El peligro del liderazgo mesiánico
6 marzo, 2015 Deja un comentario
Ningún liderazgo prolongado, aun cuando las virtudes de un político se asemejen a la de San Agustín o a la madre Teresa, le hace bien a un país. Lo que la República necesita son instituciones fuertes y democráticas, no líderes inspirados y mesiánicos, que casi siempre terminan hablándose a sí mismo en delirantes soliloquios, embriagados por la falsa ilusión de haber cambiado todo a su alrededor. Tal vez Mao haya sido la excepción. Cuando Nixon le dijo en su primera visita a China que le honraba saludar al hombre que había contribuido a cambiar el mundo, le respondió: “Sólo he contribuido a cambiar cuatro cuadras en las afueras de Pekín”, el lugar donde vivía.
Entre nosotros, Balaguer fue ocho veces presidente y otras tres más candidato presidencial sin éxito, dominando la vida política nacional por casi cinco décadas. Todavía a los noventa años, totalmente ciego y achacoso, incapaz de moverse por sí mismo dentro de su propia habitación, aspiró a la presidencia y mantuvo el liderazgo de su partido. Leer más de esta entrada


