Cuando un liderazgo se marchita
15 enero, 2020 Deja un comentario
Como todo en la vida, la calidad de un liderazgo que envejece se mide no por quienes lo critican sino por quienes lo defienden de manera irracional. Y son estos últimos lo que definen y resaltan, no otros, la ruta de la bancarrota moral. Ha sido esta una constante, que se acentúa en la medida en que el deterioro hace mella en el sentido del equilibrio, a partir de lo cual se pierde contacto con la realidad y se muestran incapaces de diferenciar entre lo claro y lo oscuro y el paso del tiempo, creyéndose por encima de todo interés público.
Cuando esta situación se da en aquellos casos en que hubo alguna vez expectativas en la población, el sentimiento popular alcanza una confusa mezcla de compasión y desconcierto. Esto hace que la adhesión se exprese en gritos; ruidos que lastiman los oídos y llenan de estupor los ambientes mediáticos, porque es a partir de ese momento en que emigran los espacios para la moderación y el buen sentido. Es la fase en la que ya no se puede volver atrás ni recuperar tiempos perdidos y el aprecio público se esfuma para siempre. Leer más de esta entrada

