La causa real del conflicto palestino

La creación de un estado palestino no es la causa de la violencia que afecta todavía la paz en el Levante. Esa cuestión está desde hace tiempo decidida. Lo que traba realmente un acuerdo que lo permita es la negativa de grupos radicales palestinos y de algunos gobiernos árabes vecinos de reconocer el derecho de Israel a existir como nación. Es decir, el derecho que les asiste a los judíos, como a los palestinos, de vivir dentro de fronteras estables y seguras.

Esa realidad ha quedado infinidad de veces de manifiesto. Hace ya varios años, durante una visita de la entonces secretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice se logró un compromiso sólido en sus reuniones con el presidente Mahmud Abás, de la Autoridad Nacional Palestina, y el primer ministro israelí Ehud Olmert, de alcanzar una solución al conflicto con base en el reconocimiento de los dos estados.

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El parasitismo estatal

De todas las formas de parasitismo, ninguna como el estatal. Mientras fallan en dotar adecuadamente a las escuelas de pupitres, pagar a tiempo a los servidores públicos, muchos de los cuales no desempeñan una función útil, y no encuentran cómo darles ocupación a miles de médicos desempleados, no obstante las terribles deficiencias de los servicios de salud que prestan, los gobiernos se empeñan en ensanchar su radio de acción y convertirse en instrumentos abrumadoramente dominantes.

Asumen tareas que en sus manos resultan tan amplias y disímiles como absurdas. El crecimiento del papel que los gobiernos se han otorgado a sí mismos con evidente señal de autoritarismo, ha tenido como resultado la creación de controles excesivos y paralizantes de la actividad creativa nacional.

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Mito comunista de igualdad de género

La izquierda habla mucho todavía de desigualdad de género, pero a pesar que la liberación femenina se anotaba como uno de los objetivos de la revolución marxista, a excepción del derecho al trabajo rudo era poco lo que esa sociedad proporcionaba a las mujeres que no hubieran conseguido ya en otros países. Muchas de las restricciones y prejuicios del absolutismo zarista contra el sexo femenino se mantuvieron durante todo el periodo stalinista e incluso le sobrevivieron.

Tras la muerte de Lenin en 1924, Stalin promulgó una ley que puso bien en claro el papel de la mujer en la sociedad proletaria. El breve periodo de liberalidad femenina de los primeros años de la revolución, que permitían el amor libre y condenaban las viejas tradiciones relativas al matrimonio como anacrónicas, quedaba sepultado así con esta iniciativa stalinista.

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Cuando de evacuar se trata

En los ambientes judiciales se acostumbra el uso del verbo evacuar en referencia al dictamen de una sentencia. Y para ser justo es preciso reconocer que no existe otro vocablo en la lengua española que defina con tanta nitidez el contenido y la naturaleza de muchos de los frutos del diario quehacer de los tribunales dominicanos.

Por esa sencilla razón tendríamos que admitir también que las cosas probablemente marcharían mejor si los jueces del país renunciaran a seguir evacuando sentencias en lugar de comenzar a dictarlas.

Para desgracia nacional, las evacuaciones no provienen solo del Poder Judicial por cuanto los ciudadanos de este país son víctimas también de prácticas similares en el Congreso, como lo reflejan el famoso “barrilito” del Senado y los “bonos navideños” de la Cámara de Diputados. Me refiero a evacuaciones de recursos públicos del orden de cientos de millones de pesos al año, que bien tendrían mejor aplicación en la educación o en el campo de la salud, donde la escasez de fondos agrava la calidad de esos servicios.

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Realidad social hispanoamericana

El alza del petróleo y el descenso de las cotizaciones de sus productos básicos de exportación han profundizado los problemas económicos y sociales de Hispanoamérica. Los llamados cinturones de miseria se han expandido por todas las capitales de esta parte del mundo en desarrollo. El fenómeno de la indigencia no es ninguna vergüenza particular de alguna ciudad determinada. Es el legado común del subdesarrollo y la corrupción que han caracterizado el ejercicio político en nuestros países.

Los países de la región poseen en conjunto uno de los mayores potenciales energéticos, hidráulicos, minerales y agrícolas del mundo. No obstante, el desempleo, el analfabetismo, la insalubridad y la falta total de identidad son sólo algunas de las dificultades todavía lejos de ser resueltas. Al cabo de años de desperdicios materiales e inútiles pugnas políticas no hemos podido encontrar respuestas a preguntas elementales.

