La sociedad civil

MIGUEL GUERREROLa sociedad civil, la que genuinamente integran los grupos organizados independientes de los partidos políticos, está en el deber de asumir el control del debate de los grandes temas nacionales, para evitar su festinación y que el país acabe, como parece a punto de hacerlo, en las garras de ciertos clanes partidistas, más pendientes de sus propios asuntos que los de la República.

Sólo esa reorientación de la agenda nacional pondrá al país en la senda de una discusión amplia de sus problemas fundamentales, a fin de colocar en el orden correcto aquellos que han quedado rezagados en la arena movediza del partidismo político, de donde parece imposible extraer verdaderas y perdurables soluciones. El camino por el que nos han conducido termina en un desfiladero, repleto de atajos que no llevan a ninguna parte. Leer más de esta entrada

La técnica de la coloratura

MIGUEL GUERREROPara muchos amantes de la ópera la coloratura es propia sólo de las buenas sopranos líricas ligeras, pero como técnica al fin es realizable en todo tipo de voz. La coloratura (color) requiere de una buena dicción y sobre todo de un canto preciso, ya que no es más que la capacidad de ejecutar sucesiones de notas rápidas y de esta manera poder extender la vocal de una sílaba a varias notas seguidas.

Las composiciones de Mozart, por ejemplo, demandan el dominio perfecto de esa técnica y grandes compositores del bel canto la elevaron al extremo de amplitud, agilidad y rapidez, como aparecen en casi todas las obras de Rossini, Bellini y Donizetti, aunque no con la misma frecuencia e intensidad en las de Verdi y Puccini, considerados ambos, sin embargo, como los dos más grandes genios de la tradición italiana de la ópera. Los compositores contemporáneos, los que han perpetuado con su genio el rico legado de sus antecesores, no hicieron de ella un recurso habitual de sus obras y esa ha sido la causa de que muchos críticos del arte lírico cuestionen permanentemente si fue debido a que no encontraron la forma de integrar esa técnica de modo natural a sus creaciones. Leer más de esta entrada

Crisis y pacto social

MIGUEL GUERREROLa crisis que nos abate no es de carácter económica, por más que los problemas en esa área nos agobien. La verdadera crisis nacional es de naturaleza mucho más amplia y acuciante. Nuestra realidad la muestra cada día y es imposible ocultarla y en extremo peligroso tratar de ignorarla para no avergonzarnos de ella o para rehuir las responsabilidades que nos competen.

La crisis real es la que se da en los barrios marginados, a ratos más extensos y populosos, donde la promiscuidad ronda por doquier, los vicios corrompen a las juventudes y estrechan el futuro de grandes comunidades de gente sin futuro y con escasas posibilidades de salir del mundo de miseria y desesperanza en que habitan. La otra cara de esa crisis es de carácter esencialmente moral y ética, en cuyo terreno crecen y se reproducen los peores hábitos administrativos y en donde la oportunidad de enriquecimiento ilícito viene con cada designación en el gobierno. Leer más de esta entrada

¿Estadista o hábil político?

MIGUEL GUERREROHace ya algún tiempo escribí sobre la pregunta de si corresponde realmente al expresidente Fernández la calificación de estadista o se trata simplemente de un hábil y bien instruido político superior a algunos de aquellos que le disputaban el poder y temen su regreso.

Para llegar a una conclusión habría sin duda que apelar a sus actuaciones. Intentémoslo. Un estadista es fiel a la Constitución que juró respetar y guardar y observa estrictamente las obligaciones que le imponen las leyes. Las notas del expresidente no son buenas en esta materia. Citemos sólo algunos casos. Con el contrato de la Sunland, de acuerdo con la Suprema Corte de Justicia, no observó el requisito de enviar el contrato al Congreso, protegido en el manto de la debilidad institucional que confiere a los gobernantes dominicanos un poder discrecional inadmisible en una democracia sólida y estable. Tampoco le aclaró al país en su momento el uso de ese dinero. Su gobierno ignoró las leyes de austeridad y la no menos importante de contratación y compra de bienes por el Estado. Leer más de esta entrada

De impuestos y “barrilitos”

MIGUEL GUERREROSi queremos progresar todos debemos pagar impuestos en justa proporción de los ingresos y apoyar los esfuerzos de la autoridad tributaria para cobrarlos. Por eso, sería interesante saber si los millones que se extraen de las arcas nacionales para financiar las supuestas actividades sociales de los miembros del Congreso, con los que impulsan sus aspiraciones políticas, están sujetos al pago de los impuestos que se les cobra a empresas y ciudadanos que actúan dentro del marco de la ley y cumplen sus obligaciones tributarias.

