La cosa va bien

Por Nélsido Herasme

La escogencia de los miembros de la Junta Central Electoral (JCE) y la declaración jurada de Patrimonio de los entrantes funcionarios, son dos  de las tareas que los dominicanos quisiéramos ver cumplirse en esta gestión de gobierno, porque las mismas representan la confianza y la garantía de la estabilidad y la funcionabilidad del Estado.

Los pasos que ha dado y las medidas que ha tomado el presidente Luis  Abinader, de cara a adecentar la administración pública y colocar el país en la ruta del progreso y bienestar colectivo, a nosotros nos parecen positivos.

Hay que adecuarse a los nuevos tiempos, porque con relación a la JCE y la Cámara de Cuentas es bueno no seguir escuchando a legisladores y a funcionarios públicos referirse a sus miembros como si estos fuesen jueces, dado que al único cuyo reglamento le exige ser profesional del derecho es al presidente del órgano de elecciones, luego los demás son miembros y no importan sin son abogados o no. Leer más de esta entrada

Girando en la periferia

La atención provocada por la revelación en el lejano 2016 de un supuesto soborno pagado por Embraer, el gigante brasileño de aviación, para la venta al país de ocho aparatos Super Tucano, se ha quedado en la periferia y probablemente no saldrá de ahí, a menos que el interés por el caso siga creciendo en Brasil y Estados Unidos. Profundizar la investigación y llevar el expediente posteriormente a la justicia dominicana echaría a rodar muchos sagrados altares, a cuyos pies todavía se inclinan humildes y poderosos.
Es iluso pensar que se hayan pagado 3.6 millones de dólares, casi 170 millones de pesos, para facilitar la aprobación del contrato por el Congreso, sin que esa venta no tuviera muchos millones adicionales detrás en sobreprecios, para mover la palanca que envió la señal aprobatoria de la operación. Detrás de bastidores se habla de una supuesta diferencia de alrededor de 30 millones de dólares con otra oferta presentada por una empresa estadounidense. Si hubo en realidad un soborno, para consternación de quienes pudieran quedar al descubierto, cabe recordar que las acciones de Embraer se cotizan en la bolsa y sus operaciones están enmarcadas en un radio de transparencia que no admite coimas ni otras prácticas viciosas. Leer más de esta entrada

Cuando de tenores se trata

La BBC de Londres reunió a expertos para escoger los 20 mejores tenores de todos los tiempos, lo que desató una controversia por las redes sociales. La elección colocó a Plácido Domingo en el primer lugar. Si bien Domingo reúne todas las condiciones para merecer la distinción, en mi profana creencia no es justo embarcarse en una tarea de esa naturaleza por la sencilla razón de que muchos de los más grandes nunca fueron escuchados por el jurado, como Hipólito Lázaro, Giacomo Lauri Volpi, Miguel Fleta, Enrico Caruso y Giovanni Martinelli.

Tampoco me parece correcto mezclar voces líricas ligeras, como la del gran Luciano Pavarotti, Alfredo Kraus, Tito Schipa y Luigi Alva, con la de tenores spinto y dramáticos como el propio Domingo, Mario Del Mónico, Giuseppe Di Stefano y Franco Corelli, o el de heldentenores como Vickers. La selección incluye al joven peruano Juan Diego Florez, lo que me parece muy prematuro, porque a pesar de su hermoso timbre y extraordinaria extensión, como lírico ligero no es voz adecuada para muchas de las grandes partituras de los grandes maestros. Leer más de esta entrada

De mis héroes favoritos

Cuando escribí en Twitter que Walt Disney y Branch Rickey eran dos de mis héroes favoritos, alguien me llamó para preguntarme si no tenía otra cosa mejor que hacer. Lo compadecí. Disney con sus dibujos animados y su mundo de fantasía infantil hizo feliz a millones de niños en todo el mundo y sigue haciéndolo después de su muerte. Resulta difícil creer que puedan existir padres que no aspiren a hacer realidad el sueño de sus hijos de llevarlo a uno de sus parques.

Rickey fue el hombre que rompió la barrera racial en el béisbol de las Grandes Ligas, al contratar a Jackie Robinson, quien en 1946, a la edad de 26 años, fue subido al equipo de los Dodgers. Ese es un legado que la humanidad le debe. Rickey lo prefirió sobre Don Newcombe, lanzador de 19 años, por considerarlo demasiado joven para ser el pionero y por tanto indefenso ante los abusos que encontraría el primer jugador negro en las mayores. Robinson era una estrella en cuatro deportes y había tenido una temporada asombrosa en la liga de color. En una histórica reunión, Jackie le preguntó a Rickey si al firmarlo sólo quería un jugador “temeroso de devolver los golpes”. La respuesta fue “quiero a alguien con agallas para no pelear”. Leer más de esta entrada

El cumpleaños de esta columna

Esta columna se ha publicado durante 42 años, con muy escasas y reducidas interrupciones. Nació un día de septiembre de 1978 como una obligación fija después de tres años de haber gozado de un espacio semanal en el suplemento sabatino de El Caribe, sobre temas económicos y en especial sobre la industria azucarera, que entonces era la fuente principal del país como generadora de empleo y divisas. Cuando acepté el nombramiento como director general de CORDE, en noviembre de 1987, a la sazón uno de los cargos más apetecidos de la administración pública, suspendí su publicación de común acuerdo con Germán Ornes, el director del periódico, para no contaminarla de prejuicios políticos y conscientes ambos, de que muy pronto retornaría, como ocurrió dos meses más tarde al renunciar a la posición.

