Herencia de una era funesta (3 de 3)

La herencia de autoritarismo que la tiranía de Trujillo fortaleció en la conciencia de este país, se resiste a dar paso a nuevas formas de conducción política.

Aprovechando el fracaso del liderazgo nacional para mejorar las expectativas de la población, hay gente entre nosotros que se desvive por retrotraernos a las peores y más crueles formas del pasado.

Hay incluso quienes se atreven a sostener la tesis de que muchos de los más atroces crímenes de esa era fueron el fruto de los excesos de sus colaboradores y no de las directrices del tirano.

Tan peregrina afirmación constituye una ofensa adicional a los deudos de esos desmanes, muchos de los cuales, como el asesinato de las hermanas Mirabal, aún sacuden la conciencia de la sociedad dominicana. Leer más de esta entrada

Herencia de una era funesta (2 de 3)

Los trujillistas citan los afectos del tirano hacia familiares, amigos y animales, como evidencia de un sentimiento de humanidad que nunca tuvo. Otros monstruos como él guardaron capacidad para este tipo de expresión. Trujillo no sólo amaba a sus hijos y a su madre, sino también a sus caballos, sus vacas y sus perros. Hitler también amaba a su perro y le acariciaba tiernamente la cabeza mientras condenaba a seis millones y medio de judíos a morir en los hornos crematorios de sus campos de concentración. Stalin, quien amaba también a su perro con el que jugaba en su dacha de Peredelkino, no vaciló en ordenar la muerte de su joven esposa Sveztlana y a muchos compañeros de luchas revolucionarias. Mientras le hablaba a su cachorro con admirable muestra de amor casi infantil, su mano implacable sellaba la suerte de más de veinte millones de seres humanos en toda la Unión Soviética. Leer más de esta entrada

Herencia de una era funesta (1 de 3)

A pesar de los años transcurridos, y probablemente a causa de ciertos males de la política nacional, hay gente todavía en este país empeñada en presentarnos el terrible período conocido con el sobrenombre de la Era de Trujillo como un modelo ejemplar, digno de emulación. En el fondo lo que tratan los osados panegiristas de esa funesta época es justificar sus propios papeles y actuaciones y la de muchos de sus parientes o allegados. Lo del sentimiento nacionalista del tirano no es más que una burda falsedad con la que se pretende enaltecer su régimen. Con frecuencia se cita la llamada “redención de la deuda pública externa”, como una manifestación de su amor por la patria y su profunda convicción nacionalista. La independencia financiera le era vital a sus propósitos de controlar todo el aparato económico de la nación. De manera que al redimir la deuda, saldando las cuentas del país, Trujillo pasó a tener un control total y absoluto de cuando se hacía y movía en la esfera de la actividad económica y financiera dominicana. Leer más de esta entrada

Tan distintos y parecidos

En infinidad de ocasiones me han preguntado si noto alguna diferencia entre el expresidente Leonel Fernández y su antecesor, Hipólito Mejía, y mi respuesta ha sido negativa. Me ha costado, en efecto, encontrarlas. Las que pudieran existir están relacionadas más con rasgos de la personalidad que con sus actitudes y el tratamiento de los problemas nacionales.

Fernández suele ser un hombre mucho más calmado, pero Mejía luce más sincero. Fernández tiende un muro impenetrable a su alrededor lo que dificulta llegar a él. Mejía deja ver todo lo que hay dentro de sí. El primero prefiere el silencio. El segundo no puede dominarlo. Fernández tiene un sentido de racionalidad que pauta su accionar público. Mejía es esclavo de sus emociones. Fernández por lo general, no siempre (recuerdan su “Trujillo del siglo XX”), tiene control sobre lo que dice. Leer más de esta entrada

Una noche en la ópera de Roma

El 28 de marzo de 2011, mientras en Italia se luchaba por erradicar el cáncer de la corrupción que desgarraba al gobierno, encabezado por Sergio Berlusconi, en el Teatro de la Ópera de Roma se presentó un concierto bajo la dirección del maestro Riccardo Muti.

El programa incluyó “Va pensiero”, el conmovedor coro del tercer acto de la ópera Nabucco, de Verdi, también conocido como el “lamento de los esclavos hebreos”, y que desde su estreno en La Scala en marzo de 1842 se le ha considerado como una especie de segundo himno italiano. Tras el prolongado aplauso que siguió a la composición, el director se volvió al público, hizo un breve discurso de la situación por la que atravesaba el país y repitió la composición pidiéndole al público que acompañara al coro, lo cual este hizo, convirtiendo aquella velada en uno de los momentos más conmovedores de la historia moderna de la ópera. Leer más de esta entrada

Transparencia: un ideal improbable

Si se llegara al ideal improbable de transparentar el financiamiento de las campañas electorales, dudo que el país pueda ser el mismo. Y dudo también que los partidos y líderes reclamantes resulten ilesos. La demanda sobre el uso de dinero de dudosa procedencia en campañas se centra sobre las dos últimas para cuestionar la elección y reelección del actual presidente. Pero para nadie sería extraño que algunos sanedrines de la política dominicana pierdan la virginidad si llegara a lograrse esa meta, porque si algo se acepta como una verdad inconmovible como el pico Duarte es que el dinero llega a todas partes, en proporción a las posibilidades de partidos y candidatos.

De manera pues que con toda seguridad, y muy pocas excepciones resultantes de sus reducidas posibilidades, la transparencia relacionada con el financiamiento de las campañas dejaría al país estupefacto, y no encuentro otra palabra para describir la sensación que probablemente sentiríamos en caso de que ese necesario ejercicio de moralización política se hiciera sin prejuicios Leer más de esta entrada

La ceiba de Tamboril y don Alejandro

En mayo del 2014 este diario publicó una breve nota sobre la preservación en Tamboril de una ceiba que se cree milenaria, alrededor de la cual autoridades del Ministerio de Medio Ambiente y miembros de la Sociedad Ecológica del Cibao, celebraron el Día del Árbol. La conservación de este hermoso ejemplar de la flora dominicana, con 7,850 metros cuadrados de superficie y un radio de 50 metros y un tronco de 18 metros por la condición tubular de sus raíces, guarda toda una historia, de amor y cuidado de la naturaleza.

Tras leer la nota, escrita por un reportero del diario, la señora Julia Dolores Jiménez me escribió un correo en el que me contaba que por el año 1940, los doctores Manuel Grullón Rodríguez Objío, padre del banquero Alejandro Grullón Espaillat, y su padre José de Jesús Jiménez Almonte, daban un paseo por la zona cuando unos campesinos “hacha en mano, se disponían a cortarlo para hacer carbón”. Leer más de esta entrada

El chantaje mediático

Vean ustedes cómo funcionan las cosas. Hace un buen tiempo recibí la llamada de un influyente empresario solicitando un consejo sobre un problema que no lo dejaba dormir. La causa de su inquietud eran los ataques personales y a sus empresas, cada vez más frecuentes, al través de un medio electrónico. Tres días antes de su llamada, le había constatado un mensajero con una oferta de paz. Las referencias a su persona y empresas terminarían y no se haría caso alguno a “insistentes rumores” que le pondrían en apuros con su familia, a cambio de una suma generosa.

El buen señor prometió pensarlo. Las referencias pararon y el hombre no se preocupó más por el asunto. Un día le llamó uno de sus socios para preguntarle: “¿Oíste lo que de ti dijeron?” y él saltó vuelto un etcétera de su asiento en la oficina. Llamó a la publicitaria a cargo del manejo de sus productos y consiguió una grabación. Leer más de esta entrada