El rol de la sociedad civil

MIGUEL GUERREROLa sociedad civil, la que genuinamente integran los grupos organizados independientes de los partidos políticos, tiene el deber de asumir el control del debate de los grandes temas nacionales, para evitar su festinación y que el país acabe, en las garras de los clanes partidistas, más pendientes de sus propios asuntos que los de la República.

Sólo esa reorientación de la agenda nacional pondrá al país en la senda de una discusión amplia de sus problemas fundamentales, a fin de colocar en el orden correcto aquellos que han quedado rezagados en la arena movediza del partidismo político, de donde parece imposible extraer verdaderas y perdurables soluciones. El camino por el que nos han conducido termina en un desfiladero, repleto de atajos que no llevan a ninguna parte.

Como parte importante de la sociedad civil, el empresariado, por conducto de las organizaciones que lo representan, está llamado a jugar un papel de primer orden en ese esfuerzo y esa es una responsabilidad irrenunciable. Leer más de esta entrada

Los medios digitales

MIGUEL GUERREROEl Internet y la osadía de periodistas independientes salvan cada día la libertad y reducen la capacidad de los gobiernos para imponer la censura, ahora que la propiedad de medios por grupos económicos la ha hecho más vulnerable a la intolerancia oficial.

En nuestro país siempre ha conllevado un alto riesgo cuestionar la vida privada de los presidentes y demás funcionarios públicos cuando éstos últimos gozan de “prestigio” social, dinero y poder político. Por eso, los clanes gobernantes se adueñan del presupuesto y el patrimonio estatal, como si se tratara de propiedades privadas, sin necesidad de rendir cuentas y seguros de la total impunidad que el secuestro de las instituciones por las logias políticas les tienen asegurada, a despecho de cuanto hagan. Leer más de esta entrada

Por el buen nombre de la República

MIGUEL GUERREROLas declaraciones ofrecidas este lunes por el capo Quirino Castillo Paulino sobre sus presuntos vínculos con el presidente del PLD, Leonel Fernández, son estremecedoras. Ante tales revelaciones, el exmandatario está en la obligación de romper el silencio mantenido sobre el caso, a menos que su desprecio por la nación supere la gravedad de esos hechos. Ya no puede agarrarse del pretexto de que el dinero no llegó a sus manos, pues el narcotraficante ha dicho que cada envío se lo notificaba previamente llamándolo a su celular.

Esto es espantoso. Sea cierto o falso, desgarra pensar que el gobernante de la nación por doce años, durante tres mandatos constitucionales, pudiera haber llegado al extremo de cultivar esa clase de trato íntimo de negocio con un traficante de drogas, con la complicidad de gente de su entorno con altos rangos en el gobierno. ¿Cuántos dominicanos, cuántos dirigentes de su propio partido tenían o tienen todavía la potestad de llamarle a su teléfono, aún se tratara de una situación extrema? Leer más de esta entrada

Cuando el poder no envanece

MIGUEL GUERREROLa entrevista del presidente Danilo Medina en el marco de la Cumbre de las Américas celebrada en Panamá con cuatro representantes de la prensa nacional, refleja su personalidad y, más que nada, su concepción del poder. La presidencia, dijo, no lo envanece. Lo único que disfruta y le enorgullece de ella es la oportunidad que él se ha dado de visitar cada domingo pueblos del interior para hablar con gente que nunca antes tuvo acceso a quien ejerciera su cargo y a quien nadie tampoco escucha, en otras esferas en las alturas del poder. Con esta sencilla declaración, el jefe del Estado establece sin duda una distancia moral considerable de su antecesor y de muchos otros que también han ejercido idénticas funciones. El presidente no hace política haciendo reír, tocando una tambora o contorneando sus caderas al ritmo de un merengue contagioso. No busca aplausos como si la banalidad del accionar político en su propio litoral le fuera ajena.

