Silencio ante los desmanes chavistas

Solo por curiosidad me pregunto cuál sería la actitud de nuestros senadores y diputados, si en el futuro, sea próximo o lejano, se produjera una situación de calamidad nacional en la que por virtud de un plumazo se cerrara el Congreso o se eliminaran sus atribuciones. El silencio que han observado ante la clausura del Parlamento de Venezuela  y las persecuciones contra muchos de sus miembros, es lastimoso. Como ciudadano me aterra la idea que esa falta de solidaridad elemental frente a sus pares venezolanos se diera  en la sociedad dominicana en el hipotético caso de que un alucinado se hiciera con el poder y tratara de perpetuarse en él  por encima de las instituciones suprimiéndolas.

¿Qué razones tienen para abandonar a sus colegas? ¿Por qué apenas una voz, la del diputado Ito Bisonó, se escuchó sin eco ante este brutal atropello? ¿Qué explicación pueden dar aquellos que alzan a diario sus voces en el Congreso Nacional para protestar por cuanto se les ocurre y guardan silencio ante aquello que sienta el precedente que mañana podría caer sobre sus cabezas? Pudiera explicarse el silencio de los legisladores del partido oficial por el argumento insostenible de preservar la relación con un gobierno, una vez  amigo. Leer más de esta entrada

El déficit y el pacto Fiscal

En las discusiones para la concertación de un Pacto Fiscal, el tema del déficit en las cuentas del Gobierno ha dominado la escena y pudiera ser el nudo a desenredar para alcanzar el objetivo perseguido. ¿Es ese déficit el problema básico de la economía; el trauma que será indispensable superar para sanear la actividad productiva de la nación o podría en última instancia convivir con un alentador crecimiento del PIB sin erosionar las bases del desarrollo nacional?

La inquietud surge a propósito de una historia publicada hace unos años acerca del déficit en las finanzas públicas del gigante petrolero Arabia Saudita provocado por el descenso en los precios del crudo, que en el 2015 alcanzó los 80,000 millones de euros (unos 100 mil millones de US$), mucho más que la suma anual de todos los bienes y servicios de la República Dominicana.

Aunque resulte difícil imaginarlo, el déficit saudí creó desempleo y decenas de miles de trabajadores extranjeros tuvieron meses sin cobrar, en situación desesperante, según reseñara la prensa internacional. La razón de ese déficit estribaba en un descenso de los ingresos petroleros de un 41.2% de los ingresos públicos en el 2011 a un 14.2% en el 2016, según el FMI. Leer más de esta entrada

De democracia y dictadura

Repetidas veces he escrito que las dictaduras y los gobiernos autoritarios son más fáciles de sostener que una democracia auténtica. Sólo necesitan valerse de la fuerza y de la intimidación para mantenerse y luego el miedo los hace una costumbre. Esa ha sido la historia siempre. La hemos vivido una y otra vez en esta nación, en la que sus fundadores, los que se entregaron a la causa de la redención del pueblo dominicano, terminaron en el cadalso o murieron en medio de una pobreza atroz en el exilio, olvidados de aquellos que habían contraído con ellos una deuda de gratitud impagable.

La democracia, en cambio, requiere de una construcción basada en la tolerancia y la paciencia. No se edifica de un tirón como las dictaduras. Es una cultura. Los gobernantes democráticos están obligados por las constituciones y las leyes y están moral y legalmente forzados a respetarlas y hacerlas cumplir, por encima de sus simpatías y compromisos personales o de logias.

La dictadura y el autoritarismo son monolíticos. Tienen una sola finalidad y se alcanzan por el sometimiento. La democracia exige comprensión y en ella los gobiernos están sometidos a la autoridad del pueblo, al que deben servir. Leer más de esta entrada

Un sábado ideal para hablar de Domingo

La edad no siempre es un obstáculo para demostrar  el talento y la creatividad.  Así quedó de manifiesto, cuando  Plácido Domingo, haciendo gala de su extraordinaria capacidad vocal  interpretó en el 2013 el personaje central de la ópera Nabucco, de Giuseppe Verdi, en el Royal Opera House de Londres, uno de los teatros más importantes y legendarios. Esta composición, en cuatro actos, basada en el  Antiguo Testamento,  es una de las más representativas del repertorio verdiano, si bien no figura entre las más conocidas del  compositor. En el país se la identifica principalmente por el lamento coral  de los esclavos judíos  a orillas del Éufrates,  en  la escena segunda del tercer acto conocido como La Profecía,  en el que añoran su tierra natal (Va pensiero, sulli ali dorate).

