La causa de la crisis del PLD

MIGUEL GUERREROLa crisis en el PLD tiene una sola explicación: su presidente, Leonel Fernández, se niega a reconocer que un nuevo liderazgo ha sustituido el suyo. Su negativa a aceptar el voto mayoritario del organismo máximo del partido que él preside a favor de una reforma constitucional que le permita al presidente en ejercicio, Danilo Medina, postularse para un segundo mandato, no responde a su apego a un principio de respeto a la Carta que él hizo modificar para regresar en el 2016 como candidato. Lo que él defiende es su propia supervivencia, a la que el tiempo inexorable como la muerte, le fijó fecha de expiración.

Cuando se discutía la Constitución que hoy él expone como un impedimento contra Medina, se advirtió que sería un instrumento al servicio de su desmedida ambición de poder. Se la justificó en la creencia de que la inclusión en ella de figuras nuevas relacionadas con los derechos fundamentales de los ciudadanos fortalecería el ejercicio democrático, creando contrapesos al poder político. Leer más de esta entrada

Una vieja tarea pendiente

MIGUEL GUERREROPor años he escuchado con fascinación a los dirigentes políticos pontificar que los problemas nacionales son de tal ancianidad y envergadura que se precisa de una acción conjunta de todas las fuerzas políticas y sociales para encararlos. Pero de ahí a los hechos ha mediado, como se dice, un largo e interminable trecho.

Las rivalidades partidistas se anteponen a ese enorme compromiso nacional, siempre pendiente. Usualmente, los partidos se hacen la ilusión de que el fracaso de una administración les favorece y les allana el camino al poder. En ciertas circunstancias esa percepción es errónea y denota una escasa visión de futuro. Los tropiezos de un gobierno, cuando es legítimo, son de todo el país. Y si la oposición llegara a beneficiarse de ello, le tocaría un fardo de problemas como herencia. Leer más de esta entrada

Las relaciones con Haití

MIGUEL GUERRERODefinir una política hacia Haití sobre la base de un respeto mutuo, tomando en cuenta el historial de nuestros vínculos y las características de esa relación, es una de nuestras prioridades. La inmigración ilegal es uno de los temas pendientes de abordar con la seriedad y profundidad que amerita.

No se sabe cuántos haitianos viven ilegalmente en el país. Se habla hasta de un millón, lo que representaría cerca del quince por ciento de nuestra población adulta. Sean reales o no las estimaciones, lo cierto es que el aumento de la inmigración agrava los problemas sociales, por efecto de su impacto en el empleo, los servicios hospitalarios, la enseñanza pública y otras áreas de la vida nacional. Leer más de esta entrada

La paz laboral en juego

MIGUEL GUERREROLas negociaciones en procura de un alza digna del salario mínimo no aguantan más dilaciones, más ahora que los jueces del Tribunal Constitucional se aumentaron los suyos. Se trata de la preservación misma de la paz laboral. No podemos pretender que esta continúe existiendo cuando el salario del sesenta por ciento de los trabajadores en el sector privado, se encuentra dentro de ese rango.

El crecimiento de la economía dominicana no ha significado cambios fundamentales en las condiciones de vida de la generalidad de la población, si bien es necesario y justo admitir que vivimos a gracias a ello en un país distinto al de cinco décadas atrás y es innegable el avance que ello ha implicado en el ámbito social. Pero también es cierto que la concentración de recursos propio de nuestro muy peculiar estilo de crecimiento, ha profundizado los índices de marginalidad y el ejército de pobres hoy en día es mayor, tal vez no en términos reales pero sí en función de la riqueza nacional, muy mal distribuida. Los bajos salarios no ayudan, además, a la economía nacional, porque de la capacidad adquisitiva de la población depende en gran medida el ritmo de la actividad económica. Leer más de esta entrada

Los desequilibrios sociales

MIGUEL GUERREROLas conquistas, débiles todavía, en el marco político tras varias décadas de ensayo democrático superan las obtenidas en el plano de la distribución del ingreso. Y esto no debe ser motivo de orgullo porque estamos muy lejos de haber alcanzado un nivel de institucionalidad que garantice un total respeto de los derechos políticos y económicos de los ciudadanos.

