El papel de la prensa (1 de 3)

MIGUEL GUERREROLos periodistas no estamos exentos de la intolerancia que tantas veces erosiona el clima de respeto a las opiniones ajenas que caracteriza el ejercicio democrático. Así como la prensa tiene absoluto derecho a formarse los juicios más severos sobre los líderes nacionales, en la misma medida éstos pueden forjarse los suyos con respecto a los medios y, en particular acerca de quiénes escribimos en ellos, sin excepción.

Si la crítica, a veces amarga, dura y sistemática, contribuye a recordarles a ciertos dirigentes sus limitaciones y el alcance de la prensa en una sociedad democrática, de igual manera los periódicos y los periodistas deben aceptar que ella se le aplica en lo que a las deficiencias de los analistas y el medio se refiere. La libertad de expresión garantiza el derecho de los ciudadanos a emitir sus ideas libre de toda coacción o presión. Y esto, por supuesto, no excluye a la prensa ni a los políticos. Leer más de esta entrada

La herencia del trujillismo

MIGUEL GUERREROHace días se cumplieron 54 años de la muerte a tiros de Rafael Leónidas Trujillo y resulta desilusionador reconocer el relativo éxito de quienes pretenden presentar como positivo ese largo periodo de tiranía. Jóvenes sin la menor idea del terror imperante en esa etapa funesta de la República, se hacen eco de aquellas voces irresponsables que se atreven a señalar que entonces se estaba mejor que ahora. Peregrina afirmación basada en el desorden que ha caracterizado algunas etapas de la vida nacional después de su muerte; fatal herencia de aquel régimen de oprobio.

Existe la tendencia a valorar esa tiranía única y principalmente sobre la base de sus realizaciones materiales. Estos parámetros de medición son inadecuados y no permiten un enjuiciamiento correcto de la fase que vivió el país entre 1930 y 1961. Leer más de esta entrada

La estrella de David

MIGUEL GUERRERODavid Ben Gurion se levantó lentamente de su asiento en una pequeña sala del museo de Tel Aviv. Eran las cuatro de la tarde y aunque se habían reunido en secreto para evitar una intromisión de las tropas británicas, prestas a abandonar Palestina, las calles de la ciudad eran un hervidero humano.

Decenas de miles de judíos ortodoxos, liberales, conservadores y comunistas, se apiñaban por toda la ciudad portando banderas azules y blancas con enormes estrellas de David. Los judíos de Europa Oriental habían sido obligados a llevar ese símbolo como un estigma y millones de ellos habían muerto en los campos de exterminio del nazismo. Esa tarde, del 14 de mayo de 1948, lo agitaban orgullosos. Habían esperado en la diáspora 2,000 años para hacerlo. Durante siglos, los judíos en todo el mundo habían orado y sufrido por ese momento. En la mesa familiar, ante las siete velas del candelabro sagrado de Israel, habían declarado noche tras noche mirando hacia el Este, de cara a la antigua ciudad de David: “El año próximo en Jerusalén”. Leer más de esta entrada

La herencia del trujillismo

MIGUEL GUERREROHace días se cumplieron 54 años de la muerte a tiros de Rafael Leónidas Trujillo y resulta desilusionador reconocer el relativo éxito de quienes pretenden presentar como positivo ese largo periodo de tiranía. Jóvenes sin la menor idea del terror imperante en esa etapa funesta de la República, se hacen eco de aquellas voces irresponsables que se atreven a señalar que entonces se estaba mejor que ahora. Peregrina afirmación basada en el desorden que ha caracterizado algunas etapas de la vida nacional después de su muerte; fatal herencia de aquel régimen de oprobio.

