El octavo pecado capital

Tomás de Aquino definió los pecados capitales como aquellos vicios “a los que la naturaleza humana está principalmente inclinada”. De acuerdo con la literatura católica son siete: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia. Se le llaman capitales no tanto en razón de su gravedad, sino porque cualquiera de ellos puede originar otros males o pecados condenados por la moral cristiana. Cuentan que una vez se dio a elegir a un príncipe de la Iglesia entre los siete y escogió el segundo, la gula, caracterizada por la glotonería, el excesivo consumo de comida y alcohol, creyendo que era el menor. Así tentando al demonio asociado, Belcebú, se emborrachó y cometió los otros seis.

En el Catecismo se reconocen siete virtudes, antítesis de los pecados, como son la humildad, generosidad, castidad, paciencia, templanza, caridad y diligencia. La enumeración de unos y otros nos revelan muchas veces las causas del deterioro de la política dominicana, en los que resulta fácil observar la comisión cotidiana de los siete capitales con una ausencia casi absoluta de sus virtudes, por más misas a las que asistan los 21 de enero y los 24 de septiembre. Leer más de esta entrada

El lucro y la empresa pública

La palabra lucro, por décadas tan manoseada en la retórica política, ha vuelto en estos días a cobrar vigencia en el léxico del liderazgo partidista. Al decir de muchos dirigentes nacionales, funcionarios y políticos de oposición, el lucro es incompatible con toda obra de bien colectivo y es una de las causas de las grandes desigualdades sociales que caracterizan la sociedad en que vivimos.

Cuando el lucro es producto del tráfico de influencia, la corrupción administrativa, el narcotráfico, la prostitución, el juego y otras prácticas criminales y viciosas, la definición le viene al dedo. Pero la satanización del lucro proveniente de una operación o negocio lícito es una de las razones que explican el subdesarrollo material de muchas naciones. En la clase política del país se entiende que el papel estatal en el ámbito empresarial no debe perseguir fines lucrativos, es decir utilidades y niveles de rentabilidad que se hacen necesarios en todo proyecto privado. Esta estrecha visión es lo que explica la quiebra de la empresa pública y la pésima calidad de los servicios que el Estado, ofrece desde los mismos inicios de la república. Leer más de esta entrada

Los “hijos de papá”

Las sociedades comunistas, en extinción, se han caracterizado por las enormes desigualdades sociales entre la elite gobernante y el resto de la población y esas enormes diferencias han superado las existentes en el sistema capitalista, en cualquier momento de la historia desde el triunfo de la revolución bolchevique en 1917. Los dos más patéticos ejemplos los tenemos en las gerontocracias de Corea del Norte y Cuba, donde todo asomo de disidencia es castigado con la muerte, la cárcel o el exilio. En sociedades tan cerradas como esas, un poema, una novela crítica, un artículo o un comentario inocente, son suficientes para ser enjuiciados por traición, el mayor de los delitos bajo esas tiranías.

El anacronismo castrista cumplió en enero 58 años, dos generaciones, y su dirigencia es tan vieja y arcaica como ella. Cuando Fidel Castro celebró sus 85 años de edad un grupo de artistas latinoamericanos le ofreció una “serenata”, en un acto bochornoso de adulación, muy propio del culto que lo alimenta aun después de muerto. Su hermano y sucesor, Raúl tiene 87 y la edad promedio de los ocho dirigentes que le siguen en jerarquía de los 115 miembros del Buró Político del Partido Comunista de Cuba oscila entre los 75 y más de 80 años. Leer más de esta entrada

Los parentescos ideológicos

Los métodos hablan por sí mismos. No existe por tanto necesidad de romperse la cabeza para encontrar diferencias fundamentales en los extremos ideológicos, porque no existen. Los matices con los cuales la izquierda extrema trata de alejarse de su hermano, el fascismo, es sólo un ropaje pasado ya de moda.

¿Qué hizo diferente a Stalin de Hitler, si ambos incurrieron en los mismos crímenes contra la humanidad y sus propios pueblos? Los asesinatos en masa de judíos en los campos de concentración diseminados por toda la Europa ocupada por los nazis, no son en modo alguno distinto a los genocidios de campesinos rusos durante el proceso de colectivización de finales de los años veinte y comienzos de la década siguiente, cuando el dictador georgiano sentaba las bases de su poder totalitario en la Unión Soviética. En la práctica fascismo y comunismo terminan siendo una misma cosa. El caso de Mussolini es buen ejemplo. Leer más de esta entrada

La eterna deuda externa

Cuentan que en una ocasión, tras su regreso de la puesta en servicio de una obra pública, el presidente Balaguer se dirigió directamente a su despacho para recibir en audiencia privada a una misión del Fondo Monetario Internacional. Había llovido intensamente y para no enlodarse, el jefe del Estado tuvo que resignarse a que le arremangaran los ruedos al subir al helicóptero. Al notarlo, mientras hacían entrada al despacho los integrantes de la misión del FMI, su secretario particular le susurró al oído: “Presidente, ¡bájese los pantalones!”, a lo que Balaguer le habría exclamado: “¡Tanto le debemos!”

