Al padre que nunca se fue
1 agosto, 2022 Deja un comentario
Mi padre sí era un tipo verdadero. Lo que hacía de él un hombre excepcional, eran precisamente sus rasgos comunes y corrientes y la terquedad con que los mostraba.
Sobre todo era un testarudo casi intransigente. Cuando recordé esas características de su fuerte personalidad en un artículo que rememoraba sus últimos días de dura batalla contra la muerte, mi hermana mayor, Mechi, y mi madre, no pudieron aguantar y se fueron al cementerio a llorar sobre su tumba.
Como si él pudiera oírles, nada me hubiera gustado tanto, Mechi leyó el artículo. Les quedó la impresión de que no todo su contenido se perdía con el viento y que aquellas palabras dictadas por una fuerza oculta, llegaban a él penetrando la hierba seca y la tierra erosionada.


