Una vecindad difícil (18)

Esa mañana Bosch envió un cable al representante dominicano ante la OEA a fin de que presentara una enérgica protesta por esta nueva agresión haitiana. El canciller Héctor García Godoy, quien había sustituido a Freites, reunió al cuerpo diplomático para comunicarle la intención del Gobierno de dar un ultimátum a Duvalier para que cesara de inmediato el fuego contra una población dominicana. El país, le dijo el Canciller, se reservaba el derecho de responder con los medios que considerara a su alcance.

Probablemente no se conozcan nunca todos los detalles de lo sucedido ese día. Pero Bartolomé Benoit, entonces jefe del comando de Mantenimiento de la Base de San Isidro, a cuyo cargo estaban el cuidado de los aviones y los blindados, me relató, en todas las entrevistas que sostuvimos, que a muy temprana hora de esa mañana del 23 de septiembre fue enviado a buscar por el general Atila Luna. El jefe de la Fuerza Aérea estaba con Bosch en el extremo de la pista, casi al borde de los montes que la rodean, esperando dentro de un automóvil. Las escoltas de ambos vigilaban unos metros más atrás. Después de la breve presentación de rigor, el Presidente se dirigió a Benoit: -¡Prepárese, coronel. Quiero que nuestros aviones comiencen a dejar caer sus bombas sobre Puerto Príncipe a más tardar a las once de la mañana!-

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Una vecindad difícil (17)

En el Libro Blanco publicado meses después por las Fuerzas Armadas para justificar el golpe contra Bosch, se da una versión distinta. “A las ocho de la mañana de ese día (23 de septiembre), el Presidente Bosch citó para una reunión a los Jefes de las Fuerzas Armadas. En el curso de la misma ordenó al general Miguel Atila Luna, jefe de la Fuerza Aérea, que dispusiera de un avión militar para arrojar millares de volantes sobre Haití, cuyo texto había redactado de su puño y letra. Le ordenó, además, que preparara aviones para bombardear Puerto Príncipe a las once de la mañana. El Comodoro Rib Santamaría, jefe de la Marina de Guerra, propuso que se enviara una comisión a la frontera para conocer la verdad en el terreno de los hechos”.

Esta comisión realmente fue designada. Estaba integrada por altos oficiales de todas las ramas de las Fuerzas Armadas. En otro avión militar volaría un grupo de periodistas de El Caribe y el Listín Diario. Estaría también Rafael Bonilla Aybar, director de Prensa Libre.

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Una vecindad difícil (16)

En ese clima de tensión, Bosch expresó el temor de que Duvalier generara “nuevas violaciones de carácter irreparable contra las personas de los funcionarios que integran nuestra misión, contra los ciudadanos haitianos que se acogieron a nuestro asilo diplomático, y contra los ciudadanos dominicanos residentes en Haití, violencias que mi Gobierno se siente en la imperiosa necesidad de conjurar en cuanto esté a su alcance”.

La crisis se prolongó hasta mediados de mayo, aun cuando la intervención de la OEA alejó desde mucho antes la amenaza de un conflicto armado. En agosto, un fracasado intento de invasión a Haití revivió la rivalidad entre los dos gobiernos, sin alcanzar las dimensiones de una crisis internacional. Lo del 23 de septiembre fue otra cosa.

Las primeras informaciones sobre el nuevo incidente fronterizo fueron difundidas por Radio Santo Domingo en su boletín de las 6:30 de la mañana. Poco después, a las ocho, Bosch convoca a los jefes militares a una reunión.

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Una vecindad difícil (15)

En la comunicación del canciller haitiano al dominicano, se rechazaban cargos de violación a la embajada en Puerto Príncipe y se acusaba al gobierno de Bosch de provocar un enfrentamiento entre las dos naciones. También anunciaba la decisión haitiana de romper relaciones diplomáticas con el país.
Freites respondió al día siguiente la comunicación, haciendo responsable al gobierno haitiano de la seguridad del personal de la misión dominicana en Puerto Príncipe y de los haitianos que allí habían buscado refugio.

