El valor de la crítica seria

MIGUEL GUERREROMucho se ha insistido sobre el peligro de aislamiento en que caen los gobiernos cuando se obstinan en ver en la crítica una mala intención o un deseo de entorpecer iniciativas oficiales. Si bien es cierto que algunas veces ese sentimiento domina los enjuiciamientos públicos a las acciones de un gobierno, no siempre es esa la intención que prima. Con más frecuencia de la que se admite, las observaciones a determinadas conductas o prácticas gubernamentales están inspiradas en sanos propósitos.

La sabiduría de un gobierno consiste en poder apreciar la diferencia. La falta de esa capacidad impide aprovechar oportunidades excepcionales de corregir posturas y políticas inadecuadas o ganarse nuevos afectos. Por lo regular, el rechazo instintivo a la crítica no alcanza a ponderar su alcance ni la finalidad que esta persigue. Las objeciones a una política o una medida gubernamental tratan en ocasiones de prevenir a un gobierno o a una autoridad las derivaciones negativas de su aplicación. Como por lo general muchas de esas disposiciones se adoptan sin una previa consulta, no consiguen llenar las expectativas de la población. Leer más de esta entrada

Cuando de pura retórica se trata

MIGUEL GUERRERODos frases pronunciadas por Balaguer citadas por sus adversarios fuera de contexto, le han perseguido incluso después de su muerte. Durante un largo período de precios deprimidos del mercado azucarero, el entonces Presidente de la República intentaba obtener un aumento de la cuota en el mercado norteamericano de precios preferenciales. La situación internacional no le era nada favorable al país y el gobierno dominicano tenía entonces problemas de comunicación con la Casa Blanca debido al deterioro del clima de derechos humanos prevaleciente en aquella época.

En un discurso ante la Asamblea Nacional, en un gesto teatral, Balaguer apeló a la comprensión de la administración del presidente Nixon, señalando que si su presidencia constituía un obstáculo al logro de una mayor cuota azucarera él estaría dispuesto a asumir un sacrificio y renunciar al cargo. La afirmación arrancó un fuerte aplauso de los congresistas y de las personalidades allí presentes que aún resuena en las paredes de la augusta sala de la asamblea. Y, por supuesto, ni los legisladores reformistas y de oposición, ni mucho menos el personal de la embajada de Estados Unidos, prestaron atención a su propuesta. Por una sencilla razón. Todos sabían que nada en el mundo le iba a forzar a dejar lo que tanto amaba. Leer más de esta entrada

Los pactos de civilidad

MIGUEL GUERREROEn pasadas elecciones los llamados Pactos de Civilidad solían sellar el cierre de las campañas. Era el método de compromiso para evitar toda forma de violencia electoral y garantizar los resultados de las votaciones. Constituían una muestra de la debilidad institucional y la falta de madurez y civismo del liderazgo nacional. También lo era el que el respeto a una práctica de esencia secular, como es el juego democrático, sólo fuera posible con la garantía de las distintas iglesias, lo cual enseñaba, además, que a despecho de su largo ejercicio, la clase política necesitaba de un lazarillo, dada su incapacidad para andar por su propia cuenta y medios.

La noticia no fue nunca extraña a lo que se entendía una tradición en la política local. Con cada campaña se hacía indispensable garantizar cierto nivel de respeto a las normas obligando a los líderes a firmar un documento que pocos luego respetaban tornándose en sí mismo irrelevantes. Lo más sorprendente de la experiencia era que se le recordara cada cuatro años al país que los resultados de la decisión libérrima del pueblo ejercida en las urnas tenía que ser respetada en virtud de un compromiso escrito sin mucho valor, tratándose de una obligación fuera de toda duda, sin sujeción a cuestionamiento alguno. Leer más de esta entrada

El futuro de la prensa

MIGUEL GUERREROLa prensa escrita tradicional del país ha experimentado en los últimos años transformaciones significativas. La más importante se relaciona con el traspaso de la propiedad de la mayoría de los medios importantes a grupos económicos y los cambios radicales de formato y diseño, producto de la adquisición por muchos de ellos de modernas tecnologías.

