Nuevo hospital en SFM tiene amplio retraso y no será terminado antes de agosto como se prometió
1 mayo, 2020 Deja un comentario
SANTO DOMINGO.- El nuevo hospital San Vicente de Paul, que se construye en San Francisco de Macorís, y que daría servicio a todo el nordeste del país, presenta amplios niveles de retrasos y es prácticamente imposible que se pueda entregar en agosto del presente año, como las autoridades prometieron.
La estructura se levanta en Guiza, un paraje de San Francisco de Macorís, y según las promesas del presidente de la República, Danilo Medina, sería entregado a la comunidad antes de agosto, cuando concluye su mandato presidencial.
En junio de 2019, el presidente Danilo Medina realizó una visita sorpresa a la estructura en construcción, donde se había ordenado el trabajo en tres turnos, con 400 obreros para acelerar su terminación.
En esa visita el propio presidente Medina le increpó a Francisco Pagan, director de la OISOE, que los trabajos iban atrasados a los que el ingeniero señaló que no, que se encontraban a buen ritmo y según lo habían establecido en el cronograma de trabajo. Este episodio quedó registrado en un audiovisual de la época publicado por la Presidencia de la República.
San Francisco de Macorís ha tenido problemas con la atención de salud las últimas semanas por el fuerte golpe del coronavirus, que ha dejado 630 diagnosticados positivos, 76 muertes y 109 recuperados del COVID-19.
Esos problemas en la atención de salud se ven reflejados en que el actual hospital San Vicente de Paul ha sido dedicado a exclusividad al tratamiento del COVID-19, y todas las demás atenciones requeridas fueron enviadas a hospitales más pequeños y cercanos. Por ejemplo, el hospital Federico Lavandier, también en San Francisco de Macorís, con una estructura física mucho más pequeña, debe hacerle frente a las emergencias que antes llegaban al San Vicente.
“El San Vicente tenía 20 camas solo para emergencias, nosotros aquí tenemos esa misma cantidad pero en sentido general”, cuenta un médico del Lavandier. Y el solo llegar allí lo explica todo: al entrar por la emergencia se aprecia un pequeño escritorio donde dos doctores reciben a los pacientes. Inmediatamente al lado del escritorio hay dos camas, ubicadas de manera improvisada en el pasillo de entrada, llenas. Si se sigue el pasillo se llega a una pequeña habitación también repleta de personas.
“Es que el COVID llegó pero la gente no ha dejado de enfermarse del corazón, de tener crisis diabéticas. Las emergencias siguen igual”, explica otro de los médicos.
“De que van lento, van lento los trabajos”, reconoce el sacerdote Ramón Alejo Cruz. “Ellos empezaron rápido, hicieron el bulto porque venían unas elecciones pero después que pasaron las elecciones tú ibas a esa monstruosidad y veías 15 o 20 hombres trabajando, y una monstruosidad de obra. Esa es la realidad el pueblo dominicano”, se queja.
El sacerdote califica con una vergüenza que el presidente Danilo Medina haya dicho en su rendición de cuentas pasada, la de febrero de 2020, que entregarían el hospital regional en agosto, antes de despedirse del poder.
“Dios mío, pero eso es una vergüenza. El que es de Barahona o Puerto Plata se lo cree, como creyeron cuando dijo que habían hecho la Circunvalación de San Francisco de Macorís, el primer gredar no ha ido ahí y la presentaron como terminada”, dice.
Cuando periodistas visitaron la zona, en un día de semana, tan solo se encontraban en la obra dos personas sentadas en la puerta de acceso.
El hospital regional se construye en el kilómetro 2 y medio de la carretea San Francisco de Macorís-Nagua, en un paraje llamado Guiza. La obra se levanta en un espacio de 48 mil metros cuadrados y los trabajos están a cargo de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado.
“El nuevo hospital regional, que sustituirá al antiguo San Vicente de Paúl, contará con una capacidad de entre 280 a 300 camas y, además, sumarán al Sistema Nacional de Salud un total de 30 camas de cuidados intensivos a la región nordestana, de las cuales 20 serán para cuidados intensivos para adultos y 10 neonatal y pediátrica”, informó la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE), que se encarga de los trabajos.