El mandatario habló con sinceridad de su salud, un tema tabú en la política dominicana. Leer más de esta entrada

El legado de dos sentencias

MIGUEL GUERREROHa sido el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Mariano Germán, y no el Procurador General de la República, Francisco Domínguez Brito, quien ha llevado al plano personal y ofensivo el conflicto generado por las sentencias de descargo del senador Félix Bautista y del alcalde de San Francisco de Macorís y es él quien debe pedir disculpas.

El jefe del Ministerio Público se limitó, cumpliendo con su deber, a enjuiciar la decisión de dos jueces, deplorando que el sistema de justicia le fallara a la nación ya que sentencias complacientes o benignas en casos alarmantes de corrupción, estimulan el robo de los recursos públicos. El presidente de la Suprema no tenía razón para sentirse molesto y su reacción, acusando al procurador de “irreflexivo” e “inmaduro” y de ejercer un “populismo judicial”, invitando a la “desobediencia civil”, es impropia de quien ocupa tan altas funciones. Leer más de esta entrada

Cuando el honor obliga a renunciar

MIGUEL GUERREROEn cualquier país democrático, cuando un funcionario público pierde o abusa de la confianza de la sociedad, si tiene honor y respeto por sí mismo, su familia y las funciones que desempeña, sólo tiene el camino de renunciar e irse a casa, para evitar el deshonor de ser expulsado.

Este debería ser el caso del juez de Instrucción Especial, Alejandro Moscoso Segarra, designado por el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Mariano Germán, para asegurar el infame descargo del senador Félix Bautista, acusado por el Ministerio Público de once cargos criminales, en perjuicio del erario nacional. Y, por supuesto, el del propio presidente de la Corte, al autorizar mensajes en su cuenta de Twitter endosando dicha sentencia, pendiente de ser conocida en apelación por una sala del tribunal, con lo cual, de hecho, el pleno de la SCJ se inhabilita para conocer del caso. Cuando se escriba la historia contemporánea del Poder Judicial estos hechos convertirán ese día, 27 de marzo, como un viernes negro de la justicia dominicana. Leer más de esta entrada

Perdido en la oscuridad

MIGUEL GUERREROEl expresidente Leonel Fernández ha perdido el sentido de la realidad, como ya había extraviado el de la proporción. Sus seguidores han convocado a una actividad para organizar su equipo de campaña y lanzar formalmente su candidatura. Admito cuán difícil es decirle a un líder que el final le ha llegado y cuánto cuesta convencerlo. Con él la cuestión se torna un laberinto. Su irrefrenable protagonismo no le deja resquicio. No soporta un día sin un reconocimiento, sin el aplauso y el elogio de su personalidad que él mismo cultiva, sea que se crea un Moisés, un Buda o el propio Cristo, traicionado por sus discípulos.

Tal vez en su mundo de fantasía no se le ha dicho que su candidatura, si llegara a imponerla, sería su sepultura política. Un final lleno de riesgos legales, seguramente acompañado de otra estructura de justicia, con jueces de carrera sin ataduras partidarias y un sentido del derecho más allá de las estrechas fronteras de adhesión a una causa política ebria de fama y riqueza, como la actual. Leer más de esta entrada

Para saber qué se lee

MIGUEL GUERREROLa prensa ha jugado un papel muy importante en el avance democrático experimentado en las últimas décadas, pero aún sufre de grandes defectos. Son muchos sus vicios heredados de un ya lejano pasado de autoritarismo que contaminó de miedo el porvenir y que en cierta medida explica las crónicas debilidades institucionales que padecemos, el temor a expresarnos con absoluta libertad y los temblores que en la mayoría de los ciudadanos, ricos y pobres, cultos e ignorantes, produce disentir de la autoridad y ejercer los derechos fundamentales propios de una democracia, garantizados además por nuestras constituciones.

Los medios han caído en la tentación de tutear a los dirigentes políticos y han hecho de esa práctica una norma en su diario quehacer, lo que genera un clima de confianza y acercamiento letal para la crítica y su independencia. Cuando un medio llama a un político por su nombre de pila, que es la forma en que casi siempre se promueven, le está sin quererlo tal vez haciéndole propaganda. Leer más de esta entrada