Probablemente la caída de los mercados internacionales de los productos básicos de exportación y otros factores ajenos a la voluntad nacional, como el alza del petróleo, hayan entorpecido el avance hacia un equilibrio más o menos aceptable en la escala social. Pero tal vez por eso mismo se impone un esfuerzo que haga posible el ideal de reducir las enormes e inquietantes brechas sociales existentes que no hacen de nuestro país una sociedad justa desde el punto de vista de los valores que inspiraron la creación de la República. Leer más de esta entrada

Mi amada ciudad inhóspita

MIGUEL GUERREROSin negarle mis amores, reconozco que vivimos en una ciudad inhóspita, agresiva, que no ofrece a sus residentes muchos lugares de esparcimiento. Los sitios públicos de entretenimiento y dispersión son escasos e inseguros.

Son muy pocos los espacios donde las familias pueden disfrutar de una tarde de ocio los fines de semana o ir a acampar para un picnic, tendido en la hierba, en un área verde, la mayor parte de las cuales han sido cerradas con verjas para limitar el acceso de personas, algo insólito y aberrante.

Los problemas comunes de una ciudad grande como la capital dominicana se resuelven entre nosotros con la más absoluta falta de originalidad, cerrando el paso, trátese de gente como de vehículos. Así resulta un fastidio asistir a los pocos espectáculos dignos de verse que cada cierto tiempo se presentan en escenarios como el Teatro Nacional, donde dicho sea de pasada los jóvenes talentos líricos tienen menos oportunidades que los reyes del reguetón, la bachata y el rap, el primero y el último de por sí suficientes para matar el espíritu más sensible. Leer más de esta entrada

Periodismo crítico

MIGUEL GUERREROLa ausencia de un periodismo crítico despoja a los gobiernos de la capacidad para medir sus propias limitaciones. Con insólita frecuencia se cede aquí a los impulsos del entusiasmo al enjuiciar una gestión administrativa. Estos despropósitos de nuestra retórica encuentran inmensos espacios en la prensa.

La costumbre de atribuir méritos, por lo general inexistentes, a toda actuación oficial, termina siempre nublando la óptica gubernamental, reduciendo así su capacidad para analizar objetivamente el alcance y consecuencias de sus propias acciones.

El deber de la prensa es situarse en un plano intermedio, en el que el juicio y la crítica resistan las tentaciones de la adulación, que tanto se escucha en las mañanas, o de la oposición a ultranza, tan propias de nuestras tardes. El pueblo acude a las elecciones cada cuatro años con la ilusión de elegir a personas capaces y aptas para desempeñar las labores del gobierno. Leer más de esta entrada

Lenin y la realidad de su tiempo

MIGUEL GUERREROEl marxismo no fue nunca un método eficaz de análisis de la realidad social, ni nada que se le pareciera. Pero hay quienes todavía creen que el materialismo histórico es una regla infalible para predecir el curso de los procesos sociales. Pero es precisamente esa obstinación la que le dificulta una visión justa de la realidad y de sus posibilidades inmediatas. El propio Lenin no fue capaz de evaluar en su justa perspectiva la realidad rusa en las postrimerías de la lucha popular contra el zarismo. El líder bolchevique era esencialmente escéptico respecto a las posibilidades de un triunfo revolucionario, en momentos en que la monarquía agonizaba.

Unas semanas antes de la abdicación de Nicolás II, Lenin había dicho, abatido por la desilusión en su exilio en Suiza, que no creía en las perspectivas de una victoria cercana. Exactamente el 22 de enero de 1917 declaró en una reunión pública: “los hombres mayores no viviremos para ver las batallas decisivas de la revolución”. A mediados de marzo de ese mismo año, la Duma o parlamento asumió el poder logrando no sólo la renuncia del zar Nicolás, sino también la de su heredero, el pequeño Alexis, enfermo de hemofilia. Leer más de esta entrada