El Bosch que el país no debe olvidar

El verdadero legado de Bosch no se relaciona con la creación de dos partidos, uno de los cuales, el PRD, él no fundó y cuyo liderazgo alcanzó fortuitamente. Mucho menos con los escasos frutos materiales de su administración de sólo siete meses. Su verdadero aporte a la política fue siempre de carácter moral, a pesar de su carácter irascible y sus insufribles cambios de humor que caracterizaron sus relaciones con la prensa y sus opositores. Pero no fue hasta su retiro virtual, aquejado por los quebrantos propios de la vejez, cuando el grueso de la nación que se le opuso políticamente se lo reconociera.

En mi obra “El golpe de Estado”, se hace el siguiente relato: “En las semanas siguientes al golpe, el Triunvirato hizo ingentes esfuerzos por presentar al efímero régimen de Bosch como corrupto. Fue uno de sus grandes fracasos. La reputación del expresidente era la de un hombre austero, decidido a vivir del producto exclusivo de su trabajo. Las insinuaciones de corrupción encontraron poco eco en la prensa internacional. Muchos diarios del exterior, por el contrario, dedicaron amplios espacios para resaltar la sencillez con que Bosch y su esposa vivían.

Leer más de esta entrada

De minería y medio ambiente (2 de 2)

La oposición a la explotación minera fue y sigue siendo más emocional que racional. En varias oportunidades me he referido al consejo dado por el entonces presidente de Ecuador, Rafael Correa, cuando al referirse a la cuestionada actividad minera local, dijo enfáticamente: “No le digan no a la minería”.

Su argumentación tiene innegable valor porque en su gobierno la explotación racional de los recursos del subsuelo, especialmente el petróleo, fue de la más alta prioridad. La apasionada inclinación a rechazar la realidad de la actividad minera, a base de lugares comunes y descalificaciones supone una falta descomunal de conocimiento, y puede congelar nuestro proceso de crecimiento y reducir nuestras posibilidades económicas a renglones sin ningún peso en el comercio internacional.

Leer más de esta entrada

De minería y medio ambiente (1 de 2)

A pesar de la oposición ambientalista, sigo creyendo en la necesidad de una explotación racional de nuestros recursos del subsuelo para apoyar los esfuerzos dirigidos a ensanchar la economía y mejorar las expectativas de la población. Obviamente toda explotación de los recursos no renovables debe estar sujeta a una estricta vigilancia del medio ambiente y llevarse a cabo en condiciones contractuales ventajosas.

Cuando planteo el tema, por esta columna y otros medios, las reacciones en mi contra han sido devastadoras, con epítetos que no conocía, algunos me desean la peor de las suertes que la vida le puede deparar a un ser humano. Como el ejercicio independiente del periodismo me ha curado de todas esas cosas, no suelo prestarles atención, a excepción del comentario de una joven de Santiago, según supe de formidable formación profesional en el campo de la ingeniería ambiental, que me escribió diciendo que las mineras habían comprado mi conciencia. Admito que ese tipo de juicio descalificativo, propio de gente carente de criterio es muy común en las redes, pero al venir de una joven de vasto conocimiento en su área, me impactó. Y me impactó porque confirma la terrible enfermedad nacional de rehuir el debate serio de los temas fundamentales para reducirlos a una simple descalificación.

Leer más de esta entrada

Por un solo embajador en Roma

Desde la firma de los Pactos de Letrán, entre Pío XI y la dictadura fascista de Benito Mussolini, en febrero de 1929, con los que Italia reconoció la sede papal como Estado independiente, los países occidentales tienen acreditados embajadores ante el palacio del Quirinal, sede de la jefatura del Estado italiano, y el Vaticano. Sólo que muchos de ellos, por razones económicas, utilizan a un solo embajador para llenar las dos funciones. El país, en cambio, se gasta el lujo de tener allí dos representantes, es decir, dos sedes diplomáticas en una misma ciudad, con dos nóminas de personal, dos dotaciones y dos salarios altísimos para sus embajadores.

