Agravios históricos

A pesar de una serie reciente de acontecimientos, algunos violentos de un lado y otro de la frontera, a lo que se agrega una fuerte campaña internacional de descrédito contra el país, las relaciones actuales con Haití distan de ser las más intensas o las más graves en el último siglo.

En mayo de 1963, un grave incidente diplomático estuvo a punto de conducir a un enfrentamiento bélico, de consecuencias difíciles de calcular. Y menos de dos días antes del golpe que derrocó la madrugada del 25 de septiembre de ese año al presidente Juan Bosch, otro incidente, este fronterizo, agravó las tensiones que venían acentuándose desde mayo. La ocupación violenta ese mes de la embajada dominicana en Puerto Príncipe por fuerzas policiales haitianas, bajo el pretexto de que allí se daba refugio a un oficial de ese país acusado por el dictador Francois—Papa Doc—Duvalier, del fallido intento de asesinato contra sus hijos mientras se dirigían escoltados hacia el colegio, había motivado una airada reacción del presidente Bosch y llevado las relaciones a un punto de congelación. Leer más de esta entrada

La estrella de David

David Ben Gurion se levantó lentamente de su asiento en una pequeña sala del museo de Tel Aviv. Eran las cuatro de la tarde y aunque se habían reunido en secreto para evitar una intromisión de las tropas británicas, prestas a abandonar Palestina, las calles de la ciudad eran un hervidero humano. Decenas de miles de judíos ortodoxos, liberales, conservadores y comunistas, se apiñaban por toda la ciudad portando banderas azules y blancas con enormes estrellas de David. Los judíos de Europa Oriental habían sido obligados a llevar ese símbolo como un estigma y millones de ellos habían muerto en los campos de exterminio del nazismo. Esa tarde, del 14 de mayo de 1948, lo agitaban orgullosos.

Habían esperado en la diáspora 2,000 años para hacerlo. Durante siglos, los judíos en todo el mundo habían orado y sufrido por ese momento. En la mesa familiar, ante las siete velas del candelabro sagrado de Israel, habían declarado noche tras noche mirando hacia el Este, de cara a la antigua ciudad de David: “El año próximo en Jerusalén”. Ben Gurion miró a los 65 miembros del Consejo Supremo de la comunidad judaica en Palestina, mientras la Orquesta Filarmónica interpretaba la Hatikva, el himno nacional del Estado a punto de resurgir y comenzó a leer lentamente. Un retrato de Theodor Herzl, padre del Sionismo adornaba la sala. Leer más de esta entrada

El peligro de regresos tardíos

El afortunadamente improbable regreso a la presidencia de dos políticos que ya ejercieron ese cargo, Leonel Fernández, en tres ocasiones, e Hipólito Mejía, en una, es lo mejor que podría el destino depararles. Todos los regresos en la política latinoamericana han sido desastrosos.

Tenemos los emblemáticos casos de Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera, en Venezuela. Después de un quinquenio caracterizado por el auge de la industria petrolera de su país, Pérez, logró diez años después regresar con los mercados del crudo en baja y una evidente atmósfera de creciente descontento. La crisis económica lo obligó a ceder a las presiones del FMI emprendiendo un programa de rescate que implicó un aumento general de precios. Las protestas no se hicieron esperar y apenas sobrevivió a un cruento intento de golpe de estado. Acusado de corrupción fue destituido y puesto en custodia domiciliaria. Hugo Chávez, cabeza de la fracasada asonada militar, fue encarcelado y condenado. Leer más de esta entrada

¿Qué significa ser dominicano?

En medio del tan a veces áspero debate de los temas nacionales, me he preguntado qué significa ser dominicano y qué valores, humanos y morales, implica serlo. ¿Se es porque se aman los colores de la bandera, que las instituciones públicas y privadas irrespetan usando indistintamente dos colores azules en ella? ¿O porque se vibra al entonar las notas de nuestro épico canto nacional? ¿Qué puede alentar un profundo sentimiento de arraigo en la tierra en que se nace? ¿La tradición? ¿Cuál es la nuestra? ¿Los recuerdos de infancia, la universidad, la familia?

