La mujer en el periodismo dominicano

La presencia femenina en el periodismo dominicano data de años. El que esa presencia sea más notable en una época que en otras, no desdice del valor que ha representado para el periodismo nacional e incluso para la literatura. La mujer comenzó a afianzar el espacio que hoy ocupa en esta área de la actividad profesional en los años setenta, cuando un grupo importante de egresadas de la Escuela de Información Pública de la UASD, como se llamaba entonces, llenó las redacciones de los periódicos y estaciones de radio—para esa época no existían las oportunidades de ahora en la televisión–, impregnándolas de inteligencia y buen sentido.

Esas pioneras del diarismo nacional contribuyeron también a darle un toque de afabilidad al trato interno en las redacciones, por lo general muy rudo en ausencia de ellas. La llegada de aquel grupo abrió las puertas del periodismo a otras generaciones de mujeres, españolas y chilenas entre ellas, que resultaron igualmente brillantes. Leer más de esta entrada

El legado democrático

Contrario a como todavía se cree, un régimen de libertades civiles plenas no es, ni podrá ser, el legado de un partido y mucho menos el de un liderazgo. La democracia, con todas sus ventajas colaterales, no se pone en vigencia mediante un decreto presidencial o la simple aprobación de una ley por el Congreso. Es el fruto de la experiencia de una nación y el resultado de un proceso en el que intervienen, en distintas épocas, diferentes hombres, mujeres, partidos y grupos sociales. Cada uno de ellos juega de acuerdo a su capacidad y condicionado por las circunstancias políticas, económicas y sociales del momento.

Con demasiada frecuencia los partidos que ejercen el poder se atribuyen la paternidad de la democracia en los países donde existe. Además de constituir una sobrestimación de su rol en el proceso político del último medio siglo, en el caso nuestro la pretensión denota una perspectiva estrecha de las causas que han impulsado los acontecimientos, si no fuera por el hecho, por muchos conocidos, de que la modestia no ha sido nunca virtud de quienes han tomado parte en dichos sucesos o dirigidos a nuestros partidos. Leer más de esta entrada

Marxismo y realidad social

El marxismo no fue nunca un método infalible de análisis de la realidad social. Pero hay quienes todavía creen que el materialismo histórico es una regla eficaz y única para predecir el curso de los procesos sociales. Pero es precisamente esa obstinación la que le dificulta una visión justa de la realidad y de sus posibilidades inmediatas.

El propio Lenin no fue capaz de evaluar en su justa perspectiva la realidad rusa en las postrimerías de la lucha popular contra el zarismo. El líder bolchevique era esencialmente escéptico respecto a las posibilidades de un triunfo revolucionario, en momentos en que la monarquía agonizaba. Unas semanas antes de la abdicación de Nicolás II, Lenin había dicho, abatido por la desilusión en su exilio en Suiza, que no creía en las perspectivas de una victoria cercana. Exactamente el 22 de enero de 1917 declaró en una reunión pública: “los hombres mayores no viviremos para ver las batallas decisivas de la revolución”. Leer más de esta entrada

Un legado de Balaguer

Dos frases pronunciadas por Balaguer, citadas por sus adversarios fuera de contexto, le persiguen incluso después de su muerte. Durante un período de precios deprimidos del azúcar, el entonces Presidente intentaba obtener un aumento de la cuota en el mercado norteamericano de precios aún preferenciales. La situación internacional no le era nada favorable al país y el gobierno dominicano tenía entonces problemas de comunicación con la Casa Blanca debido al deterioro del clima de derechos humanos prevaleciente en aquella época.

En un discurso ante la Asamblea Nacional, en un gesto teatral, Balaguer apeló a la comprensión de la administración del presidente Nixon, señalando que si su presidencia constituía un obstáculo al logro de una mayor cuota azucarera él estaría dispuesto a asumir un sacrificio y renunciar al cargo. La afirmación arrancó un fuerte aplauso de los congresistas y de las personalidades allí presentes que aún resuena en las paredes de la augusta sala de la asamblea. Por supuesto, ni los legisladores, reformistas y de oposición, ni mucho menos el personal de la embajada de Estados Unidos, prestaron atención a su propuesta. Leer más de esta entrada

Una táctica radical bien conocida

Semanas después de la ocupación soviética de Checoslovaquia, uno de los partidos comunistas que entonces existían clandestinamente en el país, divulgó un comunicado de respaldo a la intervención en el que también se condenaba “al gobierno yanki-balaguerista de Alexander Dubcek”. En aquella época de guerra fría, era frecuente leer en los diarios nacionales y los periódicos de la extrema izquierda, toda clase de vituperios contra el régimen “Truji-Johnson” de Israel y cualquier otro con tendencia a valorar sus vínculos con los Estados Unidos.