Existe la tendencia a valorar esa tiranía única y principalmente sobre la base de sus realizaciones materiales. Estos parámetros de medición son inadecuados y no permiten un enjuiciamiento correcto de la fase que vivió el país entre 1930 y 1961. Leer más de esta entrada

La doctrina social de la Iglesia (4 de 4)

MIGUEL GUERREROCuando la distribución de la propiedad es un obstáculo “al normal rendimiento de la economía”, lo cual no es originado siempre por la extensión del patrimonio privado, en interés del bien común, el Estado “puede intervenir para regular su uso, o también, si no se puede proveer justamente de otro modo, decretar la expropiación mediante “la conveniente indemnización”.

La sentencia no es hija de un discurso populista ni proviene de un líder comunista. Formó parte del mensaje radial de Pío XII, uno de los papas más conservadores de la historia, de septiembre de 1944, que citáramos en nuestra entrega de ayer. En Octagesima Advenies, años después, el Papa Paulo VI llegaba a conclusiones más radicales en materia económica. El Evangelio, escribió, “al enseñarnos la caridad nos inculca el respeto privilegiado a los pobres y su situación particular en la sociedad: los más favorecidos deberán renunciar a algunos de sus derechos para poner con mayor libertad sus bienes al servicio de los demás”. Leer más de esta entrada

La doctrina social de la Iglesia (3 de 4)

MIGUEL GUERREROUno de los teóricos más sobresalientes de la Doctrina Social de la Iglesia, C. Van Gestel, escribió que en ciertos momentos y bajo determinadas circunstancias, el bien común puede exigir una restricción del derecho de propiedad privada. Desde ese punto de vista oficial de la Iglesia, la nacionalización de una u otra industria “puede recomendarse en ciertos casos”.

Gestel también considera que el Estado puede abrogarse el derecho de imponer un estatuto jurídico especial a ciertas empresas o sustraer ciertos productos del mercado libre “reservándolos para los armamentos”, aunque su intervención deberá más bien atender a la extensión que a la restricción del derecho de propiedad privada, “de suerte que el régimen de bienes corresponda más directamente al destino universal de los bienes terrenos”. Leer más de esta entrada

La doctrina social de la Iglesia (2 de 4)

MIGUEL GUERREROAl analizar el papel del Estado en la economía, Juan XXIII escribió que uno de sus deberes es intervenir a tiempo a fin de contribuir a producir bienes en abundancia. Además, dijo, constituye una obligación del Estado “vigilar que los contratos de trabajo se regulen con justicia y equidad” y que en los ambientes laborales “no sufra mengua ni el cuerpo ni el espíritu, la dignidad de las personas humanas”.

Está claro, sin embargo, que el rechazo de la acumulación de riquezas por particulares planteada en infinidad de documentos oficiales de la Iglesia, se aplica igualmente al Estado o al Gobierno. En efecto, la norma de fijación del ámbito de esa intervención gubernamental es el principio de la subsidiariedad, que ya había enunciado Pío XI en Cuadragesimo Anno y que ha servido de guía a los papas sucesivos. Leer más de esta entrada

La doctrina social de la Iglesia (1de 4)

MIGUEL GUERREROA propósito de la visita de los obispos dominicanos al Papa Francisco, vale recordar, dado su activismo en los temas políticos, que una de las cuestiones más debatidas en la Iglesia ha sido desde los tiempos de León XIII el papel que ella le reconoce u otorga al Estado en la economía.

Juan XXIII dijo que la historia y la experiencia demuestran que “en los regímenes políticos que no reconocen a los particulares la prioridad, incluida la de los bienes de producción, se viola o suprime totalmente el ejercicio de la libertad humana en las cosas fundamentales”. Sin embargo, este respaldo a la propiedad, fundamentado ya en la encíclica Rerum Novarum (1891), no admite por la Iglesia el derecho a una acumulación ilimitada de riqueza. De hecho la ética moral de la doctrina social de la Iglesia trata de situar a éste en un punto intermedio entre el individualismo extremo, manifestado en la teoría de mercado libre, y los enfoques colectivistas, expresados en los modelos de sociedad comunista. Leer más de esta entrada