El arte de bien combinar
22 julio, 2013 Deja un comentario
Al pensar en los que fueron mis años de infancia y adolescencia, siento en esta etapa de la vida que tal vez mi verdadera pasión fue siempre la música.
Aún recreo aquellos lejanos tiempos de escasez, cuando el miedo a la tiranía normaba la vida familiar, en aquella pequeña y modesta casa de la calle Fabio Fiallo, entonces Benefactor, en la que tendido sin camisa en el piso para amortiguar el calor, solía quedar maravillado escuchando a los grandes compositores clásicos.
Fue tal vez el concierto número uno para violín de Paganini o Introducción y Rondó Caprichoso de Saint Saënz interpretado por el francés Zino Francescatti, en el programa que transmitía todas las tardes HIZ, lo que produjo esos primeros escalofríos, que se sienten en la espalda, y de cuyo recuerdo nunca me he podido liberar. Leer más de esta entrada