Leer más de esta entrada

Que se “rompan las barajas”

Las fortunas, algunas inmensas, reveladas en sus declaraciones de bienes por muchos funcionarios públicos, ofrecen una excelente oportunidad a la Dirección General de Impuestos Internos, diligente como siempre para aumentar sus captaciones y ensanchar la nómina de contribuyentes al fisco. No me refiero, por supuesto, a los empresarios hartamente conocidos con larga tradición en el mundo de los negocios, como son los excepcionales casos de varios ministros designados por primera vez en el sector público y que son figuras claves del entorno presidencial. Con toda seguridad, y me atrevería a apostar que es así, los negocios de este pequeño grupo, anteriores a la administración a la que sirven, deben estar en regla.

Leer más de esta entrada

Cuando no encuentro un tema

Cada vez que leo la intención de declarar otra amnistía general fiscal, y no es el caso ahora, me pregunto si es justo ser un ciudadano respetuoso de las leyes y fiel cumplidor de las obligaciones tributarias. Si es justo que las empresas paguen puntualmente sus impuestos, porque tanto para unos como para los otros, la práctica frecuente de los gobiernos de perdonar la evasión pone a los delincuentes en ventaja sobre aquellos pendejos negados a ponerse al margen de la ley, no por temor a las represalias, porque no hay precedentes, sino por respeto a sí mismo.

Me he preguntado si es correcta, y dónde está la lógica, de una amnistía fiscal en momentos, como ha sucedido, en que se buscaba una reforma cargada de nuevos impuestos a toda la población que de antemano no sabe qué hacer frente a una propuesta de embestida impositiva. Y me enfado al saber que una premiación de la evasión fiscal ensuciará el esfuerzo por alcanzar niveles aceptables de transparencia y decencia en la administración pública, más allá de las promesas oficiales que al final no son más que odiosas letanías que ya hieren los oídos.

Leer más de esta entrada

Perpetuas “prácticas democráticas”

¿Cuántas encuestas se requieren para que un candidato pueda proyectar una consistente imagen de vencedor? ¿Cuál de ellas le dice su real posicionamiento en el aprecio público? ¿Por qué si tantas encuestadoras coinciden en inclinar la balanza a favor de uno, no cesa la campaña de propaganda distorsionadora, que pone de relieve y fuera de contexto expresiones del otro, muchas de ellas ciertamente desacertadas en las circunstancias de una campaña ríspida, en la que el valor del dinero supera el de las propuestas?

En mis seis décadas de ejercicio periodístico he presenciado mucha agresividad en campañas políticas, y cómo la violencia verbal que esa confrontación genera se adueñaba del ámbito electoral, para abrirle espacio a la mentira y a la manipulación. He visto cómo se ha recurrido al arte de la fabulación y el accionar de los entornos de candidatos urdiendo planes para desprestigiar a adversarios y en ocasiones hasta a gobiernos extranjeros, apelando a grabaciones ilegales. Y he presenciado el uso de grandes cantidades de recursos públicos al servicio de candidaturas, con el pleno respaldo de un beneficiario, tal vez víctima también en el pasado de esa práctica ilegal.

Leer más de esta entrada

Los daños de las ocupaciones ilegales

La virtual usurpación de la propiedad privada mediante la ocupación ilegal de fincas, solares y edificios por gente desaprensiva que se escuda en el falso derecho de hacerlo en su condición de “padre de familia”, erosiona el clima de negocios y la libertad empresarial. Hay innumerables casos que lo confirman en las principales ciudades y en las zonas agrícolas y ganaderas. Importantes planes de desarrollo, en el ámbito turístico, industrial y comercial, han sido paralizados en las últimas décadas por esta práctica convertida en un sistema de hecho legalizado por la incompetencia de los tribunales y la apatía de funcionarios públicos que nada hacen para corregir esas invasiones irregulares.

Leer más de esta entrada