Lo singular de la actuación  en esa oportunidad de tan incomparable cantante lírico, el más versátil de entre sus contemporáneos, es que el rol de Nabucodonosor, rey de Babilonia,  le corresponde a un barítono y Domingo en toda su larga y exitosa carrera ha sido más conocido como el gran tenor que en realidad es, a pesar de que en sus inicios en México, donde perfeccionó sus estudios de canto, piano y dirección orquestal, su registro grave correspondía al de un barítono.  Leer más de esta entrada

Los jóvenes de la Plaza de la Bandera

La protesta de jóvenes ante la sede de la Junta Central Electoral (JCE) es una expresión legítima de los anhelos de una nueva generación que empuja por cambios en la forma de hacer política en la República Dominicana. Han estado allí militantes y simpatizantes de la más amplia gama de partidos e ideologías. He visto en las imágenes que difunden los medios y las redes a jóvenes del PRM y del PLD, como a muchos de otros partidos y más que han dicho que no militan o simpatizan con grupo político alguno.
No es una protesta contra el Gobierno ni contra el partido que lo sustenta. Tampoco contra ninguno de los miembros de la junta. En esencia, lo que los reúne en la Plaza de la Bandera es la natural indignación por lo sucedido el 16 de febrero. Muchos de ellos ejercieron ese día por primera vez el más importante y trascendente deber ciudadano, confiados en el sistema. Ahora aspiran a saber qué realmente pasó y si los responsables pagarán por lo que hicieron.

Comprometidos con el futuro de la nación, ansiosos la mayoría de ellos por contribuir al adecentamiento de la vida pública y conjurar los vicios del quehacer partidario, votaron con entusiasmo para impulsar las reformas que anhelan, unos por el PRM, otros por el PLD, y tal vez menos por otras propuestas electorales. Leer más de esta entrada

La impunidad en los medios

En el país se acepta la idea de que laborar para un medio de comunicación otorga el falso derecho de poder expresarse o publicar cuanto se desee, sin tomar en cuenta la veracidad de lo que se diga o publique, sin importar a quien se ofende o humille. El despido hace un tiempo de un comentarista de televisión por desacuerdos con la política editorial de la empresa, se debatió como un atentado a sus derechos y una violación a la libertad de expresión del afectado. Ese concepto del periodismo limita el derecho de propiedad y el clima de libertad en que debe desenvolverse la prensa, porque un medio no está obligado a aceptar posiciones y comentarios contra la honra de terceros o que riñan con sus principios o su política informativa y editorial.

Un caso emblemático se dio en octubre del 2017 en Estados Unidos. La cadena de televisión CBS hizo pública la cancelación de una de sus más altas ejecutivas, su vicepresidente de negocios, Hayley Latmann, por opiniones que la empresa consideró inaceptables en relación con la matanza de 59 personas en un tiroteo en Las Vegas Leer más de esta entrada

Nuestro verdadero enemigo

Si hay algo que resulta inexplicable del carácter nacional, es la tendencia a menospreciar el potencial que le ha permitido a nuestro país levantarse por sus propios medios después de cada caída. Tras décadas de dictadura y un breve experimento democrático abortado que generó una confrontación civil y una segunda intervención militar extranjera, aun en esa hora difícil de nuestra historia, en medio del más sombrío panorama, esta nación encontró razones para ponerse de pie y encarar desafíos más grandes que sus propias fuerzas.

Ni las perennes divisiones que a veces parecían y aún parecen abatirnos han sido suficientes para derrotar ese espíritu emprendedor, que nos ha convertido en una estable democracia y en una sólida economía, superior a la de países mucho más grandes e incluso dotados de mayores recursos. Esa es la razón por la que, a pesar de nuestras necesidades, limitaciones y tropiezos, seamos un país de gentes felices aun en el sufrimiento. Leer más de esta entrada

De burgueses y burguesía

La palabra “burguesía” es una de las más socorridas en los ambientes mediáticos y académicos y tanto se ha abusado de ella que son pocos los textos o artículos donde no aparezca, muchas veces sin razón alguna. Se le llama burguesía al grupo social integrado por personas de alto nivel económico, con negocios propios, como industriales, banqueros y ejecutivos de empresas grandes. Por lo general, a los profesionales liberales que viven del ejercicio de su profesión, les llaman burgueses. Esas personas son a las que llaman la “alta burguesía”.
Pero hay varios tipos de burgueses, por supuesto. Los sociólogos nos hablan de una burguesía pequeña o media, formada por aquellos que disfrutan de una buena posición económica, poseen inmuebles y otras propiedades, sin alcanzar a tener lo que poseen los de la primera. Hay también los pertenecientes a una burguesía menor, la llamada clase media baja, que suele recibir el mayor impacto de las devaluaciones y las crisis económicas.

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