“Ante la negativa del Gobierno de Vuestra Excelencia de admitir las inauditas violaciones de que se ha hecho víctima a la representación diplomática dominicana en Haití, cúmpleme reiterar, por medio de la presente, la veracidad de las citadas transgresiones, las cuales han sido ya atestiguada por terceros idóneos”.

La Cancillería insistía en que el Gobierno “no tiene dudas de que las imputaciones que Vuestra Excelencia formula en su comunicación cablegráfica contra los representantes diplomáticos dominicanos responden al propósito de encontrar una disculpa a las transgresiones insólitas y que por tanto no merecen ser tomadas en cuenta”.

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Una vecindad difícil (14)

El periódico La Nación elogió la previsión de Bosch de proteger de la ira popular a la embajada haitiana en Santo Domingo. En un editorial de su edición del 30 de abril, concluía: “Afortunadamente la previsión del Presidente Bosch al ordenar la protección de la embajada haitiana impidió que se cometieran hechos que no hubieran conducido más que a agravar el diferendo dominico-haitiano, y de ellos debemos sentirnos todos plenamente satisfechos”. El apoyo a la postura oficial provenía de todas partes, de la Asociación de Industrias, usualmente desafecta a la política gubernamental; del Senado, que en sesión extraordinaria del día 29 de abril, aprobaba una resolución de respaldo “de manera decidida y definitiva” a la conducta del Gobierno frente al “régimen despótico y autocrático” de Haití. El Senado pedía a los organismos internacionales “una rápida y justa decisión que satisfaga las aspiraciones del pueblo dominicano”.

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Una vecindad difícil (13)

El comunicado del PRD formulaba un llamamiento urgente “a todos los partidos políticos; organizaciones obreras y campesinas; instituciones profesionales, estudiantiles, culturales, patronales y religiosas, a fin de que se apresten a defender en un apretado bloque la ofendida dignidad patria”.

La mayoría de las organizaciones respondieron al llamamiento. Y el respaldo al Gobierno cobró fuerzas con la publicación del testimonio del ex encargado de Negocios en Haití, Frank Bobadilla. El relato, entregado a la prensa en la residencia del Presidente Bosch, constituía una incitación al patriotismo. “Acabo de regresar a la República vivo y sano”, comenzaba Bobadilla, “gracias a Dios y al respaldo decidido y responsable que me dio en todo momento el Gobierno y el pueblo dominicanos, circunstancia ésta que me infundía presencia de ánimo para afrontar la inaceptable actitud de vejamen del Presidente Duvalier. He despertado de la terrible pesadilla dantesca que vive, en intenso drama que rebasa todas las concepciones imaginarias, un virtuoso y humilde pueblo que se debate por su pervivencia y por su convivencia en el plano de la dignidad en que aspiran vivir todos los pueblos libres del mundo”.

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Una vecindad difícil (12)

El momento era delicado. Y no parecía haber aberturas para una salida amistosa. “Lamentable es reconocer que estas burdas e incalificables agresiones no son en manera alguna hechos aislados, sino por el contrario constituyen la culminación de una serie de provocaciones irresponsables con las cuales el gobierno haitiano pretende ultrajar la dignidad de la nación dominicana y afrentar su soberanía”.

Freites se quejaba de que el gobierno tenía razones “para no abrigar la menor duda de que realmente el propósito del gobierno haitiano, como lo revela su proceder, se encamina a provocar una crisis entre los dos países con miras a desviar la atención del pueblo haitiano de la conflictiva situación interna de que es solamente culpable su propio gobierno”.

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Una vecindad difícil (12)

El momento era delicado. Y no parecía haber aberturas para una salida amistosa. “Lamentable es reconocer que estas burdas e incalificables agresiones no son en manera alguna hechos aislados, sino por el contrario constituyen la culminación de una serie de provocaciones irresponsables con las cuales el gobierno haitiano pretende ultrajar la dignidad de la nación dominicana y afrentar su soberanía”.

Freites se quejaba de que el gobierno tenía razones “para no abrigar la menor duda de que realmente el propósito del gobierno haitiano, como lo revela su proceder, se encamina a provocar una crisis entre los dos países con miras a desviar la atención del pueblo haitiano de la conflictiva situación interna de que es solamente culpable su propio gobierno”.

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