El mito del patrimonio público

Hablar de enajenación del patrimonio público en el caso de la privatización de las empresas públicas o la venta de acciones de Punta Catalina pudiera ser un bonito lema político en los tiempos de campaña. Pero definitivamente esa clase de retórica carece ya de lugar en el ámbito de la moderna economía e incluso en la discusión de los temas fundamentales en las relaciones entre los estados.

Mitterrand, a pesar de su muy “avanzado” y radical proyecto común con el Partido Comunista francés en los tiempos en que era candidato presidencial, fue después quien impulsó el traspaso de empresas y actividades públicas a la esfera privada, con excelentes resultados para los franceses. Fue otro socialista, Felipe González, quien en España libró a sus compatriotas de la tiranía derivada del control estatal de empresas de servicio público. Y un socialista más, el presidente Lagos, en Chile, quien promovió un tratado de libre comercio con Estados Unidos, que a los dos primeros años de ejecución ya daba a ese país oportunidades que parecían imposibles antes del acuerdo. Leer más de esta entrada

La esencial moderación

Una de nuestras grandes e impostergables prioridades no se relaciona con la economía. Se refiere más bien a la actitud que debemos asumir como nación ante los retos del porvenir y los conflictos actuales. La obligación consiste en evitar que las posiciones extremas, como pudiera estar ocurriendo, secuestren el debate de los temas trascendentales.La manera irresponsable con que esos asuntos se ventilan a nivel de algunos medios de comunicación electrónicos conduce a un laberinto del que resultaría muy difícil salir, si el país se deja arrastrar sin oponer resistencia. En los períodos difíciles, los ánimos suelen exacerbarse. Las pasiones por lo regular anulan toda posibilidad de análisis objetivo sobre la realidad. El peligro es obvio. En situaciones como esa las posiciones radicales se imponen y la moderación no encuentra espacio para expresarse.

Con inusitada frecuencia vivimos esas experiencias. Pero ahora que los desafíos pudieran elevarse por encima de nuestras posibilidades, la moderación debe imponerse a fin de impedir que las aguas desbordadas inunden la discusión y ahoguen las oportunidades que el futuro nos depara. Entiendo que es muy fácil caer en la tentación de la superficialidad, pues esta no demanda esfuerzo alguno. Sin embargo, sus consecuencias son funestas. Leer más de esta entrada

Exigencias absurdas de transgéneros

A propósito de la discusión acerca del derecho que exigen los llamados transgéneros de usar los baños de mujeres en los lugares públicos, la historia registra un incidente muy engorroso sobre el nombre de un diplomático griego y su tradición al persa que provocó el rompimiento de relaciones con Irán, durante la monarquía de Rezha el Grande, el primero de la dinastía Pahlevi, en los años veinte del siglo pasado.

El monarca persa, según sus biógrafos, era un hombre muy irascible, capaz de defenestrar incluso a sus propios ministros, como fue el caso de aquél a quien llamó directamente la atención y al no pedir este perdón, protestar y tratar de defenderse, lo asió con sus fuertes y gigantescas manos por la solapa, lo empujó hacia una ventana y lo lanzó al vacío. En otra ocasión mató a patadas a otro de sus ministros.

Pero el incidente que motivó la crisis con Grecia se produjo cuando el nuevo embajador heleno presentó sus credenciales al monarca. Cuando el gran chambelán Teymurtache lo presentó como el señor Kyriakos, “enviado extraordinario del rey de los griegos”, hubo estupor en la sala. Leer más de esta entrada

El robo de propiedad pública

La prensa ha reseñado el hurto de propiedades públicas que no alcanzan a llamar la atención municipal, pero constituyen graves delitos contra la ciudad. La sola mención de los objetos robados produce una enorme pérdida del ánimo, porque podría llevar a la falsa conclusión de que somos una sociedad de cleptómanos. Las hazañas incluyen el robo de bustos de próceres, tapas del alcantarillado, alambres de teléfonos y del cable, así como de las redes de electricidad.

La lista es mayor todavía. En amplias zonas comerciales y residenciales quedan ya muy pocos letreros de bronce y las preferencias de los hábiles delincuentes dedicados a esa tarea han incluido las verjas de metales que rodean edificios y parques públicos, como el lugar turístico de Los Tres Ojos, el Jardín Botánico y el antiguo Parque Zoológico, entre otros. Lo más grave de todo esto es que las autoridades municipales, que se sepa, no han podido dar con esos maleantes, por más que la lógica sugiera que estos objetos robados sólo pueden comercializarse en unos cuantos, muy escasos, establecimientos industriales. Leer más de esta entrada

Los jueces del Constitucional

El ejercicio del voto, consagrado como un derecho por la Constitución, implica una expresión de militancia, adhesión o simpatía política, a despecho de quien de los candidatos o partidos se beneficien. La observación viene a propósito de muchas de las injustas objeciones que se hicieron a varios de los aspirantes a ocupar las vacantes llenadas este lunes en el Tribunal Constitucional y en especial a uno de los escogidos.