Nuestra incapacidad para enfrentar el desafío de garantizar techo, alimento, vestido y educación a millones de seres humanos condenados a la más profunda miseria en toda la región carece de parangón. Las estadísticas son abrumadoras. No obstante sus enormes recursos naturales, la tercera parte de la población del continente, exceptuando a Estados Unidos y Canadá, vive en condiciones de pobreza extrema, con tendencia a ser más pobre cada día. Las posibilidades de vida de una buena parte de ese conglomerado humano, no van más allá de una infancia desafortunada.

Las perspectivas de empleo seguro y bien remunerado en sus años de madurez son ínfimas o prácticamente inexistentes. Están condenados desde la cuna a un oscuro analfabetismo. Son el inmenso ejército de mendigos y desamparados que pueblan nuestras ciudades y campos, y de donde se alimentan también las ideologías extremas y los movimientos disociadores que existen por todo el mundo.(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe)

Echemos a un lado la política

Muchos amantes de la ópera creen que la coloratura es propia sólo de las buenas sopranos líricas ligeras, pero como técnica al fin es realizable en todo tipo de voz. La coloratura (color) requiere de una buena dicción y sobre todo de un canto preciso, debido a que no es más que la capacidad de ejecutar sucesiones de notas rápidas y de esta manera extender la vocal de una sílaba a varias notas seguidas.

Las composiciones de Mozart demandan el dominio perfecto de esa técnica y grandes compositores del bel canto la elevaron al extremo de amplitud, agilidad y rapidez, como figuran en casi todas las obras de Rossini, Bellini y Donizetti, aunque no con la misma frecuencia e intensidad en las de Verdi y Puccini, considerados ambos, sin embargo, como los dos más grandes genios de la tradición italiana de la ópera. Los compositores contemporáneos, los que han perpetuado con su genio el rico legado de sus antecesores, no hicieron de ella un recurso habitual de sus obras y esa ha sido la causa de que muchos críticos del arte lírico cuestionen permanentemente si fue debido a que no encontraron la forma de integrar esa técnica de modo natural a sus creaciones.

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El gran pacto que luce imposible

Desde el derrocamiento de la dictadura de Trujillo se ha escuchado decir a los líderes políticos del país, en el Gobierno como en la oposición, que la gravedad de los problemas nacionales demanda una concertación de todas las fuerzas políticas democráticas. Ninguna de ellas, posee el suficiente respaldo social para poner en marcha un plan nacional por sí sola, con posibilidades de éxito. Un pacto de esa naturaleza, como ya ha funcionado en España, Chile e Irlanda, requiere de un compromiso de largo alcance que trascienda varios mandatos constitucionales.

Ni cuatro ni ocho años bastarían para lograr los objetivos de un plan de esa naturaleza. Se necesita además de mucha visión de futuro para concebirlo y de una gran madurez política para echarlo a andar. La cuestión es que nadie está seguro de que el país pueda siquiera mantener por algún tiempo todavía los niveles actuales de estabilidad y ritmo económico sin dar un paso en firme en esa dirección.

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Los crímenes de la era cibernética

Las más sofisticadas modalidades del crimen se imponen en el país y la gente está desorientada y temerosa porque la maldad le llega por cualquier vía. El avance de las comunicaciones y el auge del internet han creado mil formas de delincuencia.

Los “piratas cibernéticos” penetran las cuentas de los incautos con falsos mensajes de seguridad sobre los cuales los bancos han advertido a sus clientes. Los criminales de poca monta siguen robando celulares y a veces matan o hieren a sus víctimas para despojarlos de esos aparatos porque al poder activarlos pueden comercializarlos, y hacen de esta práctica criminal un negocio.

Las principales vías de las ciudades están llenas de hoyos, los que resultan de la falta de mantenimiento y el descuido de las autoridades y los que dejan los ladrones al hurtarse las tapas de las alcantarillas. Igual sucede en las carreteras, donde las señales colocadas en el pavimento y en los muros divisorios para sustituir la iluminación son permanente tentación de ladronzuelos y depredadores urbanos. Los puentes no escapan tampoco a las acciones de estos pillos, como puede observarse en las barandillas y el cableado de muchos de ellos, como es el caso del Juan Bosch sobre el Ozama.

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