Una tarea de la escuela

Ahora que un gobierno se ocupa seriamente de la educación, me parece una prioridad que el sistema escolar enfatice en la necesidad de que los estudiantes mejoren su dicción y aprendan a hablar bien su idioma, el español. Muchos de los problemas que técnicos y profesionales confrontan en el mercado laboral se relacionan con su incapacidad para expresarse correctamente, en especial en los casos en que el lenguaje juega un papel fundamental en el ejercicio de una profesión o un oficio.

Hablar con propiedad es un atributo que se aprende a temprana edad. Y enseñarlo adecuadamente es una tarea primordial de la escuela, desde que se ingresa a ella, porque el regionalismo insular en el habla crea vicios imposibles de superar cuando se alcanza cierta edad. Incluso es preocupante escuchar a muy buenos estudiantes de colegios muy acreditados, excelentes por ejemplo en ciencias y matemáticas, pero penosamente cortos en el hablar. Las fallas del sistema en la enseñanza del idioma estriban en la poca atención que se le presta al habla y, por supuesto, a la escritura, en los niveles más bajo del sistema escolar, muy especialmente en la enseñanza pública, si bien es justo admitir que la falla afecta también la esfera privada. Leer más de esta entrada

El compromiso que el país necesita

En la tradición política dominicana, nada que haga el gobierno encuentra apoyo en la oposición. Esa característica peculiar de nuestro accionar político se da incluso en los temas en que teóricamente hay coincidencia de pareceres, impidiéndonos avanzar en la búsqueda de solución a los problemas que arrastramos desde el nacimiento mismo de la República.

Se ha escuchado decir a todo aquél que hace vida política partidaria que la educación es la clave del futuro, la magia liberadora de la esclavitud proveniente de la ignorancia y el analfabetismo. Lo mismo ha ocurrido con la salud pública, el medio ambiente, el transporte, los servicios públicos y cuantas cosas influyen en la vida diaria de la gente que habita este país. Bastaría una simple revisión de las propuestas electorales, las actuales y las del pasado, para comprobar cuán similares son y han sido las de unos y las de los otros, sin que en la práctica se haya dado un concierto de voluntades para hacerlas realidad y sentar así las bases del bienestar real al que todos tenemos derecho sin importar afiliaciones y creencias. Leer más de esta entrada

Un momento de relajación

Muy pocos tenores, desde su estreno en el Teatro Italiano de París en enero de 1835, han incorporado a su repertorio “I puritano” (Los puritanos) la célebre ópera de Vincenzo Bellini, que uno de sus mejores intérpretes de todos los tiempos, el mítico y legendario tenor lírico canario Alfredo Kraus, llegó a calificar de “inhumano” tras renunciar a interpretarlo de nuevo por el enorme esfuerzo que requiere el papel estelar del personaje Arturo Talbot.

Algunos biógrafos del compositor aseguran incluso que su temprana muerte, sin haber cumplido los 34 años, meses después del estreno de la obra, tuvo que ver con la fatiga que en él produjo escribirla.

A pesar de su corta carrera, Bellini dejó a la posteridad un amplio catálogo de obras, que incluye otras nueve óperas, algunas de ellas entre las más famosas como Norma y La sonámbula, seis sinfonías, un concierto para oboe y orquesta, numerosas arias, romanzas, cantatas y un tedeum. Leer más de esta entrada

En el aniversario de la Restauración

Un lector se molestó por mi respuesta a una pregunta suya. Me pidió opinión sobre quien ha sido el mejor compositor clásico de la historia y el más grande beisbolista dominicano. Acerca de lo primero le dije que ni Daniel Barenboim se aventuraría a responderle y como neófito en la materia yo apenas podía mencionar mis favoritos. “Beethoven, por supuesto”, respondió por mí. Bueno, déjeme con Tchaikowsky, Mozart y Puccini, según como me sienta ese día, le acoté. “No querrá usted decir que son mejores”. Le hablé de mis preferencias, me defendí. ¿Y dónde deja usted la Novena”. ¿Qué tiene que ver la Novena? ¡La de Beethoven!, me cortó con un grito de desesperación.

Bueno, amigo, no entremos en esa discusión. Le hablé de mis favoritas, le respondí un poco a la defensiva. ¿Cuáles, por ejemplo?, parecía un interrogatorio. Si le interesa tanto me quedó con La Patética, la sexta sinfonía de Tchaiskovsky, no la sonata no. 8 de Beethoven. Su reacción parecía indicar que me creía medio loco. Usted es aficionado a la ópera, según tengo entendido ¿qué me dice? Ya le dije que Puccini, pero para cerrar esto mi favorita no es ninguna de las suyas, sino Cavallería Rusticana, a lo que agregué que el cuarteto final de Rigoletto, de Verdi, me deja sin aliento. Leer más de esta entrada

Una discusión infectada de prejuicios

El debate alrededor del tema del aborto ha sido infectado por los prejuicios morales y religiosos, dificultando una sana discusión que permita alcanzar un acuerdo sobre un tema que despierta tantas pasiones e incoherencias. Lo cierto es que la veda contra toda forma de interrupción del embarazo desprotege a la mujer del abuso y las violaciones. Este fenómeno social, cada día más alarmante, constituye uno de los factores de discriminación de género más denigrante en la sociedad dominicana.

