Aquella triste tarde de mayo
13 abril, 2023 Deja un comentario
Cuando mi padre murió, aquella triste y plomiza tarde de mayo, lo que proporcionó el valor necesario para soportar la tragedia enorme que se abatía sobre la familia, no fue más que la inmensa sensación de pequeñez que de mí mismo, y de mis hermanos, dejó reflejada su muerte.
La verdadera grandeza de su existencia no estaba en sus muchos logros personales, mezclados con similares tropiezos y desencantos, que hicieron de su vida una extraña conjugación de éxitos y fracasos, que terminaron por abatirle cuando ya le faltaban fuerzas físicas para enfrentar las tempestades. Su verdadera dimensión como padre residía en la sencillez de su corazón y en su increíble percepción para captar la esencia pura de la existencia humana, en la más intrascendente de las escenas cotidianas.