Independiente del efecto de pertenencia que genera la vida familiar y los vínculos con la sociedad en que uno se mueve y trata, es claro que el patriotismo conlleva otros sentimientos más profundos y duraderos, que sobreviven a la muerte y al desarraigo. Me refiero a los valores por los que vale la pena luchar y que hacen grande a una nación, no sólo por la forma en que su gente muere para defender sus derechos y los de los demás, sino por la manera en que en ella se vive. Para muchos el patriotismo nacional se reduce a la dignidad de morir por la patria, aunque a veces con esas inmolaciones se pierden a aquellos que ofrecían la posibilidad de un cambio a favor de la vida. Leer más de esta entrada

El chavismo y la OEA

En el 2010, Hugo Chávez propuso la integración de un organismo regional para reemplazar a la OEA. La entidad excluiría a Estados Unidos y Canadá y por su misma naturaleza se convertiría en un foro de confrontación con esos dos países, conforme los objetivos enunciados en la ocasión por el señor Chávez. El tema llegó a ser discutido en la conferencia cumbre del Grupo de Río celebrada en febrero de ese mismo año en Cancún, México, con la participación del entonces presidente Leonel Fernández.

La propuesta contaba con el apoyo de varios gobiernos, como el de Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Paraguay, muy afines a Chávez. No está del todo claro todavía cuál fue la posición del gobierno dominicano ni cómo votó el presidente cuando se la conoció en el temario de una reunión supuestamente convocada para coordinar la ayuda masiva latinoamericana a Haití y a las víctimas del terremoto que lo destruyó en enero de ese año. La posición sustentada por el gobierno dominicano nunca se supo. Leer más de esta entrada

El futuro de la democracia

¿En qué medida podrá el país superar su nivel de pobreza y qué fórmulas, dentro de parámetros democráticos, tienen los partidos y sus líderes, sea en la oposición como en el gobierno, para plantear solución a ese problema tan acuciante? La realidad es que, con todo y cuanto se ha avanzado en materia de desarrollo político, el sistema le es insustancial a un número sumamente elevado de la población. Esto hace que la mayoría se sienta poco ligada a su porvenir y menos entusiasmada con su supervivencia. Por eso, a pesar de los espejismos y las perniciosas tendencias nacionales al auto-engaño y la auto-sugestión, hay tan poca relativa militancia democrática real en este país.

Para aquellas legiones de hombres y mujeres que carecieron de trabajo, de seguridades económicas y sociales desde la misma fundación de la República, imposibilitados por años de enviar a sus hijos a escuelas seguras y decentes, y a quienes vieron morir por décadas cuando enfermaban por los pésimos servicios públicos de salud, la democracia es todavía una palabra hueca; vacía, sin sentido. Engañarnos creyendo que es incierto nos haría caer en el error imperdonable de perpetuar una situación a la que podríamos en cambio dar remedio a mediano o largo plazos. Leer más de esta entrada

El futuro de la minería ( 2 de 2)

En varias oportunidades me he referido en esta columna y en la red al sabio consejo del entonces presidente de Ecuador, Rafael Correa, en ocasión de su visita al país en el año 2013, cuando al referirse a la actividad minera local, dijo enfáticamente: “No le digan no a la minería”. Confieso que el señor Correa nunca ha sido de mi total agrado pero su argumentación tiene un innegable valor porque en su gobierno la explotación racional de los recursos del subsuelo, especialmente el petróleo, fue de la más alta prioridad.

La apasionada inclinación a rechazar la realidad de la actividad minera, a base de lugares comunes y descalificaciones que suponen una falta descomunal de conocimiento, puede congelar nuestro proceso de crecimiento y reducir nuestras posibilidades económicas a renglones sin ningún peso en el comercio internacional. Estar de acuerdo con la explotación de los recursos mineros no significa aceptar los males de una actividad irresponsable, sin vigilancia estatal y sobre contratos onerosos. Los términos de cualquier concesión es competencia del gobierno. Leer más de esta entrada

El futuro de la minería (1 de 2)

Para responder a un lector escribí en Twitter que estoy de acuerdo con la explotación de Loma Miranda y que al igual que la mayoría de los países, el nuestro debe aprovechar sus recursos mineros con estricta vigilancia del medio ambiente y en condiciones contractuales ventajosas. Las reacciones en mi contra fueron devastadoras, con epítetos que no conocía, deseándome algunos la peor de la suerte que la vida le puede deparar a un ser humano.

Como el ejercicio independiente del periodismo me ha curado de todas esas cosas, no le presté entonces mucha atención, a excepción del comentario de una joven de Santiago de formidable formación en el campo de la ingeniería ambiental, María Isabel Serrano Diná, quien me escribió diciendo que había sabido que Falcondo había comprado mi conciencia. Admito que ese tipo de juicio descalificativo, propio de gente carente de criterio es muy común en la red, pero viniendo de una joven de tan vasto conocimiento en su área, me impactó. Me impactó porque confirma la terrible enfermedad nacional de rehuir el debate serio de los temas fundamentales reduciéndolo a una simple descalificación. Leer más de esta entrada