En aquellos lejanos días los reporteros y ejecutivos de redacción no tenían cabida en las páginas de opinión de los diarios y fue Ornes quien me pidió que aceptara el compromiso de escribir diariamente una columna, abriéndome un lugar fijo en la parte superior de la página vecina a la del editorial, reservada entonces a análisis de periodistas y periódicos extranjeros. Leer más de esta entrada

Para cambiar de tema

Los libretos de famosas composiciones operáticas están basadas en la adaptación de obras de grandes autores, como Rigoletto, de Verdi, inspirada en una historia de Víctor Hugo, y La bohemia, una ópera en cuatro actos de Giacomo Puccini, con libreto en idioma italiano de Luigio Illica y Guiseppe Giacosa. La obra está inspirada en una novela sobre las experiencias de jóvenes bohemios del barrio latino de París a mediados del siglo XIX, y se centra en la relación sentimental entre Rodolfo (tenor lírico spinto) y Mimí (soprano lírica), y que concluye dramáticamente con su muerte por tuberculosis, lo que hace llorar desconsoladamente a su amante quien grita desesperado su nombre ¡Mimí…! ¡Mimí…!, en un estremecedor final.

Desde su primera presentación en 1896, en Turín, bajo la dirección del joven Arturo Toscanini, La Bohemia ha sido una de las óperas más populares, figurando por muchos años como una de las favoritas de los productores y cantantes, a pesar de que inicialmente no fue bien acogida por la crítica. Se la considera como una de las obras más representativas del compositor, cuyo legado incluye un extenso repertorio en el que figuran algunas de las más famosas como Tosca, Madame Butterfly, Turandot, que dejó inconclusa al morir, Gianni Schichi, cuya aria para soprano “O mío babbino caro” es una de las más conocidas y hermosas, Manon Lescaut y La fanciulla del west, famosa sobre todo por el aria para tenor Ch’ella mi creda, de extraordinaria belleza y lirismo. Leer más de esta entrada

El octavo pecado capital

Tomás de Aquino definió los pecados capitales como aquellos vicios “a los que la naturaleza humana está principalmente inclinada”. Según la literatura católica son siete: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia. Se le llaman capitales no tanto en razón de su gravedad, sino porque cualquiera de ellos puede originar otros males o pecados condenados por la moral cristiana. Cuentan que una vez se dio a elegir a un príncipe de la Iglesia entre los siete y escogió el segundo, la gula, caracterizada por la glotonería, el excesivo consumo de comida y alcohol, creyendo que era el menor. Así tentando al demonio asociado, Belcebú, se emborrachó y cometió los otros seis.

En el Catecismo se reconocen siete virtudes, antítesis de los pecados: la humildad, generosidad, castidad, paciencia, templanza, caridad y diligencia. La enumeración de unos y otros nos revelan muchas veces las causas del deterioro de la política dominicana, en los que resulta fácil observar la comisión cotidiana de los siete capitales con una ausencia casi absoluta de sus virtudes, por más misas a las que asistan los 21 de enero y los 24 de septiembre. Leer más de esta entrada

¿Acaso cruzamos el Rubicón?

El Rubicón es un río de pocos kilómetros de estrecho caudal del nordeste de Italia. Durante el imperio romano, se les prohibía a los generales cruzarlo con sus ejércitos. La prohibición tenía una finalidad. El río dividía y servía de frontera entre la República de Roma y la provincia de la Galia y protegía a la primera de invasiones militares. Medio siglo antes de Cristo, Julio César, ordenó a sus tropas cruzarlo iniciando la guerra civil, con el dicho siguiente: “La suerte está echada”. Con el tiempo la frase “cruzar el Rubicón” se interpreta como exponerse a una situación en extremo riesgosa, de fatales consecuencias.

En las elecciones pasadas, en las que vivimos experiencias desconocidas que pusieron a prueba, por extraño que parezca, la debilidad y la fortaleza del sistema político dominicano, cruzamos el Rubicón y la suerte de la nación, como dijera siglos atrás el general romano, quizás ha quedado sellada.

No siempre, sin embargo, en el devenir político nacional el intento de cruzarlo ha sido el de navegar hasta su desembocadura y llegar a un destino seguro. Y como nuestro Rubicón no se bifurca al llegar al mar, no hemos podido encontrar un delta seguro donde refugiarnos de nuestras propias desavenencias, por la falsa creencia que la lejanía del Adriático nos salvará del día en que las aguas que trae alcancen el nivel del cuello de la República.
Quiera Dios que la insensatez nacional nos aleje del día en que no podamos esquivar el sentido de esa trágica sentencia: “La suerte está echada”.