Que siga la fiesta
17 noviembre, 2025 Deja un comentario
Hemos perdido la capacidad no ya de indignación sino de asombro. Queda de manifiesto con los escándalos diarios publicados en los medios nacionales. Las cosas que han sucedido en este país en los últimos años nos colocan tal vez en el peor momento en materia de corrupción en muchas décadas.
Sustraer recursos públicos o hacer mal uso de ellos no constituye ya delito entre nosotros. Los cargos en el gobierno son, de hecho, un premio a una adhesión política y no el fruto de méritos ciudadanos o el reconocimiento a una adecuada preparación técnica o profesional para el buen desempeño de la misma.
Hacerse rico desde una función pública, no importa a qué nivel, sea como miembro del gabinete ministerial, o en un grado menor, es ya un asunto natural, propio del ejercicio.









