El cierre de negocios de lujo

En la última década se han establecido numerosos negocios que por su naturaleza sirven de exponentes de los avances del país. Su diversidad sigue siendo amplia y abarca las más sofisticadas ramas de la actividad comercial, desde la venta de emparedados y delicatessen, hasta los más exóticos cortes de carne de primera calidad. Negocios exclusivos para los ricos y para la clase media alta, que pueden darse el gusto de estos lujos.

Muchos han sobrevivido. Inicialmente, la prima del dólar se llevó algunos de encuentro. Después hicieron el trabajo el alza de los combustibles y el encarecimiento y escasez de la energía eléctrica. Todo eso los obligó a subir los precios, en ciertos casos a niveles inaguantables para una economía en desarrollo como la nuestra, con alta dependencia del turismo.

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La importancia de valorar el voto

Cuando los dominicanos aprendan a valorar su voto, y entiendan que venderlo por una migaja navideña o una promesa de campaña implica el congelamiento de sus esperanzas, la política será distinta. Se reflexionará acerca de si es necesario para garantizar la funcionalidad del Congreso, mantener un Poder Legislativo que funciona y ha funcionado más a favor de sus miembros que en beneficio de la República y sus débiles instituciones democráticas. Quien no quiera verlo de esa manera corre el riesgo, y me refiero a sus integrantes, de que en algún momento el país se pregunte realmente si vale la pena seguir costeando privilegios que naciones mucho más ricas no se permiten.

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Viejas novelas favoritas

En algún momento, cuando obligaciones diarias conectadas con la necesidad de supervivencia me lo permitan, me dedicaré a la relectura de una de mis novelas preferidas, que conocí en mis años de bachillerato y de la cual guardo gratos recuerdos todavía. Me refiero a “María”, de Jorge Isaacs, muy popular en aquellos tiempos tan diferentes a los días que hoy vivimos, y que reposa en algún rincón de la que fuera mi biblioteca.

Una obra hermosísima que todo joven debería leer y que en aquellos lejanos días se devoraba como un pastel y que leí por primera vez junto con otra novela magistral, “Amalia”, del argentino José Mármol, no del también poeta dominicano de igual nombre, cuyos poemas contra el dictador Rosas son aún símbolos de la lucha contra la tiranía. En un algún arcano rincón de la memoria viven aún aquellos versos estremecedores que todavía puedo recordar casi textualmente: “Sí Rosas, te maldigo/ jamás dentro de mis venas/ la hiel de la venganza agitó/ como hombre te perdono mis cárcel y cadenas,/ pero como argentino, las de mi patria no”.

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Variaciones sobre un tema

Para dejar a un lado la gritería del partidarismo nacional, y siguiendo el tema de lecturas imprescindibles, hay dos valiosos volúmenes biográficos sobre el generalísimo Francisco Franco y la guerra civil española, necesarios para entender la España actual. Uno de ellos es la mundialmente conocida y laureada biografía del académico londinense Paul Preston, considerada como una de las reseñas más completas y objetivas sobre el personaje y el conflicto civil que asoló a España en los años finales de la cuarta década del siglo pasado.

El segundo es la muy controversial obra del español Angel Palomino titulada “Caudillo”, que analiza el papel de Franco y su dictadura desde una perspectiva diferente, con una singular mezcla de sereno humor y crítica hacia aquellos que, según el autor, se resisten a aceptar la trascendencia del franquismo en la vida de España. Obra muy interesante que presenta curioso paralelismo con la historia dominicana, donde al igual que en España la posteridad ha honrado el recuerdo de muchos oscuros colaboradores de la tiranía poniéndole sus nombres a calles y plazas públicas.

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Lecturas imprescindibles

Debido a la diversidad de conflictos entre las naciones y la posibilidad, nunca remota de que la irracionalidad humana conduzca a nuevos holocaustos y al laberinto de una conflagración mundial con el uso primario de armas atómicas, el conocimiento de la historia puede ser un auxiliar o consuelo a la desolación y al miedo.

Los políticos dominicanos, muy dados a la polémica, nada perderían nutriéndose de algunas lecturas que ayudan a entender el proceso mental que lleva a los líderes de las grandes potencias a tomar decisiones que cambian la realidad y casi siempre ensombrecen el futuro de la humanidad. Dado el giro actual del conflicto en distintas zonas del planeta, con ideologías que intentan despertar de sus tumbas, recomiendo el estudio del norteamericano Richard Pipes titulado “Historia del comunismo”, un examen riguroso de la historia de la extinta Unión Soviética, desde la revolución de 1917. En esta obra imprescindible, se describen los oscuros períodos conocidos como el Gran Terror y la colectivización, que costaron más de 20 millones de vidas. Analiza también la Segunda Guerra Mundial, para terminar con el estrepitoso declive del régimen y su caída definitiva, que puso fin a la llamada guerra fría.

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El mundo que no conocemos

Si algo he aprendido en mis años de ejercicio periodístico es a reconocer que la realidad sobre la que escribo no puedo hallarla siempre en los escritorios de una oficina como la mía, sino en el corazón de las comunidades que la padecen. A mediados de julio del 2014, asistí a los actos de inauguración de 25 planteles escolares construidos en las provincias más lejanas del sur, encabezados por el presidente Danilo Medina, el último de los cuales se realizó en Barahona, ciudad donde nací.

El moderador dijo que era un invitado. Para ser honesto, me autoinvité. Quería ver y escuchar el significado que la inauguración de una escuela tiene para una comunidad pobre, donde no hay mucho que hacer y los jóvenes no alcanzan a ver futuro alguno.

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La realidad dominicana

Con el perdón de los actores en el marco de las bizantinas discusiones relacionadas con los ingresos en los empleos formales e informales, me permito algunas reflexiones. Las conquistas, débiles todavía, en el marco político tras varias décadas de ensayo democrático superan a las obtenidas en el plano de la distribución del ingreso. Y esto no debe ser motivo de orgullo porque estamos muy lejos de haber alcanzado un nivel de institucionalidad que garantice un total respeto de los derechos políticos de los ciudadanos.

Probablemente la caída de los mercados internacionales de los productos básicos de exportación y otros factores ajenos a la voluntad nacional, como el alza del petróleo, hayan entorpecido el avance hacia un equilibrio más o menos aceptable en la escala social. Pero tal vez por eso mismo se impone un esfuerzo que haga posible el ideal de reducir las enormes e inquietantes brechas sociales existentes que no hacen de nuestro país una sociedad justa desde el punto de vista de los valores cristianos que inspiraron la creación de la República.

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El exquisito mundo de Eduardo Villanueva

En la exasperante espera del día de las elecciones, revisando archivos recuperé una columna sobre “Los puritanos” de Bellini, que motivó un generoso comentario de Eduardo Villanueva, uno de los más cultos músicos que jamás haya tratado y cuya labor en la promoción del género musical clásico ha contribuido a mejorar el gusto por la buena música y a entenderla.

Eduardo relacionó mi breve escrito con los 15 años de la muerte de Alfredo Kraus, el legendario intérprete de esa ópera, que muy pocos tenores se arriesgan todavía a incluir en sus repertorios, y cuya partitura llegó a calificar de “inhumana”. Con su habitual agudeza, me dice que “Los puritanos” era un Monte Everest que después de Kraus “nadie se atrevería a remontar con éxito”, pero que ahora, gracias a dos tenores, el español Celso Albelo y el afroamericano Lawrence Brownlee, “se ha vuelto un llano”.

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