El viaje de Obama a Cuba

MIGUEL GUERREROEl viaje de Obama a Cuba no mejorará la tétrica situación de los derechos humanos ni llevará aires de democracia a la isla, si bien termina una política de aislamiento que sólo ha servido para fortalecer la tiranía. Estados Unidos expandirá su dominio comercial en el área y el castrismo evitará así el derrumbe que ha visto en Venezuela. En esta nueva etapa de enamoramiento, habrá un partido de béisbol entre un equipo de Grandes Ligas y una selección cubana. La entrada al estadio será por invitación. Habrá allí banderas de los dos países y muchos aplausos. La selectiva concurrencia al estadio evitará los abucheos y los corresponsales quedarán fascinados por los sentimientos pronorteamericanos de los cubanos.

Muy pocos de ellos notarán en los pintados edificios en ruinas de La Habana, las huellas de los 56 años de restricciones, sacrificios y supresión de libertades en nombre de una perversa causa de redención de una tiranía dirigida por la misma gente, ni el fracaso de su esfuerzo en la construcción de un paraíso para los trabajadores. Leer más de esta entrada

El valor de la democracia

MIGUEL GUERREROLas dictaduras y los gobiernos autoritarios son más fáciles de sostener que una democracia auténtica. Sólo necesitan valerse de la fuerza y de la intimidación para mantenerse y luego el miedo los hace una costumbre. Lo hemos vivido una y otra vez en esta nación, en la que sus fundadores, los que se entregaron a la causa de la redención del pueblo dominicano, terminaron en el cadalso o murieron en medio de una pobreza atroz en el exilio, olvidados de aquellos que habían contraído con ellos una deuda de gratitud impagable.

La democracia, en cambio, requiere de una construcción basada en la tolerancia y la paciencia. No se edifica de un tirón como las dictaduras. Es una cultura. Los gobernantes democráticos están obligados por las constituciones y las leyes y están moral y legalmente forzados a respetarlas y hacerlas cumplir, por encima de sus simpatías y compromisos personales o de logias. Leer más de esta entrada

De rodillas ante el fanatismo

MIGUEL GUERREROHace años se publicaron en Europa caricaturas satirizadas del Papa. En algunas, el Obispo de Roma y jefe espiritual de más de 800 millones de católicos, aparecía en situaciones bastante ridículas, como una en particular que lo mostraba en una playa exhibiendo una exuberante barriga y un pequeño traje de baño. Esas caricaturas, concebidas tras una visita de Juan Pablo II a España, fueron luego publicadas en el diario La Mañana, de Lérida, a finales de la década pasada. Posteriormente, la cadena de televisión MTV difundió la serie titulada “Popetown” (Ciudad del Papa), un conjunto de películas basadas en dibujos animados protagonizada por un Papa loco, excéntrico, en la que se mostraba también a un cardenal corrupto y criminal.

En esos días, en Europa se exhibió una exposición denominada The Pope, Humor Sant (El Papa, humor santo) que contiene 80 caricaturas satirizadas del jefe de la Iglesia, si bien no se hace contra ningún Pontífice en particular, sino valiéndose de la imagen de un Papa genérico. Leer más de esta entrada

El trato familiar de los medios

MIGUEL GUERREROCon frecuencia se me observa la formalidad con que me refiero a los líderes en mis escritos y en las entrevistas y se me ha preguntado porque les digo Señor Fulano en vez de doctor o licenciado Fulano. La familiaridad con que la prensa trata a los políticos, incluso al Presidente de la República, no es apropiada a los fines de guardar la distancia imprescindible a una relación de independencia y de respeto. Implica un acercamiento y un nivel de confianza poco aconsejable. Supone una intimidad nada buena.

