En el aniversario de la Restauración

Un lector se molestó por mi respuesta a una pregunta suya. Me pidió opinión sobre quien ha sido el mejor compositor clásico de la historia y el más grande beisbolista dominicano. Acerca de lo primero le dije que ni Daniel Barenboim se aventuraría a responderle y como neófito en la materia yo apenas podía mencionar mis favoritos. “Beethoven, por supuesto”, respondió por mí. Bueno, déjeme con Tchaikowsky, Mozart y Puccini, según como me sienta ese día, le acoté. “No querrá usted decir que son mejores”. Le hablé de mis preferencias, me defendí. ¿Y dónde deja usted la Novena”. ¿Qué tiene que ver la Novena? ¡La de Beethoven!, me cortó con un grito de desesperación.

Bueno, amigo, no entremos en esa discusión. Le hablé de mis favoritas, le respondí un poco a la defensiva. ¿Cuáles, por ejemplo?, parecía un interrogatorio. Si le interesa tanto me quedó con La Patética, la sexta sinfonía de Tchaiskovsky, no la sonata no. 8 de Beethoven. Su reacción parecía indicar que me creía medio loco. Usted es aficionado a la ópera, según tengo entendido ¿qué me dice? Ya le dije que Puccini, pero para cerrar esto mi favorita no es ninguna de las suyas, sino Cavallería Rusticana, a lo que agregué que el cuarteto final de Rigoletto, de Verdi, me deja sin aliento. Leer más de esta entrada

Una discusión infectada de prejuicios

El debate alrededor del tema del aborto ha sido infectado por los prejuicios morales y religiosos, dificultando una sana discusión que permita alcanzar un acuerdo sobre un tema que despierta tantas pasiones e incoherencias. Lo cierto es que la veda contra toda forma de interrupción del embarazo desprotege a la mujer del abuso y las violaciones. Este fenómeno social, cada día más alarmante, constituye uno de los factores de discriminación de género más denigrante en la sociedad dominicana.

Atrapados en los argumentos éticos y religiosos de un problema de innegable carácter médico-social, el Congreso y las organizaciones opuestas a la despenalización por causas más que justificadas, pierden de vista que el delito de violación e incesto quedan así marginados de la discusión. Tampoco toman en cuenta, las consecuencias psíquicas del drama humano de obligar a una mujer o a una menor a tener un hijo indeseado, que en los casos de embarazos médicamente mal tratados pueden llevar a la muerte de la madre e incluso de la criatura. No se trata de discutir si se permite el aborto bajo toda circunstancia. No es lo que está en el tapete. Leer más de esta entrada

Un llamado a la reflexión

En su recorrido semanal por el interior del país, al que nos tiene acostumbrado desde su llegada al Palacio Nacional, el presidente Danilo Medina abordó en una oportunidad un tema crucial. Si no detenemos la desforestación de nuestros bosques, dijo, podríamos convertirnos en una réplica de lo que hoy es Haití, nuestro vecino. La advertencia del mandatario no debería caer en el vacío ni vista como un asunto político partidista. Se trata de un reto fundamental, del que dependerá en un futuro no lejano la capacidad nacional para abastecer a la población de agua potable y garantizar la producción de alimentos en gran escala.

No se trata pues de una cuestión que competa solamente al gobierno. Es un desafío que exige la total entrega del liderazgo nacional, en todos los ámbitos de la sociedad, sin exclusión, porque del éxito que alcancemos en proteger nuestros bosques dependerá, en gran medida, la vida de nuestros ríos y las demás fuentes de agua, necesarias para la supervivencia humana. Es un tema que requiere de un compromiso serio, por encima de cuantas diferencias existan entre partidos y las demás organizaciones, sean gremiales, profesionales o empresariales, capaces de contribuir a la formación de una gran alianza para proteger un recurso vital de la República. Leer más de esta entrada

La mujer en la Unión Soviética

La liberación femenina se anotaba como uno de los objetivos de la revolución marxista, pero con excepción del derecho al trabajo rudo era poco lo que esa sociedad proporcionaba a las mujeres que no hubieran conseguido ya en otros países. Muchas de las restricciones y prejuicios del absolutismo zarista contra el sexo femenino se mantuvieron durante todo el periodo stalinista e incluso le sobrevivieron.

Tras la muerte de Lenin en 1924, Stalin promulgó una ley que puso bien en claro el papel de la mujer en la sociedad proletaria. El breve periodo de liberalidad femenina de los primeros años de la revolución, que permitían el amor libre y condenaban las viejas tradiciones relativas al matrimonio como anacrónicas, quedaba sepultado así con esta iniciativa stalinista.

