Para saber qué se lee
8 abril, 2015 Deja un comentario
La prensa ha jugado un papel muy importante en el avance democrático experimentado en las últimas décadas, pero aún sufre de grandes defectos. Son muchos sus vicios heredados de un ya lejano pasado de autoritarismo que contaminó de miedo el porvenir y que en cierta medida explica las crónicas debilidades institucionales que padecemos, el temor a expresarnos con absoluta libertad y los temblores que en la mayoría de los ciudadanos, ricos y pobres, cultos e ignorantes, produce disentir de la autoridad y ejercer los derechos fundamentales propios de una democracia, garantizados además por nuestras constituciones.
Los medios han caído en la tentación de tutear a los dirigentes políticos y han hecho de esa práctica una norma en su diario quehacer, lo que genera un clima de confianza y acercamiento letal para la crítica y su independencia. Cuando un medio llama a un político por su nombre de pila, que es la forma en que casi siempre se promueven, le está sin quererlo tal vez haciéndole propaganda. Leer más de esta entrada