La aplicación de novedosos métodos “mercadológicos”, resultantes de la transferencia de propiedad, dieron lugar a la aparición de periódicos diarios gratuitos, fenómeno este que precipitó la desaparición de varios medios, redujo dramáticamente la circulación de otros y provocó bruscos movimientos en las preferencias del público. En mi opinión habrán de ocurrir todavía transformaciones más dramáticas. Podría ocurrir que el gusto de una buena parte de los lectores que aún compran diarios, sumado a la falta de poder adquisitivo y a la ausencia de opciones informativas en un ambiente noticioso limitado como el nuestro, se mueva gradual y firmemente hacia las publicaciones gratuitas, por cuanto en su mayoría ofrecen las mismas coberturas. Leer más de esta entrada

El necesario pacto social

MIGUEL GUERREROAsombra escuchar que nuestros problemas reales sean sólo de carácter económico, por mucho que nos agobien. Los verdaderos son mucho más amplios y acuciantes. La realidad los muestra cada día, y es imposible ocultarlos y peligroso tratar de ignorarlos para rehuir las responsabilidades que nos competen.

La crisis real es la que se da en los barrios marginados, a ratos más extensos y populosos, donde la promiscuidad ronda por doquier, los vicios corrompen a las juventudes y estrechan el futuro de grandes comunidades de gente sin futuro y con escasas posibilidades de salir del mundo de miseria y desesperanza en que habitan. La otra cara de esa crisis es de carácter esencialmente moral y ética, en cuyo terreno crecen y se reproducen los peores hábitos administrativos y en donde la oportunidad de enriquecimiento ilícito viene con la designación de gente que sólo tiene un propósito personal, con las muchas excepciones conocidas. Leer más de esta entrada

Una conversación peligrosa

MIGUEL GUERREROLos periodos electorales suelen traer muchas sorpresas y despertar asombrosas emociones. En los días finales de una de ellas, si mal no recuerdo a mediados de abril del 2008, conversando telefónicamente con un amigo acerca de uno de mis temas favoritos, salió a relucir Ernani, el personaje de la ópera de Verdi del mismo nombre, también conocida como “El honor castellano”, basada en un drama de Víctor Hugo, no la figura política de oposición de nombre fonéticamente parecido.

Por una de esas malas jugadas resultantes del defectuoso manejo de una tecnología avanzada, en medio de la conversación se escuchó una tercera sonora voz musitar: “Lo tengo”. La experiencia me resultó fascinante y me enseñó la importancia de hablar en código, cuando de temporadas de altas escuchas se trata. Lección esta que deberían aprender principalmente los actores de los dramas electorales, si bien ha quedado establecido que esos extraños intrusos incursionan en otras esferas más lucrativas que la política, incluso con mucho más éxito y probablemente con menos riesgos. Leer más de esta entrada

El “interés general”

MIGUEL GUERREROCon frecuencia se escucha hablar a los dirigentes nacionales acerca del “interés general”, al resaltar la importancia de privilegiar a la mayoría con respecto a las elites económicas dominantes. La frase tiene bella resonancia pero el uso dado a la misma es una repudiable distorsión de su alcance y significado. El interés general no es necesariamente excluyente ni contrario al interés de esas minorías. En esencia, el interés colectivo, general o como quiera llamársele, no es más que el conjunto o suma de los intereses legítimos particulares de todos los miembros de la sociedad.

Al igual que los intereses de los más pobres, los de los ricos son también parte del interés general de la nación. Las grandes naciones, no necesariamente grandes por su tamaño, no hacen esas diferencias y esa es una de las causas por las que han logrado progresar y salvarse del estancamiento y el subdesarrollo. Leer más de esta entrada

La autoridad moral

MIGUEL GUERRERONunca ceso de preguntarme, ¿qué le hace presumir a la Iglesia Católica de la autoridad moral para juzgar gobiernos y sociedades de los pecados y vicios que llenan las páginas de su propia historia? ¿Cómo puede sentirse en capacidad de enjuiciar el lucro, legado legítimo del trabajo, si la riqueza que posee es el fruto de concesiones aberrantes, privilegios y añejos títulos nobiliarios, guerras de conquistas, contubernios y alianzas que datan de algunos de los periodos más oscuros de la historia humana?

¿Con qué estatura moral hablan de corrupción si el lazo que consagró su ventajosa posición frente a las demás confesiones religiosas es el fruto de un Concordato, una alianza pecaminosa con el más sanguinario y corrupto de los regímenes que jamás hayamos padecido? ¿Qué valor puede tener su protesta contra la violencia intrafamiliar, el aborto y el abandono de la niñez, si los expedientes de pedofilia y protección de curas violadores de menores figuran en los archivos judiciales de cientos de ciudades y países en todo el planeta? Leer más de esta entrada