Apuntes sobre la izquierda zurda fascista

En los círculos “progres” se desconoce la diferencia entre una postura y una actitud revolucionaria. Las posturas revolucionarias se relacionan estrictamente con el plano de la ideología. Las actitudes revolucionarias con lo que una persona es en su vida diaria.

La primera se asume abrazando el comunismo o algunas de sus macabras derivaciones, como el castrismo y el chavismo. Pero una conducta revolucionaria se alcanza con una larga vida de desprendimiento y servicio. He visto por eso a marxistas muy reaccionarios y a un buen número de empresarios realmente revolucionarios. Siempre será más difícil mantener una verdadera conducta revolucionaria porque la mayoría de quienes alegan un historial “progresista” viven y actúan en constante riña con sus prédicas.

Leer más de esta entrada

Un tema de salud y derechos humanos

El aborto, que rechazo, y la despenalización de la interrupción del embarazo bajo determinadas circunstancias, con lo que estoy de acuerdo, son temas muy sensibles de salud pública. El país es uno de los pocos de Latinoamérica en el que el aborto está prohibido de forma absoluta, sin importar las causas del embarazo.

Según estadísticas de la década anterior, el 66% de las embarazadas por violación en Chile, por ejemplo, eran menores de edad y muchas de ellas morían antes y durante el alumbramiento. En un elevado número de casos, según estadísticas, también fallecía la criatura. Las estadísticas son muy similares en otras naciones. El fenómeno es más grave en los núcleos de bajos ingresos, donde las violaciones son más frecuentes y el mal cuidado y alimentación de las víctimas de violación las pone en peligro de muerte.

Leer más de esta entrada

Una práctica dañina al periodismo

No es justa ni sana la práctica popularizada en las redes, periódicos escritos y digitales e incluso en programas de radio y televisión de llamar ladrón o corrupto a políticos, empresarios e incluso a periodistas, sin prueba alguna. Tal exceso crece cada día y parece encaminado a convertirse en un modelo exitoso de periodismo; el que la descomposición social que sufre el país necesita, dirían sus defensores.

Es cierto que en el país hay mucha corrupción, pero esta no es cosa nueva en la historia nacional. Como también es verdad que la protección legal que tiene es parte del quehacer político y empresarial desde la misma fundación de la república. Es importante para la salud de la nación que la sociedad se empodere y presione a favor de acciones severas contra ese terrible flagelo. Lo que no es cierto es que todos los funcionarios, políticos y empresarios sean ladrones y corruptos. Y no establecer la diferencia cuando se aborda el tema de la corrupción es una terrible injusticia contra todos aquellos que ejercen con dignidad una función pública o un negocio legítimo.

Leer más de esta entrada

¿Identidad? ¿De qué cosa hablamos?

Cuando hablamos de fortalecer la identidad nacional ¿A qué nos referimos? No es estéril la pregunta. En la escuela aprendí que los símbolos patrios y los próceres forman parte de esa identidad. Luego me di cuenta de que también la forman los productos de nuestros campos y de las industrias; el legado intelectual de sus hombres y mujeres de letras, el folclor, la gastronomía, el paisaje, su arte, sea en la música y las artes plásticas, la arquitectura y sobre todo sus humores, que cambian según la temperatura, tanto la que surge del clima como la de la política.

Leer más de esta entrada

Para aquellos hartos de tanta política

Tal vez solo los amantes de la ópera en el país, y sería una lástima, han escuchado cantar a Juan Diego Flórez, pero este aún joven peruano nacido en 1973, está considerado como una de las grandes voces de todos los tiempos. Debutó en marzo de 2012 en el Metropolitan de Nueva York con Elixir de amor, la ópera bufa de Gaetano Donizetti, en el papel de Nemorino, junto a la soprano alemana Diana Damrau, aclamada como una de las más brillantes a nivel mundial por su excepcional dominio de la coloratura y su equilibrado, sensual y hermosísimo timbre.

Leer más de esta entrada

La crisis de vocación magisterial

Cuando nos preguntamos sobre la degradación observable en amplias esferas y actividades de la vida nacional, terminamos simplificando el problema y miramos solo hacia el Gobierno. La verdad es que el tema no es tan sencillo. Un enfoque más realista y sin prejuicio nos llevaría rápidamente a conclusiones más cercanas a la realidad en que vivimos.

Pongamos, por ejemplo, lo que la generalidad considera como la primera de nuestras muchas prioridades: el sistema educativo. En esa área se hicieron esfuerzos en el pasado reciente para mejorar la enseñanza pública y acercarla a la calidad que se le reconoce a la enseñanza privada, a pesar de que sabemos que no todos los colegios pasarían la prueba.

Leer más de esta entrada

No hay crisis económica sino desigualdad

Si algo realmente nos legara la pandemia, más allá de las muertes que produjo, fue afianzar nuestro inveterado pesimismo. Pero llegará el momento en que lo venceremos. Mientras llega ese día, seguirán las quejas acerca de la situación económica de que vivimos en crisis, evidencia de la propensión generalizada en sectores, cuya valoración del quehacer nacional se basa muchas veces en la marcha de sus propios negocios.

En décadas no hemos tenido crisis económica, pues se han abierto muchas operaciones industriales, el turismo creció y sigue en auge y la actividad comercial se expande vertiginosamente, con la apertura de gigantescos centros de tamaño incluso superior a sus iguales en los países más desarrollados. Y esa actividad no ha cesado a despecho de la herencia del Covid 19 y las malas decisiones gubernamentales.

Leer más de esta entrada

Entre Adam Smith y John Maynard Keynes

Dos grandes corrientes dominan la planificación económica en la mayoría de los países desarrollados, e incluso en los del llamado Tercer Mundo, y resulta curioso que en una época dominada y regida por una tecnología permanentemente cambiante, las concepciones que regulan económicamente al mundo provengan todavía del siglo XVIII y de las primeras décadas del siglo pasado.

Me refiero al indispensable libro “La riqueza de las naciones”, de obligada lectura, del escocés Adam Smith, fallecido en el año 1790 y a los estudios y propuestas del inglés John Maynard Keynes, cuya muerte ocurriera un año después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, en 1946.

Leer más de esta entrada