El valor de la crítica
22 octubre, 2025 Deja un comentario
Aun bajo la tradición más democrática, los gobiernos poseen una marcada vocación autoritaria y tienden a ser intolerantes. De ahí la necesidad de que las sociedades se mantengan en actitud de vigilancia permanente para preservar la libertad y el respeto de los derechos ciudadanos. Las élites intelectuales juegan un papel determinante en ese esfuerzo y es su responsabilidad comandar la crítica y señalar los errores y las desviaciones en el campo del ejercicio democrático.
Con frecuencia instancias gubernamentales prestan importancia desproporcionada a observaciones puramente académicas de conocedores de nuestra realidad social y legado histórico. Ha sido una práctica común en todas las administraciones. Si bien algunas afirmaciones críticas resaltan lo que la inteligencia nacional pudiera considerar debilidades y defectos de la personalidad de presidentes o funcionarios, en el fondo, a mi entender y analizando en el contexto en que por lo general se producen, muchas de esas críticas o exposiciones no reflejan una actitud irracional en contra de un gobierno.
Es probable, como se ha observado en más de una oportunidad, que muchos intelectuales y académicos sean víctimas de algún grado de frustración por el hecho de que no sea un miembro de su clase quien gobierne u oriente las ejecutorias del Gobierno. Pero la generalización ignora que muchos integrantes de esa élite llegan a formar parte de los gobiernos y suelen estar junto a los presidentes o candidatos durante y después de las bregas electorales.
Sería un error hacer de las críticas un tema permanente de discusión disuasiva. Primero porque podría incurrirse en un acto de irrespeto a las ideas dentro de un clima de libre debate y enajenarse en el trayecto las simpatías de un amplio universo de sectores que en esta sociedad tienen todavía fe en la vocación democrática de sus dirigentes.(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe)