No cabe duda alguna de que antes y después de su elección los jueces originales de esa corte ejercieron su derecho a votar por los candidatos de sus preferencias y probablemente varios de ellos, quien sabe si la totalidad, ocuparon posiciones en gobiernos de partidos del que fueron incluso dirigentes. Tal es el caso, por ejemplo, del presidente del tribunal, el doctor Milton Ray Guevara. Y con toda seriedad pregunto: ¿Acaso ese historial lo inhabilita o inhabilitó para ser seleccionado para la elevadísima posición que desempeña? Por supuesto que no. Poner reparos a un juez de la seriedad y gran desempeño del presidente del tal vez más alto e importante tribunal de la nación por sus simpatías o inclinaciones políticas, si las tuviera, me parecería irracional, porque lo que se requiere de un buen juez es su compromiso y respeto por el derecho y la justicia. Leer más de esta entrada

La inmigración y el sentimiento de culpa

Cuando cotejo las reacciones a las denuncias contra el país por el tema migratorio, me asalta el temor de que pudiera estar creciendo entre nosotros un sentimiento de culpa por la penosa situación que enfrenta el pueblo haitiano y, muy especialmente, aquellos que han tenido en el territorio nacional la oportunidad que su nación no les ofreció. No es mi propósito entrar en el estéril debate, en este pequeño espacio, de si esas oportunidades les han servido de algo. Me resisto a añadir otra pérdida de tiempo a una discusión que a lo largo de los años no ha conducido a ninguna parte.

Lo cierto es que a partir de la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional, la República Dominicana ha sido objeto de persistentes críticas, muchas de ellas injustas, que distorsionan la realidad de la inmigración ilegal masiva y creciente, un flujo humano que desborda desde hace tiempo la capacidad nacional para asimilarlo. La imagen que se ha creado de nosotros como nación ha generado estereotipos, contra los cuales el gobierno del presidente Danilo Medina ha tenido que lidiar para hacer entender a la comunidad internacional la validez de los argumentos que sustentan la política migratoria, sustentada en el Plan Nacional de Regulación. Leer más de esta entrada

Preguntas que no tienen respuestas

¿Qué espacio puede reservarse a un sujeto que a sangre fría le quita la vida a un ciudadano para despojarle de un celular? ¿Cuánto más allá de su precio en el mercado puede tener de valor ese pequeño aparato telefónico? ¿Qué utilidad para un país puede representar quien procede con tanta violencia, llenando de zozobra a la comunidad con sus actos vandálicos? ¿Es justo que a esos antisociales se les reconozcan derechos que ellos les niegan a sus víctimas? ¿Por qué les resulta tan fácil a esos criminales evadir la persecución policial y el puño de la justicia?

Con frecuencia el temor que invade a la sociedad por la repetición de hechos de esa naturaleza, cambia los hábitos de vida de sus miembros, debido a la inquietud que les produce la posibilidad de ser los próximos. El daño social de estas acciones criminales termina siendo muy superior a los efectos físicos que les causan a las víctimas. Leer más de esta entrada

Un volcán de resentimientos

El volcán hizo erupción. En la puesta en circulación de un libro del dirigente peledeista Franklin Almeyda que recopila sus artículos publicados en elCaribe, el presidente del PLD, Leonel Fernández, comparó lo que, según dijo, le ha tocado vivir desde que dejó la Presidencia de la República en agosto del 2012 con lo que en la historia bíblica se conoce como “la travesía del desierto”.

Para quien ha sido tres veces presidente de la nación, su caso se asemeja a lo que padecieron Moisés y el pueblo hebreo al abandonar el reino de los faraones en Egipto en la búsqueda de la tierra prometida al pueblo elegido por Dios. De acuerdo con la reseña de los medios Fernández dijo: “…, lo que ha ocurrido con nosotros no es nada nuevo en la historia, pero uno no lo entiende bien hasta vivirlo; uno lo puede leer, lo puede estudiar, pero eso se entiende mejor cuando uno lo vive”.

¿Qué ha sufrido o se le ha hecho al expresidente que pueda tener semejanza con la travesía de décadas que Moisés y su pueblo tuvieron que sufrir hasta alcanzar lo prometido? ¿Dónde está el paralelismo? ¿En el viacrucis de tan larga caminata en los albores de la tradición bíblica o en los personajes? Leer más de esta entrada