La genialidad de esos grupos se daba más pronunciadamente en sus demandas al gobierno. Por años conservé recortes en los que esos grupos aparecían pidiendo, como condición para poner fin a una huelga contra Balaguer, la liberación de los presos políticos en la Nicaragua de Somoza, la retirada de tropas israelíes de Cisjordania y el cese de la represión en Corea del Sur. Recrearlos ahora resulta divertido. Pero por muy alocadas que parezcan, no siempre estas extravagancias eran fruto de la ignorancia o de un pobre conocimiento de la realidad internacional. Leer más de esta entrada

Si alguna vez te olvido Jerusalén…

Rodeada de murallas tan antiguas como el hombre, una gigantesca mezquita se levanta sobre un pequeño monte en el centro de Jerusalén, la ciudad sagrada de las tres religiones monoteístas. Es la mezquita de Omar o Domo de la Roca, lugar venerado por los musulmanes. Al fondo, en la planicie del Monte Moría, un templo islámico menor, se encuentra la mezquita de El Aska, a cuyo alrededor se ven siempre a cientos de ciudadanos árabes, unos andrajosos otros potentados, luciendo túnicas de mil colores. La tradición cuenta que desde el interior de la mezquita de Omar, rodeada por una baranda, Mahoma ascendió al cielo montado sobre una mula blanca.

Ante esa roca sagrada sobre la cual muchos metros más arriba se levanta la cúpula enorme de la mezquita, se arrodillan miles de fieles a implorar a Alá, su Dios. En prueba de sumisión y reverencia dejan sus zapatos a la entrada de los cuatro portales de la fachada, cubierta de lozas de mármol de llamativos colores en las que hay escritas citas del Corán. En el crepúsculo, su cúpula forrada de oro lanza resplandecientes rayos de luz sobre los tejados de piedra de la antigua ciudad, que ha logrado sobrevivir al tiempo y resurgir de la destrucción por sanguinarios conquistadores. Leer más de esta entrada

El negocio de la vulgaridad

Para desgracia del periodismo, algunos propietarios de medios electrónicos tal vez ignoren que, a despecho de lo que diga la ley, ellos son moralmente responsables de cuanto se diga o haga en sus estaciones de radio o televisión. Que las ofensas y alegres insinuaciones que frecuentemente se lanzan sobre honras o tranquilidades hogareñas tienen su precio. Que si bien la popularidad que esa obscena práctica genera produce por un tiempo mucho dinero, en algún momento se transforma en descrédito y rechazo. En definitiva, que nadie es tan tonto para creer que esas cosas suceden sin el consentimiento o visto bueno de sus dueños o empleadores.

Lo peor de todo este fenómeno es que las permanentes competencias de vulgaridad que por algunos medios se escuchan y ven, están creando modelos y pautas en el oficio periodístico. Y que muchos jóvenes talentos, y otros que no lo son, han visto en ello una vía fácil de alcanzar metas, desdeñando el buen decir y la ecuanimidad que tanta falta le hacen a una sociedad dominada por el afán desmedido de lucro y fama. Además, el que esas atrocidades se originen en horas inapropiadas es algo intolerable, por el daño irreparable que supone. Leer más de esta entrada

La verdad sobre Chávez

Los admiradores del fallecido Hugo Chávez, si aún quedan, deberían conocerle mejor antes de atribuirle los atributos del héroe militar que nunca fue. En uno de sus  textos biográficos editados en Venezuela, Chávez revela la forma poco ortodoxa en que inició su carrera militar. Objetado por sus bajas calificaciones académicas, las puertas de la milicia se le abrieron  sólo por sus habilidades como pelotero.

A él y a un grupo que tenían una y dos “materias raspadas”, se les dijo que “el único chance que teníamos para ser aceptados provisionalmente era que fuéramos buenos deportistas”, dice en el libro Habla el comandante, de Agustín Blanco Muñoz, basado en entrevistas realizadas entre 1995 y 1998. Primero se le probó como lanzador, pero él venía de hacerlo tres días antes  y sentía dolor de brazo. Agrega que “estaba descontrolado, daba “piconazos”, no llegaba a home y entonces me sacaron. Eso me desilusionó. Me dijeron que no servía. Les expliqué que me dolía el brazo. Y me respondieron: si te duele el brazo menos sirves”. Leer más de esta entrada