La anécdota, producto probablemente de la ingente imaginación popular, pone de resalto los riesgos inherentes al endeudamiento desproporcionado y las dificultades que trae a un país la tendencia a recurrir a ese expediente para resolver los problemas propios de una economía manejada irresponsablemente o víctima de los efectos de una crisis. En el país la creciente deuda pública es objeto de preocupación, a pesar de las reiteradas negativas oficiales de que se la esté incrementando más allá de nuestras posibilidades de pago.

El problema consiste, sin embargo, en la poca transparencia existente con respecto al monto de esa deuda. Las cifras oficiales no coinciden con las de los empresarios, los economistas independientes y los partidos de oposición. Y en medio de la confusión resultante, es difícil saber cuál es la verdadera situación en la que nos encontramos. Lo innegable es que, a despecho de cuánto debemos, sean 25 o 35 mil millones de dólares, la deuda pública está gravitando onerosamente sobre las finanzas públicas y la estabilidad económica de la nación. A ese paso, al cabo de pocos años podríamos vernos ante la imposibilidad de hacerle frente a los compromisos que ella genera, con un peligroso costo económico, social y político (Publicada originalmente el 17-10-13).(Publicada originalmente el 31-1-12).(Reproducido con autorización del autor.Publicado en elCaribe)

El peligro de la unanimidad

A propósito de la incesante búsqueda de consenso, varias veces he escrito en los últimos años sobre el peligro de la unanimidad. Advertía que el país necesita voces independientes capaces de ofrecer enfoques imparciales o por lo menos diferentes de la problemática económica y social. La gente vive hastiada de las versiones “oficiales”, las que no siempre provienen del sector gubernamental. Por lo regular, el tratamiento de los problemas nacionales por parte de la oposición política, resulta por igual decepcionante.

De ahí la importancia de que prevalezcan voces independientes, individuos e instituciones decididos a hacerse escuchar por encima de la pobreza que envuelve muchas veces el debate de los problemas nacionales. Y sobre todo capaces de rechazar instintivamente la tendencia a caer en la unanimidad que tanto daño le ha hecho al país, por el miedo natural de la gente a quedar al margen o a marchar en contra de la dirección en que soplan los vientos de su época. Leer más de esta entrada

El legado de Rachmaninov

Una de las composiciones para piano más hermosa y de más difícil ejecución del legado clásico romántico europeo es el Concierto No. 3, para piano y orquesta en re menor, opus 30, de Serguei Rachmaninov, el célebre compositor y pianista ruso fallecido en 1943, a la edad de 70 años.

Esta soberbia composición fue completada en 1909 y estrenada ese mismo año en la ciudad de Nueva York, con notable éxito. Consta de tres movimientos, un primer allegro en re menor, un intermezzo- adagio en fa menor-re menor y un final rápido y vigoroso, en re-menor re mayor, al que se entra sin pausa desde el segundo movimiento y en los que se vuelve a los temas de los dos primeros imprimiéndole al concierto una unidad temática impresionante. A pesar de su belleza este concierto no figura en los repertorios de los grandes pianistas debido a sus grandes exigencias técnicas. Los biógrafos de Rachmaninov, dicen incluso que el famoso pianista, Józef Hofmann, a quien el compositor le dedicó el concierto, nunca lo interpretó en público. Leer más de esta entrada

El diario quehacer periodístico (2 de 2)

Sobre el periodismo crítico que muchos medios y periodistas ejercen para honra del oficio, es bien cierto que los cambios experimentados por la sociedad alejaron el fantasma de la fuerza bruta, pero la intolerancia viste otros ropajes y se oculta casi siempre detrás del disfraz de la complacencia, lejos incluso de los centros de poder político.

Esos cambios y el proceso de globalización les cerraron las puertas en muchas partes del mundo a los censores y ya  resulta muy difícil clausurar diarios y encarcelar periodistas por el sólo hecho de ejercer la libertad de expresión y criticar las políticas gubernamentales. De todas maneras, ahora en los tiempos mejores como en las épocas malas, he disfrutado profundamente de este oficio, primero como reportero, luego como corresponsal y finalmente como columnista, viviendo conforme a las limitadas expectativas económicas que esa práctica permite. Cuando los cambios de formato forzaron la salida temporal de esta columna, escrita con ligeras interrupciones desde septiembre de 1978,  escribí que había quedado en posición de observar con mayor objetividad el acontecer nacional. Leer más de esta entrada