La disposición prohibió el aborto, permitido en los inicios del bolchevismo, hizo más rígidas las reglas del divorcio y con la eliminación del patronímico y el uso en su lugar de una rayita, equivalente en ruso del hijo de nadie, se condenó a la madre y a los hijos naturales con una cláusula de identidad, que se mantuvo vigente 16 años después de la muerte de Stalin. Leer más de esta entrada

El sentido de la realidad

El expresidente Leonel Fernández ha perdido el sentido de la realidad, como ya había extraviado el de la proporción. Su candidatura que él ha venido persiguiendo desde que dejó la presidencia, es tal vez la mayor prueba de ello. Admito cuán difícil es decirle a un líder que el final le ha llegado y cuánto cuesta convencerlo. Su irrefrenable protagonismo no le deja escape.
Necesita de reconocimientos y aplausos y el elogio de su personalidad que él mismo cultiva, sea que se crea un Moisés, un Buda o el propio Cristo, traicionado por sus discípulos.

Tal vez en su mundo de fantasía no se le ha dicho que su candidatura, si llegara a imponerse, sería su sepultura política. Un final lleno de riesgos legales, en un escenario nuevo con otra estructura de justicia, con jueces de carrera sin ataduras partidarias y un sentido del derecho más allá de las estrechas fronteras de adhesión a una causa política ebria de fama y riqueza, en la que ha encontrado refugio.

El caso es predecible. Su postulación a un cuarto periodo no podría ofrecerle al país cosas que no hiciera en doce años de mandato, salvo una que otra línea del metro, con lo cual su círculo íntimo estaría a gusto. Leer más de esta entrada

El temor a los medios

Germán Ornes decía que el temor de las figuras públicas, políticos, funcionarios y líderes sociales, de enfrentar a los medios de comunicación cuando eran objeto de acusaciones infundadas, terminaría dañando a la prensa. La premisa ha resultado profética.

Con el Internet y la facilidad que ofrece a todo el que quiera expresarse en las redes nadie escapa a la violación del derecho a la intimidad o de verse acusado sin pruebas, porque las personalidades públicas tienden a refugiarse en la comodidad que supone evitar las confrontaciones que alteran la tranquilidad y, muchas veces, hasta la estabilidad familiar. Pero ese temor, de cierto modo justificado, alienta la mediocridad, fomenta el desorden social y daña, como decía Ornes, la reputación de la prensa, cuando la práctica invade los medios.

Cualquiera puede decir cuánto se le antoje en las redes sin consecuencia alguna. Y cuando se hace viral, es decir cuando se extiende y llega a millones de personas, hay un daño directo irreparable y consecuencias colaterales de iguales consecuencias. Leer más de esta entrada

Las viejas salas de redacción

Las redacciones de los periódicos no son escuelas de aburrimiento. A excepción de los bajos salarios, allí se pasan buenos momentos con extensas pausas de ocio. En el periodismo manual en que me desarrollé, en que se escribía en máquinas mecánicas y se usaban bolígrafos para corregir los originales, se gozaba un mundo. En el centro de la herradura que fungía como mesa de redacción, en mi condición de jefe de corrección de estilo y subjefe de redacción de El Caribe, por mis manos pasaron cuantas cosas las alas de la imaginación de los corresponsales de pueblo eran capaces de crear.

Recuerdo aquel reporte policial que hablaba de un crimen salvaje en la que un hombre había asestado a otro quince puñaladas y que según la Policía “afortunadamente sólo tres eran mortales”.
En una boda en un pueblo del Cibao, la alegría propia del festejo terminó con un pleito a sillazos en la que “las mesas y las sillas volaban raudas como mariposas en el cielo azul de la sala”. Luego supe que el buen señor que hacía de corresponsal había terminado como poeta.

Los títulos se hacían con rigor, evitando separar las ideas, contando las palabras para no dejar espacios en blanco, ahora muy usados, sin olvidar los verbos, porque no se trataba de rótulos, sino de oraciones que encajaran perfectamente con el contenido de la nota. Leer más de esta entrada

El candado de la Constitución

Cuanto he escrito sobre el párrafo transitorio ha empujado a muchos lectores al terreno gris de la especulación sobre mi posición sobre el tema de la reelección presidencial, irrelevante para el caso. Me refiero a la aberración que significa el párrafo de la Constitución, cuyo único propósito siempre fue el de evitar, dentro de la pugna de un partido, una tercera postulación del presidente Danilo Medina y dejarle abierto el camino a Leonel Fernández, que ya desempeñó tres veces el cargo, para otros dos mandatos constitucionales.

Lo insólito de este párrafo es que está concebido contra una sola persona y no creo que hayan muchas constituciones en el mundo que inhabiliten para el resto de sus días a un ciudadano que ha ejercido el poder democráticamente, que no ha ilegalizado a sus opositores, que no reprime las manifestaciones en su contra y que no llena las cárceles de presos políticos. Y esa es una realidad independientemente de que nos guste su estilo o se esté harto del prolongado ejercicio de su partido.

La aberración consiste además en que la Constitución, sin necesidad de transitoriedad textual alguna, veda la posibilidad de un tercer mandato. Leer más de esta entrada