La pregunta viene al caso porque todos los ingresos de las personas físicas o sociales deben reportarse a la DGII, para el cobro del ITBIS y otros tributos establecidos por ley. Sin importar el uso que empresarial o personalmente se les de a esos ingresos, están sujetos al pago de impuestos. En una nación donde se ha precisado de donaciones internacionales para la construcción de letrinas rurales y se recurre al endeudamiento externo para suplir el déficit y los faltantes resultantes de décadas de gasto sin control, no es justo ni sensato que se financien con recursos públicos en sumas exorbitantes a congresistas que ya poseen sueldos privilegiados, para que puedan preservar su nivel alto de gasto y sostener el clientelismo en que basan sus prácticas políticas. Leer más de esta entrada

La reelección presidencial

MIGUEL GUERREROSi el presidente Medina optara por la reelección, inducido por su alto nivel de popularidad, ninguno de sus dos antecesores tendría argumentos para oponerse a una reforma constitucional que lo permitiera, a menos que entraran en contradicción con sus propias actuaciones. Leonel Fernández pronunció innumerables discursos sobre las virtudes del modelo estadounidense de dos períodos consecutivos. Tanto amor le tomó al puesto que modificó la Constitución para eliminarlo abriéndose así el espacio para un posterior regreso, a pesar de lo cual intentó sin éxito un tercer mandato a despecho de la traba constitucional que se lo impedía.

Hipólito Mejía auspició una reforma con el sólo propósito de postularse a una segunda presidencia, con todos los números en contra y con la abierta oposición de otros pretendientes de su partido. La experiencia culminó con una aplastante derrota y un regreso de Fernández, cuya salida del poder cuatro años antes, en el 2000, con un alto nivel de rechazo, parecía haberle liquidado como opción presidencial. Leer más de esta entrada

Economía y lucha contra la corrupción

MIGUEL GUERREROLas autoridades han mostrado cifras para ilustrar  sus argumentos sobre la recuperación nacional. La economía, dicen, creció un siete por ciento y ello es evidencia de cambios sustanciales. Los números parecen ser reales y están avalados por organismos internacionales. De manera que el año próximo, se afirma en el gobierno, la situación ofrecerá a los dominicanos nuevas oportunidades de progreso y bienestar. El caso es que el crecimiento por sí sólo no significa mucho, si bien es cierto que sin él no puede haber mejoría alguna.

El problema consiste en que a pesar del crecimiento económico alcanzado a lo largo de varias décadas, la situación de la población no cambió en ese período. Y para colmo, más ciudadanos descendieron entonces a la llamada línea de pobreza extrema y la clase media desmejoró bajo el peso de la inflación. Leer más de esta entrada

La moderación en el debate

MIGUEL GUERREROEl problema real del país no se relaciona tan sólo con la economía. Se refiere más bien a la actitud a asumir como nación ante los retos del porvenir y los conflictos futuros. La obligación consiste en evitar a toda costa que las posiciones extremas secuestren el debate de los temas trascendentales. La manera irresponsable con que esos asuntos se ventilan a nivel de algunos medios de comunicación electrónicos conduce a un laberinto del que resultaría muy difícil salir, si el país se deja arrastrar sin oponer resistencia alguna.

En los períodos difíciles, los ánimos suelen exacerbarse. Las pasiones anulan toda posibilidad de análisis objetivo sobre la realidad existente. El peligro es obvio. En situaciones tales las posiciones radicales se imponen y la moderación no encuentra espacio para expresarse. Con inusitada frecuencia vivimos en el país esas experiencias. Pero ahora que los desafíos parecen elevarse por encima de nuestras posibilidades, la moderación debe imponerse a fin de impedir que las aguas desbordadas inunden la discusión y ahoguen las oportunidades que el futuro nos depara. Entiendo que es muy fácil caer en la tentación de la superficialidad, pues esta no demanda esfuerzo alguno. Sin embargo, sus consecuencias son funestas. Leer más de esta entrada