Esa peculiaridad comienza con la práctica de tutear a los presidentes y funcionarios del Estado y por extensión a los dirigentes de la oposición. Así los titulares de los diarios se refieren a los líderes y dirigentes nacionales usando su nombre de pila e incluso muchas veces hasta sus apodos y frecuentemente hasta en los titulares. Leer más de esta entrada

En la “trattoria” de David Pezzotti

MIGUEL GUERREROEn medio de la insoportable discusión política que llena todos los espacios, nada mejor para el espíritu que una velada de buen humor con un grupo de amigos inteligentes, amantes del buen comer y la buena música. Son esos breves momentos en la vida que se disfrutan a plenitud, como la noche hace ya un tiempo en que coincidimos con mi esposa Esther en Trattoria Angiolino, del gran amigo David Pezzotti, con José Del Castillo, Onorio Montás y Harold Priego y juntamos sillas en la sobremesa para hablar de todo un poco, permitiéndonos descubrir una enorme afinidad. Y sobre todo, la sorprendente afición del genial caricaturista, por desgracia ya ido, por la ópera, su pasión especial por Rigoletto, de Verdi su preferida, y su capacidad para tararear “Bella figlia dell´amore”, lo que, confieso, nunca he podido.

Lo fascinante de este cuarteto de la escena final del tercer acto, es que el tenor, el Duque de Mantua, debe cantar todo el tiempo en registro agudo y mantenerse así por encima de las otras tres voces de barítono (el jorobado bufón Rigoletto), soprano (Gilda, su hija) y contralto (Maddalena). La pieza es una de las más celebradas del reportorio verdiano, debido a que esas cuatro voces se fusionan excepcionalmente al final de la melodía hasta formar un todo pleno de fuerza sobrecogedora. Leer más de esta entrada

Nuestra inhóspita capital

MIGUEL GUERREROSanto Domingo es una ciudad inhóspita, agresiva, que no ofrece a sus residentes muchos lugares de esparcimientos. Los lugares públicos de entretenimiento y dispersión son escasos e inseguros. Son muy pocos los espacios donde las familias puedan disfrutar de una tarde de ocio los fines de semana o ir a acampar para un picnic, tendido en la hierba, en un área verde, la mayor parte de las cuales han sido cerradas con verjas para limitar el acceso de personas, algo insólito y aberrante.

Los problemas comunes de una ciudad grande como la capital dominicana se resuelven entre nosotros con la más absoluta falta de originalidad, cerrando el paso, trátese de gente como de vehículos. Así resulta un fastidio asistir a los pocos espectáculos dignos de verse que cada cierto tiempo se presentan en escenarios como el Teatro Nacional Leer más de esta entrada

Lula y sus 30 millones de pobres

MIGUEL GUERREROEn medio de la crisis que los sacude, los brasileños podrían estar preguntándose hoy si realmente los gobiernos del expresidente Lula sacaron a treinta millones de ellos de la pobreza. Frei Betto, uno de los fundadores del partido de los Trabajadores (PT ), miembro del gabinete de uno de esos dos gobiernos y cercano colaborador de Lula, tiene una respuesta.

En declaraciones al periódico español El País, Betto dijo que el PT “necesita hacer una profunda autocrítica”. A su juicio, aunque los gobiernos de Lula y el primer mandato de Dilma Rousseff han sido los mejores que ha tenido Brasil cometieron muchos errores en esos doce años. “Uno de ellos”, dijo, “el haber priorizado el acceso de los brasileños a bienes personales, tales como automóviles, electrodomésticos, televisor en color, teléfono móvil, etc. Debería haberse priorizado el acceso a bienes sociales, como la educación, la salud, la vivienda, el saneamiento, el transporte, la seguridad…” Leer más de esta entrada

¡Cállese muchacho!

MIGUEL GUERREROUna de nuestras grandes debilidades, que arrastramos del hogar y de la escuela, es la resistencia a hacer preguntas. El temor a un “¡Cállese muchacho!”, en la casa, y a una reprimenda del profesor, les cerró los labios a esta sociedad; una herencia que creció en el largo periodo de opresión del trujillismo, cuyo legado de autoritarismo está aún presente en muchas de las actividades de la vida nacional, sea en la esfera política, como social, económica, artística y deportiva.

La tradición de permanecer callado incluso ante los más grandes enigmas de nuestra acontecer, ha mantenido en el más hermético de los secretos detalles importantísimos de nuestra historia pasada y reciente. Ignoramos, por ejemplo, el final de la vida del patricio Juan Pablo Duarte. Sabemos que murió en Venezuela rodeado de escasez y olvidado del reconocimiento de sus compatriotas. Pero no podemos asegurar cómo vivió esos años, de quienes se rodeó y si tuvo finalmente descendientes, como afirman sin prueba alguna muchos estudiosos venezolanos. Leer más de esta entrada