. Grullón, su fundador. El banco nació en una etapa crítica de la vida política dominicana y su crecimiento ha sido el producto de la firme creencia de la generación que lo creó en la fortaleza del país y de su enorme capacidad para sortear dificultades y avanzar hacia el futuro. Lo es también de aquella que heredó las riendas sosteniendo el espíritu que inspiró su fundación manteniendo firme su liderazgo en el sistema bancario dominicano.

En momentos muy difíciles, el Banco Popular ha sido una columna firme de la estabilidad financiera de la nación. La confianza edificada en décadas de prudencia e impecable manejo de los ahorros de sus clientes, socios y relacionados, sirvió de apoyo a los esfuerzos para evitar el descalabro del sistema financiero, cuando la inexperiencia y la ambición se aunaron para pescar en río revuelto y sacar provecho de la debilidad de los controles en la banca. Fue esa confianza en el Popular y en la de otras instituciones del sistema, como el Reservas y el BHD, lo que nos salvó del colapso. Leer más de esta entrada

La buena narración periodística

En algunas escuelas de periodismo se insiste en enseñarles a los estudiantes a evadir el uso repetido del pronombre relativo “que”, a pesar de su vastísima aplicación en la lengua castellana. Es cierto el infatigable abuso de ese vocablo, especialmente entre aquellos carentes de un amplio léxico y su empleo desmesurado en las crónicas diarias. Pero la correcta comprensión del vocablo es imprescindible a una buena redacción, sea periodística o de otra naturaleza.

Pocas palabras en nuestra lengua tienen un significado tan extenso. No sería pues estéril dedicar horas de enseñanza en las aulas a su estudio, cuya complejidad queda de resalto en las veinticinco aplicaciones, con sus numerosas variaciones, dadas en los diccionarios de la Real Academia a este “que” tan menospreciado, sin el cual no se podría escribir ni hablar correctamente.

Escuchando a unos estudiantes universitarios hablar del tema se me ocurrió escribir dos columnas sin ese “que” y aunque no me resultó difícil lograrlo me pareció después que el esfuerzo no tenía nada de loable. Leer más de esta entrada