Los excesos en los medios

MIGUEL GUERREROLos excesos en los medios suelen ser tan dañinos para la moral pública y los derechos ciudadanos como las restricciones al ejercicio de la libertad de expresión. Hace un tiempo, me tocó escuchar por la radio un espectáculo vergonzoso, impropio entre profesionales del periodismo. Ocurrió en medio de una violenta discusión sobre las diferencias de criterio de funcionarios del área económica. Uno defendía al Secretario Técnico otro al gobernador del Banco Central. A este último le correspondió la peor parte. Le llamaron por cuantos epítetos uno pueda imaginarse, con vocablos groseros e insultantes.

El programa tiene fama de burlarse de los escuchas y en la citada oportunidad no se respetaron límites. Momentos hubo en que pensé que la discusión, cada vez más agria, con ofensivas referencias personales, llegaría a vías de hecho. Las malas palabras, pronunciadas en un tono que herían los oídos, se sucedían sin parar una detrás de la otra. Fue estremecedor escuchar todo aquello. Después vino una pausa y el programa continuó como si nada hubiera pasado. Como el asunto más natural del mundo. Leer más de esta entrada

Qué nos dicen las encuestas

MIGUEL GUERREROLa fragmentación del voto opositor promete una cómoda ventaja al presidente Danilo Medina, más allá de las reveladas en recientes encuestas. La aparente imposibilidad de una concertación entre todos los grupos que le adversan hará que el crecimiento de cualquiera opción opositora vaya en detrimento de las demás.

Además, el cotejo de los pronunciamientos públicos de los partidos y candidatos opositores indica cuán lejos están de encontrar puntos de coincidencia con vista a un acuerdo o compromiso electoral, que aliente la esperanza de una segunda ronda de votación o ponga en duda la reelección del mandatario.

A pesar de la última encuesta publicada, la de Gallup, que sitúa a favor del presidente Medina la intención del voto en 51.8%, el más bajo desde su ascenso a la presidencia, un análisis frío de la situación sugiere que deberá moverse tras el lanzamiento esta semana de su campaña mejorando su posicionamiento, aun cuando sus adversarios vean en sus apariciones y actividades públicas una intención proselitista sin un impacto mayor en las mediciones de popularidad. También debe favorecerle la aparente unidad peledeísta, dada con la asistencia, protocolarmente obligada, del expresidente Leonel Fernández a la campaña electoral, a despecho de que su integración sea sólo ceremonial, pues entre sus partidarios tendrá el efecto de una señal de activación, pues de esa victoria dependerá la de muchos de ellos. Leer más de esta entrada

Si la moderación nos abandona

MIGUEL GUERREROLa moderación pierde espacio cada día en el país. Ocurre en los medios de comunicación, en el ámbito político, en la esfera sindical y en los círculos empresariales. Hasta los concursos de popularidad artística y de belleza están contaminados por esa inclinación a la disputa que tanto atrae entre nosotros. Los intercambios de ideas, otrora un ejercicio constructivo, se ganan ahora al través del ruido; de quien hable más fuerte. En la radio ya no se conversa con el público, sino se grita. No se cuidan las palabras. Mientras más grosero se es, mayor encanto y más aceptación en la audiencia.

La minoría que trata de situarse en el justo medio, a distancia de la lisonja y la fortuna, ya no tiene cabida. Lo que ella piense carece de importancia. No gana votos ni tiene resonancia en los medios. La moderación es ya un pasaporte caduco. Una pérdida de tiempo. Un vano ejercicio que a nadie interesa y cuya efectividad fue puesta en duda hace ya un buen tiempo. ¿Para qué entonces intentar con ella aplacar los ímpetus y los malos hábitos que se adueñan progresivamente de cuanto alguna vez constituyó un valor apreciable en esta sociedad? No perdamos el tiempo ni recursos en tarea tan inútil, si el paradigma es hablar fuera de tono, con palabras descompuestas. Ni los discursos en la academia, ni las tertulias de intelectuales, que antes daban gusto, se escapan a esa corriente avasalladora. Leer más de esta entrada

De Chávez y Maduro

MIGUEL GUERREROLas locuras de Maduro han sepultado las excentricidades de Chávez, pero han dejado sobradas razones para avergonzar a los venezolanos. Cómo olvidar sus cotidianas exhibiciones de pirotecnia verbal, en los escenarios más insólitos, como aquella, por ejemplo, contra el presidente Bush, de labios de Chávez, quien aprovechando una visita a Nueva York con motivo de la Asamblea General de Naciones Unidas, bajo el manto de protección del clima de libertad que allí existe, llamó en ese foro mundial al presidente norteamericano “diablo”, “borracho”, “loco”, “asesino” y pidió al pueblo estadounidense que escogieran a otro presidente. ¿Qué hubiera sucedido si en Caracas, Bush, o cualquier funcionario de Estados Unidos, hubiese dicho algo parecido sobre el líder de la llamada revolución bolivariana o de su sucesor el señor Maduro, cuya emotividad supera por mucho la que mostrara Chávez ? Es fácil imaginarlo porque ni los venezolanos se arriesgarían a hacerlo.