Atrapados en los argumentos éticos y religiosos de un problema de innegable carácter médico-social, el Congreso y las organizaciones opuestas a la despenalización por causas más que justificadas, pierden de vista que el delito de violación e incesto quedan así marginados de la discusión. Tampoco toman en cuenta, las consecuencias psíquicas del drama humano de obligar a una mujer o a una menor a tener un hijo indeseado, que en los casos de embarazos médicamente mal tratados pueden llevar a la muerte de la madre e incluso de la criatura. No se trata de discutir si se permite el aborto bajo toda circunstancia. No es lo que está en el tapete. Leer más de esta entrada

Un llamado a la reflexión

En su recorrido semanal por el interior del país, al que nos tiene acostumbrado desde su llegada al Palacio Nacional, el presidente Danilo Medina abordó en una oportunidad un tema crucial. Si no detenemos la desforestación de nuestros bosques, dijo, podríamos convertirnos en una réplica de lo que hoy es Haití, nuestro vecino. La advertencia del mandatario no debería caer en el vacío ni vista como un asunto político partidista. Se trata de un reto fundamental, del que dependerá en un futuro no lejano la capacidad nacional para abastecer a la población de agua potable y garantizar la producción de alimentos en gran escala.

No se trata pues de una cuestión que competa solamente al gobierno. Es un desafío que exige la total entrega del liderazgo nacional, en todos los ámbitos de la sociedad, sin exclusión, porque del éxito que alcancemos en proteger nuestros bosques dependerá, en gran medida, la vida de nuestros ríos y las demás fuentes de agua, necesarias para la supervivencia humana. Es un tema que requiere de un compromiso serio, por encima de cuantas diferencias existan entre partidos y las demás organizaciones, sean gremiales, profesionales o empresariales, capaces de contribuir a la formación de una gran alianza para proteger un recurso vital de la República. Leer más de esta entrada

La mujer en la Unión Soviética

La liberación femenina se anotaba como uno de los objetivos de la revolución marxista, pero con excepción del derecho al trabajo rudo era poco lo que esa sociedad proporcionaba a las mujeres que no hubieran conseguido ya en otros países. Muchas de las restricciones y prejuicios del absolutismo zarista contra el sexo femenino se mantuvieron durante todo el periodo stalinista e incluso le sobrevivieron.

Tras la muerte de Lenin en 1924, Stalin promulgó una ley que puso bien en claro el papel de la mujer en la sociedad proletaria. El breve periodo de liberalidad femenina de los primeros años de la revolución, que permitían el amor libre y condenaban las viejas tradiciones relativas al matrimonio como anacrónicas, quedaba sepultado así con esta iniciativa stalinista.

La disposición prohibió el aborto, permitido en los inicios del bolchevismo, hizo más rígidas las reglas del divorcio y con la eliminación del patronímico y el uso en su lugar de una rayita, equivalente en ruso del hijo de nadie, se condenó a la madre y a los hijos naturales con una cláusula de identidad, que se mantuvo vigente 16 años después de la muerte de Stalin. Leer más de esta entrada

El sentido de la realidad

El expresidente Leonel Fernández ha perdido el sentido de la realidad, como ya había extraviado el de la proporción. Su candidatura que él ha venido persiguiendo desde que dejó la presidencia, es tal vez la mayor prueba de ello. Admito cuán difícil es decirle a un líder que el final le ha llegado y cuánto cuesta convencerlo. Su irrefrenable protagonismo no le deja escape.
Necesita de reconocimientos y aplausos y el elogio de su personalidad que él mismo cultiva, sea que se crea un Moisés, un Buda o el propio Cristo, traicionado por sus discípulos.

Tal vez en su mundo de fantasía no se le ha dicho que su candidatura, si llegara a imponerse, sería su sepultura política. Un final lleno de riesgos legales, en un escenario nuevo con otra estructura de justicia, con jueces de carrera sin ataduras partidarias y un sentido del derecho más allá de las estrechas fronteras de adhesión a una causa política ebria de fama y riqueza, en la que ha encontrado refugio.

El caso es predecible. Su postulación a un cuarto periodo no podría ofrecerle al país cosas que no hiciera en doce años de mandato, salvo una que otra línea del metro, con lo cual su círculo íntimo estaría a gusto. Leer más de esta entrada