El abuso de la propaganda electoral

Una de las prácticas más desconsideradas en los procesos electorales del país es la de atiborrar la geografía nacional con vallas, letreros y afiches promocionales de los candidatos, que afean las ciudades y las carreteras y crean contaminación visual, y en muchos casos un peligro para los conductores, cuando esa promoción oculta señales de tránsito. Una vez concluida la campaña en mayo próximo, cabría esperar que los partidos cumplan con la obligación de limpiar las áreas que han embadurnado con su publicidad, para facilitar, por lo menos, el necesario tránsito hacia la normalidad. Pero lo dudo.

Leer más de esta entrada

La mentira como arma de campaña

¿Cuántas encuestas se requieren para que un candidato pueda proyectar una consistente imagen de vencedor? ¿Cuál de ellas le dice su real posicionamiento en el aprecio público? ¿Por qué si tantas encuestadoras coinciden en inclinar la balanza a favor de uno, no cesa la campaña de propaganda distorsionadora, que pone de relieve y fuera de contexto expresiones del otro, muchas de ellas ciertamente desacertadas en las circunstancias de una campaña ríspida, en la que el valor del dinero supera el de las propuestas?

Leer más de esta entrada

La necesaria autoridad moral de la JCE

Las denuncias sobre violaciones a la Constitución que se escuchan y se leen a diario tienen mucho de hipocresía, lo que no es más, como todos sabemos, que la inconsistencia entre lo que se defiende y se hace o lo que se siente y se dice. La defensa de la Carta que los partidos y buena parte de la dirigencia nacional a diario desconocen o violentan, se basa no en los principios que la sustentan, sino en los intereses que la mayoría de ellos persigue.

Si existiera alguna suerte de tradición de respeto a la Constitución de la República y se aplicaran sanciones a aquellos que la violan, dudo que existieran muchos de esos partidos y líderes que nos hablan a diario de sus valores.

Leer más de esta entrada

La soga con la que ahorcarán

A menudo se escuchan quejas de empresarios sobre las críticas cotidianas a la libre empresa en programas de radio y televisión, lo cual me produce cierta fascinación, porque en gran medida esos medios existen debido a su patrocinio.

Los financian publicitariamente en la ingenua ilusión de que así se libran de toda referencia. Ignoran que individualmente no son ni han sido sus blancos, sino el sistema y como ocurre en Venezuela, bajo el chavismo que tanto exaltan esos programas, y todavía en Cuba, basta con desacreditar la iniciativa privada para de golpe y porrazo estigmatizar todo lo que el modelo representa, es decir el lícito negocio y el lucro natural que del trabajo y la inversión resultan.

Leer más de esta entrada

La soga con la que ahorcarán

A menudo se escuchan quejas de empresarios sobre las críticas cotidianas a la libre empresa en programas de radio y televisión, lo cual me produce cierta fascinación, porque en gran medida esos medios existen debido a su patrocinio.

Los financian publicitariamente en la ingenua ilusión de que así se libran de toda referencia. Ignoran que individualmente no son ni han sido sus blancos, sino el sistema y como ocurre en Venezuela, bajo el chavismo que tanto exaltan esos programas, y todavía en Cuba, basta con desacreditar la iniciativa privada para de golpe y porrazo estigmatizar todo lo que el modelo representa, es decir el lícito negocio y el lucro natural que del trabajo y la inversión resultan.

Leer más de esta entrada

Mejor “sanantonios” que quemar gomas

Las alzas de precios y una amplia gama de problemas caldean los ánimos y en los barrios la impotencia y el descontento colectivos crecen y se expresan en protestas callejeras y quemas de neumáticos. La cobertura de los medios sobre esos incidentes no refleja el nivel que están alcanzando y muchos piensan que pudiéramos estar en las proximidades de un gran conflicto.

Generalmente, las protestas masivas sólo conducen a acciones represivas con víctimas y daños incalculables a la propiedad, tanto pública como privada, y efectos perniciosos sobre la actividad económica, que dificulta muchas veces el acceso a los centros de trabajo y a los planteles escolares. Cuando a las autoridades se les hace imposible contenerlas, el caos se apodera de las ciudades y la represión tiende a ser enérgica. Recordemos la poblada de abril de 1984, que llenó las calles de la capital de sangre, con un balance de muertos y heridos que todavía se desconoce.

Leer más de esta entrada

El excesivo ejercicio del poder

A medida que envejecen, los gobiernos fuertes se convierten en dictaduras que al final se resisten a morir, con la secuela que ese apego al poder les deja a los pueblos. Corea del Norte les gana a todos. La dinastía Kim (padre, hijo y nieto) rige con mano férrea a esa nación asiática desde 1948. En el segundo lustro de la última década del siglo pasado (entre 1995 y 1998) hubo allí una prolongada hambruna en la que murieron casi tres millones de personas.

Leer más de esta entrada

El papel esencial de la oposición

El país necesita de una oposición que se haga sentir y vigile con carácter permanente las actuaciones del Gobierno. Pero también está urgido de que esa oposición sea lo suficientemente responsable como para reconocer todo esfuerzo que ataque problemas esenciales. La tradición nos muestra cuán grande y doloroso fue ese vacío en el pasado, por los que hoy gobiernan. Con muy escasas excepciones, la dirigencia política cree que los errores y malos enfoques de política sólo afectan a los gobiernos. No entiende que un triunfo de oposición con base sólo en las malas actuaciones del contrario, deja como herencia un legajo de problemas que condenan más tarde al fracaso sus propias gestiones.

Leer más de esta entrada