Recuerdo que cuando se le preguntó a la entonces secretaria de Estado, Condolezza Rice, la reacción del gobierno, esta declinó diciendo que los epítetos utilizados por Chávez eran impropios de un jefe de Estado, por lo cual no ameritaba ninguna respuesta. Las insólitas referencias de Chávez contra el jefe de la Casa Blanca tuvieron un efecto distinto al que el inquilino de Miraflores esperaba de la clase política norteamericana. Leer más de esta entrada

El valor de la crítica seria

MIGUEL GUERREROMucho se ha insistido sobre el peligro de aislamiento en que caen los gobiernos cuando se obstinan en ver en la crítica una mala intención o un deseo de entorpecer iniciativas oficiales. Si bien es cierto que algunas veces ese sentimiento domina los enjuiciamientos públicos a las acciones de un gobierno, no siempre es esa la intención que prima. Con más frecuencia de la que se admite, las observaciones a determinadas conductas o prácticas gubernamentales están inspiradas en sanos propósitos.

La sabiduría de un gobierno consiste en poder apreciar la diferencia. La falta de esa capacidad impide aprovechar oportunidades excepcionales de corregir posturas y políticas inadecuadas o ganarse nuevos afectos. Por lo regular, el rechazo instintivo a la crítica no alcanza a ponderar su alcance ni la finalidad que esta persigue. Las objeciones a una política o una medida gubernamental tratan en ocasiones de prevenir a un gobierno o a una autoridad las derivaciones negativas de su aplicación. Como por lo general muchas de esas disposiciones se adoptan sin una previa consulta, no consiguen llenar las expectativas de la población. Leer más de esta entrada

Cuando de pura retórica se trata

MIGUEL GUERRERODos frases pronunciadas por Balaguer citadas por sus adversarios fuera de contexto, le han perseguido incluso después de su muerte. Durante un largo período de precios deprimidos del mercado azucarero, el entonces Presidente de la República intentaba obtener un aumento de la cuota en el mercado norteamericano de precios preferenciales. La situación internacional no le era nada favorable al país y el gobierno dominicano tenía entonces problemas de comunicación con la Casa Blanca debido al deterioro del clima de derechos humanos prevaleciente en aquella época.

En un discurso ante la Asamblea Nacional, en un gesto teatral, Balaguer apeló a la comprensión de la administración del presidente Nixon, señalando que si su presidencia constituía un obstáculo al logro de una mayor cuota azucarera él estaría dispuesto a asumir un sacrificio y renunciar al cargo. La afirmación arrancó un fuerte aplauso de los congresistas y de las personalidades allí presentes que aún resuena en las paredes de la augusta sala de la asamblea. Y, por supuesto, ni los legisladores reformistas y de oposición, ni mucho menos el personal de la embajada de Estados Unidos, prestaron atención a su propuesta. Por una sencilla razón. Todos sabían que nada en el mundo le iba a forzar a dejar lo que tanto amaba. Leer más de esta entrada

Los pactos de civilidad

MIGUEL GUERREROEn pasadas elecciones los llamados Pactos de Civilidad solían sellar el cierre de las campañas. Era el método de compromiso para evitar toda forma de violencia electoral y garantizar los resultados de las votaciones. Constituían una muestra de la debilidad institucional y la falta de madurez y civismo del liderazgo nacional. También lo era el que el respeto a una práctica de esencia secular, como es el juego democrático, sólo fuera posible con la garantía de las distintas iglesias, lo cual enseñaba, además, que a despecho de su largo ejercicio, la clase política necesitaba de un lazarillo, dada su incapacidad para andar por su propia cuenta y medios.

La noticia no fue nunca extraña a lo que se entendía una tradición en la política local. Con cada campaña se hacía indispensable garantizar cierto nivel de respeto a las normas obligando a los líderes a firmar un documento que pocos luego respetaban tornándose en sí mismo irrelevantes. Lo más sorprendente de la experiencia era que se le recordara cada cuatro años al país que los resultados de la decisión libérrima del pueblo ejercida en las urnas tenía que ser respetada en virtud de un compromiso escrito sin mucho valor, tratándose de una obligación fuera de toda duda, sin sujeción a cuestionamiento alguno. Leer más de esta entrada

El futuro de la prensa

MIGUEL GUERREROLa prensa escrita tradicional del país ha experimentado en los últimos años transformaciones significativas. La más importante se relaciona con el traspaso de la propiedad de la mayoría de los medios importantes a grupos económicos y los cambios radicales de formato y diseño, producto de la adquisición por muchos de ellos de modernas tecnologías.

La aplicación de novedosos métodos “mercadológicos”, resultantes de la transferencia de propiedad, dieron lugar a la aparición de periódicos diarios gratuitos, fenómeno este que precipitó la desaparición de varios medios, redujo dramáticamente la circulación de otros y provocó bruscos movimientos en las preferencias del público. En mi opinión habrán de ocurrir todavía transformaciones más dramáticas. Podría ocurrir que el gusto de una buena parte de los lectores que aún compran diarios, sumado a la falta de poder adquisitivo y a la ausencia de opciones informativas en un ambiente noticioso limitado como el nuestro, se mueva gradual y firmemente hacia las publicaciones gratuitas, por cuanto en su mayoría ofrecen las mismas coberturas. Leer más de esta entrada